Humanidad- Inhumanidad, Educación Homero_arte--2017

Humanidad – Inhumanidad, Educación

“El discípulo es la ocasión para que el maestro se comprenda a sí mismo. El maestro es la ocasión para que el discípulo se comprenda a sí mismo»

[1]Kierkegaard, S. (2004). “Migalas filosóficas o un poco de filosofía” Trotta. Madrid. España. P.40




Memoria y olvido.

Bien sabido es que el dolor, el sufrimiento, la tristeza y el miedo son inseparables acompañantes de la vida humana. Así, cuando dialogamos con el pasado podemos ir construyendo el futuro, tal acción tiene como argamasa multiplicidad de proyectos de vidas que al fraguar consolidan las comunidades. Ahora bien, se dice que los calendarios son los mismos, pero la visión es distinta. Antes las fechas que señalaban algún acontecimiento el cual tenía la función de fiesta, en los tiempos que corren, se acercan más a las minivacaciones. Pero, desde la perspectiva planteada en este ensayo, la pensamos como algo que se vincula con la memoria, con los rituales y las celebraciones. Es decir, quedarnos en el viaje de lo cotidiano y no como las vacaciones que son una invitación a salir de lo rutinario. Por lo tanto las celebraciones son del orden de la comunidad y las vacaciones de la particularidad.

Cada mes del calendario encierra el despliegue de su singularidad en aromas, soles, vientos, lluvias, flores, pájaros, fríos, calores y humedades. Por ende, cuando las escuelas fijan su calendario de celebraciones se tiende al aprendizaje de remarcar lo trascendente del suceso, para la construcción en la memoria colectiva. Es un intento de repetición cíclica para la adquisición del pasado.

Lejos de todo hecho conmemorativo o festivo, que realice la escuela, es la significatividad del rol docente el vínculo habilitante para el diálogo entre el pasado y el presente. Dicha responsabilidad, no es meramente de información de conocimientos de las teorías o sucesos acontecidos, sino el análisis de relectura del encuentro de los mismos. Con lo cual la memoria colectiva no sería memoria si no hubiera un discurso que la movilice en el espacio público, el cual se construye, y a la vez, como la memoria de cada sujeto por medio de recuerdos y de olvidos. Ahora bien, la pregunta sería ¿Qué es eso que llamamos comprensión? Podríamos decir que no puede ser una repetición, ya que la misma es solo eso: reproducción de lo dicho o acontecido. Entonces comprensión, sería requerir una reformulación de lo dicho o acontecido. De esta forma se pone de manifiesto la relación intersubjetiva de la educación. Ya que, ninguna acción impulsada desde el exterior puede lograr su objetivo sin la predisposición humana que se moviliza desde su interior.

En consecuencia, la educación habilita un proceso liberador esencialmente humano, social y cultural; mediante el cual nos apropiamos de conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. Con lo cual deberíamos profundizar tal aprendizaje en relación a otros aprendizajes. Es decir, invitar al viaje para dialogar con el pasado por la ruta del lenguaje y del testimonio.

Humanidad – Inhumanidad

Se ha dicho que existe una armonía entre el escurrir del tiempo cósmico con los seres vivos y el hombre. Es decir, tiempo de nacer, de vivir, de morir, de dormir de despertarse. Tal dualismo en la vida humana tiene origen en la temporalidad y el movimiento cósmico. Así, el hombre no posee el transcurrir del tiempo, siempre ha tenido la idea de ganar tiempo al tiempo. Dicha forma de hacerlo es la moderna velocidad, lo que implica ganancia temporal (times is money). Donde, el instrumento por el cual ha enseñado a superar la lentitud y en ocasiones despreciarla es la técnica. Generando así, una patología denominada inmediatez, que es un intento de superar el tiempo por medio del trabajo y su productividad.

