
SIEMPRE IGUAL, SIEMPRE DISTINTO
El sábado 14 de febrero 2026 se presentó Fernando Cabrera en La Fraterna (Jaureguiberry).
El paisaje fue el adecuado para una propuesta como la del Cabrera: noche veraniega y río. En solitario y acompañado de su guitarra, frente a una enorme cantidad de público, presentó un repertorio que viajó por distintos momentos creativos. Desde “María Elena” o “El loco”, cruzando por “Llanto de mujer” y “La garra del corazón”, hasta lo más reciente, con un par de estrenos.
Lo que sucede con Cabrera solista es histórico y reconocido. Su capacidad para tomar una canción -no importa su data- y volverla novedosa, con sutiles cambios de interpretación y de dinámica. Anoche las obras sonaron “ralentadas” con énfasis en el canto y en la decisión de decir esos textos que misteriosamente suenan como si fueran recientes, en una especie de pase de magia cuántico. Cabrera hace una versión de “La garra del corazón” y es en ese preciso momento que surge como si no tuviera cuatro décadas de escrita. O versiona (en otra jugada maestra) su clásico “Te abracé en la noche” – esta vez con armonía entera y no a capella, y en otra tonalidad- o toma “El loco” y la reformula, esta vez remarcando una rítmica más cercana a la chamarrita. Sucede que Cabrera nunca hizo lo mismo en sus presentaciones, con el mismo material, con la misma voz y estética guitarrística.
Parece moldear la materia como un artista plástico, una especie de escultor inquieto. Y esta manera de hacer música en vivo lo coloca como un hecho inédito entre los cancionistas del Río de la Plata. Porque los cantautores, cuando se presentan, hacen lo mismo que han ensayado. Puede surgir un mínimo cambio, pero en general las versiones son idénticas entre sí.
En Cabrera esto no pasa, porque además jamás sucedió. Siempre surgirá una sorpresa (qué es la música sino una caja de sorpresas), una novedad, un cambio armónico o un encare arreglístico inédito.
Escuchar a Cabrera hoy es estar frente a un pedazo de historia cultural porque en su obra surge el aroma de la mejor música popular de nuestra tierra y el continente. Podemos descubrir en estas canciones a Atahualpa Yupanqui, Chico Buarque, Eduardo Mateo o Alfredo Zitarrosa (Y también lo beatle pero transmutado). Un gran momento para escuchar la maestría que otorga el tiempo en un original compositor e intérprete.













































