
Kevin Johansen – Quiero Mejor Feng Shui Project – 20/11/2025
En un Teatro Solís con entradas agotadas, el escenario nos recibe con telón cerrado y ante él una silla y micrófonos para el telonero.
Un público bien heterogéneo de gente grande, jóvenes, niños… muy familiar.
A las 20.10 empieza a bajar la luz y aparece el telonero: flaco y alto como un pino, vestido de elegante traje y musculosa violeta abajo, con una gran cabellera rizada, guitarra y boina en mano. Se contorsiona para tomar asiento, haciendo alarde de mucho histrionismo y una gran flexibilidad. Rasguea la guitarra, tira la púa, pone la boina sobre el clavijero y a la mitad de la primera canción invita al público que lo acompañe, cantando un contrapunto.
¡Qué personalidad! “Calentando motores pa’l maestro”, nos presenta sus canciones con humor y una especie de movimiento clown. Juega con el público, la voz y su cuerpo, recitando. Nuevamente pide ayuda con el coro para cantar Diapositivas, que me hizo acordar un poco a la música de El Príncipe. Hizo cantar a todo el Solís: “van perdiendo la timidez”, que lo ovaciona.
Finalmente se presenta: Paul Higgs, uruguayo “de por acá nomás” aunque vive en Buenos Aires. Menciona como fuente de inspiración a un montón de artistas que pasaron por el Teatro Solís, con mucho respeto y cariño, y agradece al “ciudadano más cool” que le invitó a participar en este show. Francamente, nos compró el corazón con su desparpajo. Se despide con una canción que me hace acordar a Claudio Taddei y termina a capella con el coro de todo el teatro.
Se retira ovacionado y nos deja con una sonrisa en la cara al irse dando saltitos por el escenario. Se escuchan muchos comentarios elogiosos, respecto a la frescura, la buena onda, la simpatía.
Pocos minutos después se apagan las luces, se levanta el telón y aparece toda la banda en escena, distribuidos entre una escenografía o utilería muy doméstica: un sillón floreado, un escritorio, plantas (muchas), lámparas desperdigadas por todas las superficies y también unos globos iluminados, tanto colgando del techo como en el piso.
La Feng Shui Project comienza a tocar y en un momento se da vuelta el sillón floreado y allí aparece Kevin con lentes y guitarra, sonriendo con picardía, por sorprendernos. Arrastra el sillón (ahí descubrimos que tiene rueditas) y se acerca al micrófono para cantar La gente más linda, del álbum Algo Ritmos de 2019. Pide palmas al final y la gente acompaña, fascinada. “Gracias Montevideo” termina y anuncia Puntos Equidistantes, de Quiero Mejor del 2024 que es el disco que en definitiva vino a presentarnos. La gente celebra por anticipado.
En la medida que va avanzando el concierto, empiezo a distinguir e identificar más detalles de la utilería en el escenario, como un fogón con leña y “fuego”, una botella de vino con su copa, una fotografía en su marco arriba del escritorio. También noto que los artistas prefieren usar los tradicionales monitores de retorno, en lugar de llevar auriculares en los oídos. Asimismo, la iluminación es muy cuidada, sutil y por supuesto funcional a cada tema.
Kevin se para frente al micrófono y se presenta de traje de lino marrón y remera, y dedica el próximo tema “para la gente impredecible”: Es como el día, haciendo alusión al clima de ese jueves, que empezó soleado y luego se transformó en lluvia y viento. Pide unas palmas rockeras tipo AC/DC y empieza a tocar haciendo el típico baile de Angus Young, mientras la gente aplaude con fervor. Al terminar hace una alusión a la situación en Palestina, que es saludada con gritos por el público, y le gritan “¡tas como querés, Kevin!” que agradece el piropo “de la gente confundida” en medio de risas.
Cambia la iluminación, la escena se pone más cálida, para hacer la romántica Bien sur, que dice “lo nuestro no es imposible, es inevitable” con una base tanguera del teclado.
Luego Johansen se vuelve a sentar, acomodando él mismo el micrófono. “Yo quería estar cómodo en este sillón, y lo estoy”, declara, antes de hacer Baja a la tierra, a dúo con la guitarrista Panda Elliot haciendo la parte de Lila Dawns. Es una canción folklórica y pide que lo acompañemos con palmas, mientras se mueve con el sillón por todo el escenario, lo que da mucha gracia. Parece un niño con juguete nuevo.
Recién en este momento Kevin nos da las buenas noches, y presenta a la Feng Shui Project. “Seguimos con una chacarera” anuncia, para hacer Comfort Zone, canción en inglés donde dice que le gusta quedarse en su zona de confort.
En este momento veo que todos los músicos sonríen y se miran entre ellos, no sé si realmente están pasando bien o hay algo de chiste interno sobre el escenario. De cualquier modo, la buena onda se transmite y Kevin anuncia que van a hacer a un cover: Modern Love de David Bowie, en versión country, para luego otro “que adoro, que adoré hacer”: Amada amante de Roberto Carlos ¡qué buena versión! Nos hace cantar el estribillo, mientras la luz nos ilumina.