Ese hombre (homo faber) que con el trabajo, la tarea más sería e imprescindible para la satisfacción de sus necesidades básicas, logra también la transformación y el embellecer de la naturaleza, realizar obras, crear cultura. Pero con el plus de inhumanidad cuando esa fuerza transformadora se vuelve un instrumento de sometimiento y dolor. Un ejemplo de ello, las catástrofes a las que ha sido sometida la humanidad, donde el instrumento de destrucción de la condición humana se manifiesta en la visión instrumental de la técnica y la tecnología. Estrategias deshumanizadoras que han llevado a justificar formas de exterminios a pueblos y culturas divergentes. Hoy podemos visualizar analógicamente esto, en la no liberación de las patentes de las vacunas para el Covid 19. Y así, Dejando librado a la azarosa naturaleza la vida humana; omitiendo un derecho fundamental de la condición humana, como el derecho a la vida.

El discurso iluminista ha celebrado el progreso de la humanidad y la absoluta certeza a la “luz” de la razón. Dicho depósito en la razón y en la libertad, entendida como autonomía y confianza, en palabras de Kant, dando una respuesta a la pregunta por la Ilustración, afirma de que se trataba de una época en la que los humanos comenzaban a dejar de lado su autoculpabilidad de la minoría de edad. Por lo cual debería atreverse a usar la propia razón y salir del tutelaje de siglos anteriores. Así, los totalitarismos del siglo XX y otros sucesos similares antes mencionados, las guerras mundiales y las actuales no pueden ser interpretadas al margen del desarrollo de la Modernidad. Toda civilización por más avanzada y humanitaria en sus proclamas, no deja de alojar en sí misma el germen de la barbarie en sus formas más sofisticadas, pero barbarie al fin.

Educación, Política.

El análisis sucinto de estas líneas irán enfocando vasos comunicantes con algunos aspectos de una entrevista radial de 1969: “La educación después de Auschwitz” de Teodoro Adorno. Este autor perteneciente a la denominada “Escuela de Frankfurt” es parte de un grupo de investigación que elabora enfoques teóricos de una radicalidad crítica sobre la sociedad burguesa y el concepto de civilización. Tal investigación analiza los fenómenos psico – sociológicos propios de la sociedad burguesa ilustrada y su industria cultural. Con lo cual tiende a desnudar pautas de autoritarismo inscriptas en el seno de dicha sociedad. En palabras prestadas de Adorno y Horkheimer, “La ilustración se vincula con las cosas como el dictador con los hombres” así, las masas son aprovechadas por el servil engaño. Por ende, el totalitarismo ha puesto en evidencia las paradojas de la ilustración, espejismo científico de liberación, que desnuda el mito del progreso ilimitado. Dicha lógica del cálculo y la previsión entre los medios y los fines no sólo fue aplicada a la phisis (naturaleza) sino que tuvo alcance social donde las personas fueron y son manipuladas, es decir cosificadas. Tal cosificación hace perder el sentido para el mundo humano, lo que implica una zombización de la sociedad.

He aquí el acontecer que se intenta esclarecer o deconstruir, es la presencia del autoritarismo en la cultura y en la sociedad. Por ende y ante tal tarea, en toda acción educativa se vuelve puntual el hecho de brindar insumos para la formación de ciudadanos capaces de desarrollar sus dimensiones críticas, creativas y éticas. Abriendo espacios para develar tales posiciones latentes en la cultura, como así, la adopción de prácticas ritualizadas que se folclorizan. No hay que olvidar que los regímenes autoritarios, a lo largo de la historia como en la actualidad, tratan por todos los medios de apropiarse de las expresiones populares tendiente a la supremacía en base a la dureza, la meritocracia y el dolor.

Pensar el pasado ha de facilitar poder establecer el diálogo con el presente, a través, de una educación democrática que habilite generar el pensamiento utópico, con el cual se pondrán en juego visiones distópicas y eutópicas en busca de un mundo más vivible humanamente.

