
Sábado 3 de enero de 2026
Las cosas suelen ocurrir de tal manera que escapa a la intención de cualquier columnista. Escribía mi columna “Trump al desnudo”, cuando me entero de la detención de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores por parte de la unidad de elite Delta Force del Ejército estadounidense. En conversaciones con Fox News, Donald Trump comentó que la detención la había visto en su casa: “Fue muy divertido, lo vi en mi casa como si fuese un programa de televisión”. Y aplaudió la “rapidez y precisión de la operación”.
Pero yo no le veo nada de divertido a lo ocurrido. Nada es divertido cuando una potencia ataca un país que no tiene ninguna condición de hacerle frente. Más aún, no hay nada de divertido cuando se pone en riesgo la vida de miles de personas inocentes. No hubo víctimas, dijo Donald Trump, y en su caricaturesca megalomanía declaró “que ningún otro país en el mundo tendría la capacidad de ejecutar una maniobra de esa magnitud, y aseguró que no hubo bajas”, como si provocar el caos y el terror fuesen motivo de orgullo.
Es cierto que el régimen de Nicolás Maduro es ilegal. Es cierto que ocupaba un poder que no le pertenecía. Es cierto que su gobierno provocó la salida de millones de venezolanos que invadieron, principalmente, los países vecinos, sobre todo Chile. Es cierto que impuso el terror y la miseria en Venezuela. Es cierto que era un dictador. Todo eso es cierto. Cómo negarlo. Con todo, la decisión adoptada por Donald Trump que, para muchos puede ser y parecer la adecuada, impone no solo al pueblo venezolano, sino a toda la región, un manto de certezas y de miedo.
Certezas y miedos porque estamos frente a un personaje que pasa fácilmente del exacerbado discurso plagado de mofas, ironías, sarcasmos y exabruptos propios de un trastornado, a acciones violentas que incendian más aún la ya exigua paz mundial. En este sentido, hago mías las palabras del presidente Lula da Silva, porque se viola el derecho internacional, se abren las puertas a un escenario global de violencia, se desatan el caos y la inestabilidad y se impone la ley del más fuerte. En rigor, no se defiende la posición de Nicolás Maduro.
Porque tampoco es recomendable asumir la defensa de un dictador, que perdió las elecciones, pero se adueño del poder también mediante la violencia. Sin embargo, quienes apoyan a uno y otro, están en todo su derecho de hacerlo, pero esto no esconde el hecho de que ambas acciones son atentatorias contra los derechos del hombre y de la libertad democrática. Las declaraciones desbordadas tanto de sectores de izquierda como de derecha, en distintos lugares del mundo, deben rechazarse con el mismo ímpetu, porque nada aportan para una solución pacífica del conflicto.
Un conflicto que, por lo demás, se arrastra hace meses y que aparentemente ha concluido hoy con la detención de Nicolás Maduro, lo que no es así. El conflicto comienza ahora para el pueblo venezolano, porque su país entra en un túnel del que salir costará sangre, sudor y lágrimas. ¿Quién y cómo gobernará?, sobre todo que Donald Trump dejó claro que, al margen de la captura de Maduro y su esposa, que serán enjuiciados en los USA por su conexión con el narcoterrorismo, la “recuperación” del petróleo que considera de su país, es su prioridad.
En consecuencia, el que llegue al Palacio de Miraflores, sede del Gobierno de Venezuela, lo hará con la bandera de los Estados Unidos sobre su cabeza. Con sus misiles. Ya lo declaró Donal Trump: “Vamos a dirigir el país hasta que llegado el momento se pueda asegurar una transición justa, ordenada”, según informa el medio chileno biobiochile.cl. El problema es que este “hasta, justa y ordenada” nadie lo sabe, solo él. Además, y sin tapujos dijo que “el dominio de Estados Unidos (en Occidente) no volverá a ser cuestionado”.
Sin duda, un episodio que remueve la paz de la región y que, de ninguna manera significa que el vasallaje del pueblo venezolano dejará de serlo. Simplemente, cambió de amo: uno más poderoso, prepotente, avasallador, imprevisible, megalómano, burlesco y charlatán.















