Mientras se retira la banda, nos anuncia que va a hacer algunas “de sorapa” (una mezcla de solo y parado). Fuera de programa, agregó a pedido de 3 fans muy importantes No digas quizás, que “hace mucho que no la toco”. Se ve que una de esas fans está al lado mío, porque se la cantó toda.
“Siempre que canto Vecino cuento que viví en Montevideo entre mis 12 y 14 años, cuando tuve el despertar, iba a la rambla de Malvín (aplausos) a pescar con mediomundo… esta es una milonga que habla de cómo nos cuesta ver a uno en el otro, o el otro en el uno”. La gente acompaña en el estribillo, mientras Kevin cambia la letra para mencionar a Milei. Al final saluda, agradece y se toca el costado izquierdo, del lado del corazón.
Sigue con Tu Ve, nos aclara que se trata de la “pantalla boba”. La iluminación acompaña, y la canción termina con una ovación con gritos desde el público. Luego de afinar la guitarra, nos presenta “una intentona de homenaje a Eduardo Mateo”. Nos cuenta que aprendió El Tunguelé cuando se lo presentó un amigo diciendo: “vos que hacés temas raros”. Termina con un “salú Mateo”, mientras vuelve a entrar la Feng Shui.
Kevin pide ayuda para volver a afinar la guitarra “tírame un la, que tengo oído obsoleto”, bromea, antes de quedar prácticamente a oscuras, mencionar a su amigo Paulo Moska y hacer Desde que te perdí, mientras va subiendo la iluminación. Luego se vuelve a sentar para hacer Quiero mejor, acompañado por cajón peruano y donde el percusionista sacó todo el kiosko.
Es el momento de presentar a la banda, agradece a la guitarrista y el bajista que le ayudaron a producir el disco Quiero mejor, y pasan a El vals de la luna, también acompañado por palmas. Al final, este está siendo un concierto muy interactivo.
Sigue Seductor serial “inspirada en varias personas que conozco” (risas), mientras Johansen bailotea en el sillón, para luego hacer el clásico Down with my baby, de su segundo disco Sur o No Sur, del 2003. Súbitamente aparecen todos los celulares filmando, mientras se sienten grititos de emoción.
Kevin agradece, y se recuesta sonriente en el sillón. Rapea unas estrofas y se ríe de sí mismo: “venimos rapeando hace 80 años, parezco un viejo resentido”. Se vuelve a parar y nos pregunta “más allá de lo ideológico, ¿qué están haciendo con la plata de las remeras del Che?” La gente rockea y sacude la cabeza en los asientos, mientras suena Che Donald’s.
Luego pasamos a la romántica Sin darme cuenta, y nos aclara “no queríamos tirarles todo el disco por la cabeza, así que nos vamos marchando”, y nos cuenta de los invitados que se sumaron a la grabación del disco Quiero mejor: el grupo flamenco Las Migas, Natalia Lafourcade, y Nito Mestre, “con su voz emblemática”, que le acompañó en Era ahora, aportando “su vulnerabilidad poderosa”, y realmente la canción tiene un ambiente sonoro muy delicado. Nuevamente pide ayuda con el coro de Hola need, sigue con Everything is (Falling into place) y luego nos confiesa: “es un sueño estar aquí, en el Solís, en Montevideo”, y nos presenta el incombustible Anoche soñé contigo. Una vez más la iluminación es brillante, generando un ambiente onírico. Termina con todos cantando “nada más que tiempo” mientras Kevin va y viene por el escenario. Todo el teatro aplaude de pie, y nos quedamos esperando los bises.
Los artistas no nos hacen esperar, vuelven para hacer Guacamole y la gente aplaude desde el primer acorde. Johanson toca la guitarra dando vueltas en su sillón, mientras suben al escenario varios fans a bailar y hacer trencito, inclusive varias niñas, y niños más chicos, a upa. Luego del aplauso viene Cumbiera intelectual, que hace que la gente se pare a bailar hasta en los pasillos y el show termina con un fin de fiesta, Kevin bailando y saludando a todos quienes subieron al escenario que le piden selfies y hasta que le firmen un cd. “Menos selfies y más besos” bromea, aunque se presta a todo lo que le solicitan sus fans y agradece por última vez por todo el cariño con que es recibido siempre, tanto amor. “Ya se terminó” sentencia, se sienta en el sillón y lo sacan del escenario en él, mientras es ovacionado y cae el telón.
Un gran show que nos trajo sus grandes éxitos junto al nuevo trabajo, muy interesante ciertamente. Kevin no pierde su toque.
Ficha Técnica:
Marcelo Monte (bajo)
Panda Elliot (guitarra)
Martín Adler (teclados)
Lucho Milocco (batería)
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