Ismael Varela (Señor Faraón) es un artista único. De la generación menor a los cuarenta donde hay un grupo de artistas inclasificables por su material novedoso. Ismael navega una zona marginal del rock y el folk, pero siento que mantiene una llama setentista. No es ese folk de hoy medio “liviano” donde las voces son como neutras y pequeñas, sin peso. En este caso estamos frente a un gran cantante, original, y sin un “modelo”(para alguien que tiene el defecto de hurgar en posibles modelos); pienso en el Spinetta de “Artaud” o en el “Déjà Vú” de Crosby, Still & Nash, por citar dos ejemplos. Pero Ismael no se parece nada más que a sí mismo. Y es incomprensible que no sea más masivo, cuando el rock local no goza de hechos artísticos relevantes (hablo de lo masivo que se difunde y llena los estadios). Quizá el arte de verdad no tiene acceso a esa dimensión o no “debe” tenerlo. Espero que eso cambie y SEÑOR FARAÓN sea tan disfrutado como merece por un público más amplio.














































