GUITARRA NEGRA se editó en España, en el exilio del artista, en 1977. Se trata de un extenso poema (extensa catarsis) que Alfredo Zitarrosa dejó estampado en un disco que tiene su leyenda. Los productores españoles no podían creer -o entender- lo que estaba grabando Alfredo y creyeron que los estaba estafando.
Uno dijo: “pero este tío habla, no canta”. El cuento finaliza con aquel productor emocionado hasta las lágrimas, escuchando lo grabado de STEFANIE. El poema pensado para ser acompañado por guitarras milongueras, coro y cuerdas, tiene varias partes. La más famosa, y que ha quedado impregnada en el inconsciente colectivo, es la que habla de la res y el marrón, en “Uruguay For Export”. Curiosamente, esa imagen parece extraída del documental de Solanas, “La Hora de los Hornos” de 1968. Si Zitarrosa alcanzó a verlo, quizá la feroz impresión de la vaca y el marronazo es la que emergió luego en el poema.
La música es un ostinato de dos acordes que milonguean (cambia en FLOR SHOW) y aparecen coros y cuerdas en contrapunto que son un soporte tímbrico para que la repetición del motivo de las guitarras no naufrague. Una obra originalisima y más en aquellos momentos. Aunque existieran recitados criollos con acompañamiento de guitarra, esta obra tiene otra impronta y estética donde se integra al hombre y a la mujer de las ciudades y no solo a los habitantes del campo. Uno piensa lo que debió ser para Alfredo grabar eso tan suyo (tan nuestro) en otras tierras, con la dictadura arrasándolo todo.















































