Las elecciones legislativas venezolanas de este domingo 6 de diciembre son un perfecto sainete. Por donde se les mire. Revisemos las tres primeras definiciones que la RAE presenta de sainete para corroborar lo afirmado. La primera definición nos dice que es una “Obra teatral en uno o más actos, frecuentemente cómica, de ambiente y personajes populares, que se representa como función independiente”. Precisamente es el carácter de estas elecciones donde con certeza ganará el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), cuyo presidente es Nicolás Maduro y el vicepresidente, Diosdado Cabello, pues es el único partido que se presenta con “posibilidades de obtener el triunfo”. Sería ridículo que saliera segundo si corre solo. Más aún cuando Diosdado (qué manera más abusiva de calumniar a Dios), amenazó con no entregar la ayuda alimenticia a los más pobres si no votan: “el que no vota, no come; se le aplica una cuarentena y no come”, presionando así al necesitado elector. Obra cómica, de ambiente y personajes populares.
La segunda definición que reconoce la RAE para sainete es “Pieza dramática en un acto, de carácter popular y burlesco, que se representaba como intermedio o al final de una función”. Definición que le queda como anillo al dedo a estas elecciones más “falsas que Judas” (refrán que se refiere a cosas que no son auténticas o que no son consideradas auténticas. Absolutamente falso, fingido y no genuino), según el portal Expresiones del Español. Las elecciones venezolanas sí son una pieza dramática pues pone en escena a millones de venezolanos que irán a las urnas; millones presionados por una bolsa de comida y otros tantos millones engañados por una mentira. Pero también tienen el carácter popular propio del sainete y son, en realidad, una burla al pueblo venezolano, y al mundo, que no está para comulgar con ruedas de carreta; es decir, no está disponible para creer en algo que difícilmente es creíble. Como estas manipuladas elecciones legislativas. De hecho, no cuentan ni con el apoyo de la Comunidad Europea ni de los Estrados Unidos. De momento, pues se supone que gobiernos decentes no pueden apoyar gobiernos indecentes.
La tercera definición también le calza a la perfección a estas fraudulentas elecciones, pues nos habla de una “Situación o acontecimiento grotescos o ridículos y a veces tragicómicos”. Es decir, las elecciones de mañana son un sainete de tomo y lomo. Es un acontecimiento grotesco y ridículo con consecuencias tragicómicas. Nada puede ser más grotesco que un sistema inconstitucional quiera ser vendido como legítimo.
Aquí se ha alterado el mecanismo aritmético para traducir los votos en escaños, dice Eglée González Lobato, abogada y académica especializada en participación política de la Universidad Central de Venezuela, en declaraciones al diario El País del 2 de diciembre pasado, porque el número de escaños de la Asamblea Nacional creció de 167 diputados a 277 y se rompió, por lo tanto, el principio de la representación poblacional. La mayoría anticipada que se forjará el chavismo acaba con cualquier principio democrático, agregó González. En consecuencia, cerca de cuarenta diputados serán electos a partir de una lista nacional desvinculada de los patrones electorales. Además, como señala el abogado y expresidente del Consejo Nacional Electoral, Andrés Caleca en el mismo medio citado, “el cambio de reglamento electoral se hizo sin respetar los seis meses de antelación que dispone la ley”.
Pero lo grotesco de este sainete no termina aquí. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), controlado por el chavismo, decidió asumir las funciones del Parlamento actual, de mayoría opositora, nombrando por cuenta propia a los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE). Como afirma el abogado Caleca, “se dedicó a partir de ese momento, a violar todas las disposiciones constitucionales, dejando sin validez los contenidos de la Ley de Procesos Electorales”. Pero lo grotesco y lo ridículo tienen también otras aristas. Por ejemplo, “Nicolasito” o “Madurito” (apodos), el cuestionado hijo músico de Maduro por una serie de episodios turbios, como la explotación de oro de minas ilegales, vendido a través de terceros, es uno de los candidatos a la Asamblea Nacional. Lo mismo que su madrastra y primera dama, Cilia Flores. Y para darle un aire de transparencia al proceso electoral, supuestos candidatos opositores forman parte también del sainete. Entre ellos el pastor evangélico Javier Bertucci, acusado de colaborar en forma encubierta con el gobierno, y el actor de telenovelas y animador Winston Vallenilla quien, luego de criticar al chavismo, le vendió su alma y como recompensa fue nombrado presidente de la Estatal Televisora Venezolana Social el año 2014, de acuerdo con el diario El Mercurio de Santiago de Chile. Hay mucho más, pero para una columna basta con estos botones de muestra.
Sí, estas elecciones legislativas venezolanas son un perfecto sainete electoral. Por donde se les mire.
Me parece.
Imagen portada: Twitter de Nicolás Maduro – Hoy #5Dic, a horas de abrir los Centros Electorales para una jornada histórica, entregamos, gracias al trabajo de la Clase Obrera y la GMVV, el hito de la vivienda digna 3 millones 300 mil, un logro más que nos permite decir: ¡Estamos Cumpliendo por Venezuela!























