
Hoy decidí resetearme y para ello me vine al Parque de Hércules en Kassel, Alemania, celebrando el ingreso del verano.
El contacto con la naturaleza, Dios presente en todo, el agua, las aves, el frescor del aire de la mañana es una maravilla divina.
El sepulcral sonido con el coro del canto de los pájaros y las caídas del agua, conforman una gran sinfónica.
El impresionante parque, cuenta con espectaculares juegos de agua, alberga verdaderos tesoros arquitectónicos y fue calificado por el comité de la UNESCO como un escenario único en el arte de la jardinería en Europa.
En 2013 el Monumento del Hércules que corona el parque, fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
El Parque de Hércules, está ubicado en la colina de Wilhelmhöhe, comenzó a ser construido como una obra monumental de escenificación acuática en 1689 por orden de Carlos de Hesse-Kassel.
Recién a fines del siglo XIX pudo ser terminada y cuenta con un complejo sistema hidroneumático que transporta agua hasta la cima, que luego cae por una cascada de 350 metros de largo.














