Sabemos que lanzarse a la búsqueda de una verdad es una actividad que requiere esfuerzo y sacrificio y un precio muy alto a pagar. Con ello, hablar de ciertas cosas desde los conceptos conduce inexorablemente a la nada. Es un juego de palabras sin sentido, sin significado alguno. Por ello, a los conceptos hay que vivirlos y esto es un ejercicio de que los mismos dejen de ser tan abstractos sino se vuelven contradictorios. La vida no es lógica, no se asemeja a un silogismo, la vida es eso: vivencia de los sucesos en la coherencia del testimonio.

No debemos desconocer o negar prácticas autoritarias en la sociedad actual, concordando en muchos aspectos con prácticas represivas. La pregunta es: ¿Cómo se consolidan dichas prácticas? Si bien podemos ensayar una respuesta en base a la memoria, aunque a la misma no se la exima de tensiones. Ésta se convierte en un instrumento de privilegio para tal análisis, ya que devela sus niveles tanto individual y colectivo. Por ende, tal ejercicio implica que la institución educativa asuma la responsabilidad política y compromiso con los derechos humanos en la mera vinculación con la historia y en especial con las problemáticas actuales. Adoptando como prioridad educativa, la visión ético política en búsqueda de poner a la luz tales visiones que se manifiestan en el subsuelo, entre los autoritarismos y las democracias.

No hay que olvidar que: la educación es un proceso tendiente a realizar en el sujeto educable la libertad del espíritu, capacidad de pensar y querer como un ser consciente y dueño de sí mismo.

A modo de síntesis…

La función docente implica sensibilidad a las situaciones de Otres. El Otro, con el que comparto cotidianamente mi trabajo y los vínculos que se van estableciendo. Así, se configura el oficio de enseñar en una posición ético – política, es decir, un compromiso antropológico y social. La educación debe ser concebida como la posibilidad de aprender lo necesario para el momento adecuado. Es decir, emanciparse por el conocimiento. De esta manera ese capital humano deberá tener las condiciones estructurales adecuadas para su desarrollo.

Todo suceso o acontecimiento se transforma en un cúmulo de factores, que se fusionan en un determinado momento en el tiempo y en el espacio, como indicador de formas de pensar, hacer, sentir, y actuar en una determinada cultura. El demorarse, en el acto educativo, se transforma en filosofar (filosofía) como compromiso y testimonio.


Bibliografía
Adorno, T. (-2013) “La dialéctica de la Ilustración” Ediciones Akal. Madrid. España.
Adorno, T. (1970) “Educación para la emancipación” Edición de Gerd Kadelbach Frankfurt. Alemania.
Horkheimer, M. (2008) “Teoría crítica” Editores Amorrortu. Madrid. España.
Kierkegaard, S. (2004). “migalas filosóficas o un poco de filosofía” Trotta. Madrid. España.
Mélich. C. (2004) “La lección de Awschwitz” Herder. Barcelona. España.
Imagen: (2017) @Homero_arte



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Roberto Nasimbera

Prof.: Nasimbera Limido, Roberto (Argentina). Profesor en Filosofía. Licenciado en Ciencias Sociales y Humanidades UNQ (Mención Educación). Maestreando en Filosofía y Educación UNQ. Maestro en Tecnología Aplicada a la educación. Postitulado en Epistemología de las Ciencias Sociales Humanidades y Ciencias Naturales. Docente capacitador del INET (Instituto Nacional De Educación Técnica). Profesorado Técnico Profesional. Capacitador del Instituto Nacional de Formación Docente. Jurado de la Olimpíadas Argentinas de Filosofía (2007-2018) Docente titular por concurso de oposición y antecedentes de las cátedras Filosofía y Filosofía de la educación en distintos institutos Superiores de formación docente. Poeta Ensayista, Integrante de varía antología en el país y el extranjero. Publicaciones de artículos en revistas especializadas. Ponencias en congresos de filosofía y educación. Jurado de la Revista, Plumilla Educativa. Con ISSN: 1657-4672, de la Universidad de Manizales (Colombia). Revista de educación de la Universidad de Pereyra (Colombia) Rizoma Crítico CENDE (Chile)