
Papina De Palma abrió el toque del brasileño con la calidez y simpatía a la que nos tiene acostumbrados.
Nuestra cantautora simplemente… la rompió. Quienes no la conocían seguro se agendaron su nombre, estarán buscando sus canciones en las redes, y otras tantas personas del público irán a su próximo show, estoy seguro.
Nerviosa y emocionada (según sus palabras) se presentó junto a Fede Blois en la percusión. Ella sabe como hacerlo. Con solo colgarse la guitarra y soltar su voz, nace de sus fraseos reconocibles: la magia, y el público se pone de su lado. Alguno de los temas que interpretó: Los árboles, Primavera abierta, Cáscara, 432, Folki, La historia de la sensibilidad, La manada. Una presentación a la altura, con un set poderoso y efectivo.
“Rizoma” fue el espectáculo que nos trajo Lenine a Montevideo. La explicación del titulo ya fue ampliamente difundida por la prensa como un mantra, búsquenla por ahí. Lo cierto es que pudimos escuchar un recorrido por su extenso repertorio. En una presentación minimalista y sobria en cuanto a la puesta en escena y en las luces, mayormente blancas sobre fondo negro. Lenine se hizo cargo de la voz y la guitarra acústica, mientras que su hijo manejó las pistas pre-grabadas de las canciones originales y los samplers, tocó el bajo, el mandolín, el teclado e hizo los coros. Ellos dos, vestidos de negro sobre el amplio escenario del auditorio. La escenografía fue una cruz de luz blanca, detrás del músico, que solo se iluminó un par de veces en el telón de fondo.
Mínimo en esos aspectos decíamos, pero inmenso en la parte artística, sonora y musical, donde todo fue explotando de acuerdo con el clima requerido por cada tema. Realmente un lujo presenciar el sube y baja rítmico, la cadencia del swing “entrecortado” de Lenine (Jack Soul Brasilero / A Ponte / Martelo Bigorna), saben de lo que les hablo. El público moviendo rítmicamente la cabeza, estallando en aplausos calurosos y sentidos cuando terminaban los temas lentos o en aplausos cerrados a gritos cuando los temas movidos atravesaban como un rayo la sala Adela Reta.
Arriba de las tablas se desplegó la afinidad y la conexión musical que el pernambucano mantiene con su hijo Bruno Giorgi. En lo netamente artístico dicho vínculo se viene dando desde el año 2012, con la participación en la producción/secuencias de Bruno en el disco “Chao” y, según sabemos, ya tienen un nuevo disco pronto para salir. Disfrutamos de una noche mágica e intensa, donde además de mostrarnos sus canciones conocidas, tocaron una nueva, “Confía em Min”. Lenine hablo poco, fue conciso y agradecido, contó en muy pocas palabras la génesis de este proyecto, nombró a cada uno de los productores de sus discos y a los coautores (parceiros) de las canciones que cantó, todos presentes con su luz y esencia en el escenario según el artista.
Un show ideado en tiempos de encierro, donde las canciones y las letras, esas crónicas del mundo en que vivimos, tomaron nuevos rumbos, así dijo sentirlo y nos lo hizo saber. Un recomenzar, donde no es posible volver al lugar que dejamos. Los aires nordestinos y el murmullo sincopado del Río San Francisco, que divide / hermana a Juazeiro y Petrolina, fueron otros de los invitados invisibles que se manifestaron junto a los artistas. Esas bases folclóricas que inundan las canciones de Lenine son su marca registrada, es el diferencial armónico y sentimental que surca su voz. Escuchemos como ejemplo “Ogan Ere”, donde padre e hijo grabando cantos percusivos y soltándolos en loop, cantan al ritmo de sus raíces. Una noche de lujo, realmente un placer de esos que no siempre se dan. Noche fantástica, donde todos terminamos de pie bailando “Jack Soul…”, “…Sair So” y un final súper emotivo coreando “Paciencia”.
“Castanho”, “Se nao for amor, eu cegue”,” A mancha”, “Leve e suave”,”O silencio das estrelas”, “Jack Soul Brasilero”, “A Ponte”, “Confía en Min”, “De onde vem a Cancao”, “Paciencia”, “Emvergo, mas nao quebro”, “Simples Assim”, “A rede”, “Vivo”, “Martelo Bigorna”, “Ogan Eré”, “Relampiano”, “O dia em que feremos contato”, “Sonhei”, “Rosebud”. “Todas elas juntas num so ser”,”Candeeiro encantado” “Hoje eu quero sair so”, fueron algunas de las canciones que nos regalaron para destilar la humedad en la noche montevideana. Joyitas del inmenso collar. Placer total.
Gracias Lenine y Bruno, por la música.
Gracias Papina y Fede. (Papina no prometo lo de la terapia… ja ¡¡ )
Salú.
fino.
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