
La convocatoria al preestreno era: 19.15 apertura, 20 hs. proyección.
A la hora pactada efectivamente se da paso a la sala Eduardo Fabini (la grande) y la multitud se empieza a acomodar en platea. Mucha gente. Mucha gente grande (cálculo mentalmente que es imposible que alguno haya sido testigo en 1924), mucha gente vinculada al deporte, al fútbol especialmente, también gurisada como de clubes o centros deportivos.
Mientras esperamos, en la pantalla sobre el escenario se proyecta una placa con la imagen de la película: el ingreso de jugadores celestes a un estadio, yendo de la oscuridad a la luz, y arriba una medalla con la inscripción VIIIede Olympiade Paris 1924.
A las 20.10 bajan las luces y suben al escenario el productor Sebastián Bednarik, el director y guionista Guzmán García y Érika Hoffmann, presidenta de Secan y directora del Canal 5.
Los dos primeros agradecen al Sodre por alojar generosamente el preestreno de una película que fue mucho más que una hazaña deportiva: fue un sueño cumplido. Porque tener sueños que se puedan cumplir, en estos tiempos, es importante.
Comentan que por eso invitaron a esta función a estudiantes de Utu y Secundaria, también a vecinos y vecinas del plan Más Barrio y a familiares de algunos de los protagonistas, que son aplaudidos.
Agradecen al equipo, nombrándoles, a los apoyos y sponsors que permitieron hacer la película.
Avisan que luego de la proyección, habrá una participación artística de Eduardo Pitufo Lombardo, Hugo Fattoruso, y el Quinteto Barrio Sur.
Y que el estreno en cines será el 11/6 y también se podrá ver en plataformas y por tv.
Érika anuncia que el canal estatal tiene los derechos exclusivos de televisación del mundial por tv abierta, y que si hay una 5ta. estrella, hay que verla en el 5.
Luego de un gran aplauso, comienza la proyección de La primera estrella, con una imagen aérea del Estadio Centenario al ritmo de candombe, mientras aparecen los créditos de la película y el actor César Troncoso paseando por el Museo del Fútbol y con voz en off.
El documental cuenta la historia de la primera selección uruguaya (antes no existía el concepto), cómo se armó, quiénes eran sus integrantes, cómo la participación en un torneo sudamericano les dio la oportunidad para representar al país en los Juegos Olímpicos de París.
El relato lo comienza Troncoso con reflexiones y luego la lectura de pasajes del libro “Donde se cuentan las proezas” de Ricardo Lombardo, y se intercalan imágenes históricas con testimonios de diversas personas relacionadas con la historia, el deporte y la cultura uruguaya: Aldo Mazzucchelli, Gerardo Bassorelli, Rafael Bayce, Luciano Álvarez, Gerardo Caetano, Jorge Chagas, Ricardo Piñeyrúa, Américo Signorelli, Pierre Arrighi, Enrique Yannuzzi, Carlos Demasi, Javier De León, Alfredo Etchandy, Facundo Ponce De León, Luis Prats, Silvia Pérez, Eduardo Rivas, Mario Romano, J. C. Scelza y Juan Pablo Taborda.
Las imágenes son francamente deslumbrantes. Algunas son conocidas, otras son inéditas. Se nota un gran trabajo de investigación, seguramente en centros de documentación, pero también en archivos familiares de los participantes, con un tratamiento que mejora la calidad (hay que considerar que ya tienen cien años), pero también hay animaciones digitales (no IA) que permiten recrear ciertos momentos dentro y fuera de la cancha.
Verlas es realmente como viajar en el tiempo, con puntos de vista imposibles para esa época, que nos permiten acompañar a aquellos protagonistas devenidos en héroes nacionales.
La película nos deja frases que nos atraviesan: “el fútbol es un arte”, “la importancia de la hazaña en la construcción de una nación”; nos explica el origen de la famosa “vuelta olímpica” que quizás no todos conozcan.
También nos cuenta cómo estaba integrada la selección, su organización, el liderazgo natural, cómo se tomaban las decisiones; cómo el público olímpico -principalmente parisino-, se fue volviendo fan de esta selección desconocida que iba superando cada obstáculo, cada partido, hasta la final.
Y lo que sucedió desde el último partido hasta el momento de la premiación y la posterior vuelta a Montevideo.
A un país que había cambiado, gracias a ellos.
Una película muy interesante, de gran factura técnica, con datos inéditos, resultado de una gran investigación, que se estrena en el momento indicado como para insuflarnos épica y esperanza de cara a un nuevo mundial, que en principio parecía nos encuentra un poco apáticos.
Luego de la emocionante ovación final, luces celestes nos iluminan mientras sube el telón y aparece la banda conformada especialmente para la ocasión.
Dicen estar muy felices por la convocatoria a esta fiesta increíble, y comienzan a tocar con un “Vamo arriba Uruguay”. Terminan cantando la mítica Descolgando el cielo y el coro “soy celeste, soy” suena en toda la platea.
Un final de fiesta que hace que la vuelta a casa sea con una alegría inusitada.
Una película relevante, necesaria. Más allá del recorrido que pueda tener la selección actual en el Mundial que está por empezar, es un producto histórico audiovisual que no sólo habla de aquella hazaña, habla de un imaginario que nos atraviesa como nación.
Ficha técnica:
Documental / 70’
Dirección de fotografía: Lucas Cilintano
Montaje: Guzmán García, Andrés Borotra y Octavio Tarigo
Sonido directo y música: Hernán González Villamil
Diseño gráfico: Luca Doro
Diseño afiche: Roberto Cancro
Efectos visuales: Felipe Rodriguez Dalmas y Octavio Tarigo
Postproducción de color: Lucas y Nito Cilintano
Postproducción de sonido: Andrés Costa
Coordinación de postproducción: Santiago Bednarik
Jefatura de producción: Carlos Ramos
Producción ejecutiva: Sebastián Bednarik, Alejandro Danielian
Guion y realización: Guzmán García
Una producción de Sebastián Bednarik en coproducción con A Gente Filmes, con el apoyo de la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay y Programa Uruguay Audiovisual.
Prensa
Mónica Colista
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Distribución
DE CINE
ESTRENO 11 DE JUNIO – SOLO EN CINES














































