Actualmente ubicada en el Parque Batlle de Montevideo, DJ Academy English Corner es la institución pionera para la formación de DJs en Uruguay. Fue fundada hace 10 años por el DJ Pablo Dangiolillo, y con él conversamos sobre el trabajo de instrucción que realiza, los desafíos que ha enfrentado el rubro en éste año y medio de pandemia, y las expectativas que tiene ahora que se comienza a vislumbrar una reactivación del sector cultural.
–Estamos finalmente emergiendo de una situación impensada, que supuso una parálisis cultural sin precedentes, y me temo que las consecuencias aún se van a seguir sintiendo durante algún tiempo más. La academia que vos fundaste y dirigís desde hace ya una década es una institución pionera en Uruguay, y como tal presenta algunas características muy puntuales. ¿Cómo adecuaste la operativa de DJ Academy para que fuera factible seguir enseñando en estos tiempos? ¿Qué balance realizás al día de hoy de éste año y medio de pandemia?
–Primero que nada, muchísimas gracias por venir a nuestra academia que ya te cuento hoy se llama DJ Academy English Corner, hace un tiempo unimos el nombre con una academia de inglés con la que compartimos el espacio. Nosotros estamos establecidos desde hace ya 10 años, y no fue nada fácil sortear estos últimos meses. Esto tuvo sus pros y sus contras.
Empiezo por las contras, y lo más evidente es lo que nos pasó a todos: el hecho de quedarnos estancados, esperando a ver qué sucedía cuando inició la pandemia, y luego tener que adaptarnos paso a paso según la situación iba evolucionando.
Como la mayoría de los rubros, primero experimentamos un cierre total, y sin conocimiento alguno de qué podía suceder. Paulatinamente adoptamos todos los protocolos necesarios para retomar las actividades en la academia, reduciendo el aforo. Actualmente, las clases son personalizadas, porque de tener cuatro alumnos en una sala pasamos a tener uno solo. Bajamos la cantidad de alumnos que teníamos cada mes, y se acondicionó todo con mamparas para mantener la distancia.
Ahora, lo que sí nos dio a favor esta pandemia es que la gente que estaba indecisa y que dudaba de qué hacer tomo la decisión de hacer un curso de DJ y formarse en éste tiempo en el que hubo un parate en todo lo relativo a nuestra profesión, incluyendo las fiestas y los eventos. Y tuvimos la suerte de seguir adelante con esto, y de formar no solo a nuevas generaciones sino también a gente que lo tenía en el debe. Porque si hay algo que caracteriza a esta carrera es que no tiene una edad para detenerse, ni para dejar ni aprender. Hay sí una edad para comenzar, que la fijamos en los 10 años de edad.
–El concepto de una academia de DJs en Uruguay no deja de resultar bastante novedoso, y dada la continuidad que ha tenido es claro que fue de recibo en el público. ¿Cómo fuiste materializando ésta idea?¿En qué momento descubriste que tenías una vocación docente?
–Siempre tuve esa inquietud, esa curiosidad. No había nada similar cuando quise aprender la profesión, allá por el año 1992. Lo más aproximado era operador de radio, o sonidista. Pero no había una academia de DJs. Yo hice una capacitación, traté de formarme y tuve mi primera experiencia con vinilos con una persona que daba un curso de operador de radio y brindaba un pantallazo en el Instituto Superior de Radio y Sonido. Y gracias a esa experiencia es que pude adentrarme en éste mundo.
Años más adelante tuve la suerte de poder viajar a Chile, y en Chile sí conocí una academia que me voló la cabeza. Vi cómo funcionaba, y me quedé pensando “qué bueno sería poder hacer esto en Uruguay”. Y entonces con la ayuda de un libro titulado “Yo DJ” comencé a formar los módulos que implementé luego.
–¿Qué forma tenía la academia en aquel entonces? ¿Cuántos instructores empleaba?
–Yo contaba con lo más básico y elemental, pero no disponía ni de equipos ni de capital. El cofundador fue mi amigo Rodrigo González, con él le dimos forma a ésta idea en el año 2010. Pasamos por una academia de baile donde nos prestaban el salón y armábamos y desarmábamos una sola mesa de DJ, que es lo que teníamos en ese momento. Y eso nos sirvió para iniciar. Y fue muy paulatino todo, la verdad que nunca me imaginé que un día iba a tener una academia propia.
–¿Cómo se configura el cuerpo docente de la academia en la actualidad?
–La academia la conformamos 7 instructores. Los 7 somos DJs, y uno de nosotros es también un productor que enseña precisamente la parte de producción musical. El resto formamos a los alumnos, desde cero o en el nivel que se encuentren, y les damos las herramientas para que conozcan la profesión y puedan ejercerla como tal llegado el momento.

–¿Cómo inicia el proceso de inscripción en la academia una vez la persona manifestó su interés de estudiar la carrera de DJ?
–Nosotros siempre procuramos tener una entrevista con cada persona que está interesada para ver cómo enfocar el curso para que le sea realmente beneficioso.
Y en concreto, lo primero que hacemos con los niños es averiguar qué les gusta en materia de géneros musicales, y si esto es lo que realmente quieren hacer, porque es importante que no sea una imposición de los padres.
A los chicos gracias a que están casi hermanados con lo que es la informática y la tecnología les resulta mucho más sencillo de lo que le resultaría a un adulto. Puede ser que hasta hayan visto tutoriales en Internet, y tengan una muy buena idea del trabajo que se realiza.
Una ventaja que tenemos es que al ser 7 instructores abrimos por completo el abanico musical, y cubrimos todos los géneros. Así que en el caso de los más jóvenes comenzamos con la música que les gusta para que se vayan enganchando, y después los aproximamos a otros géneros musicales, y les enseñamos que pueden ser mezclados para que después elijan lo que les guste.
–¿Cuál es el criterio que se aplica indefectiblemente para determinar que un niño está apto para iniciar sus estudios como DJ?
–Nosotros entendemos que a partir de los 10 años el alumno está listo para comenzar a tomar clases de DJ, entendemos que a esa edad ya tiene conocimientos musicales, hoy en día el acceso al mundo a través de Internet abre muchísimas ventanas y puertas para acceder a todo. Hace unos días comenzó conmigo un chico de 10 años, que es justo la edad que tiene mi hijo.

–¿Cómo se estructura el plan de estudios de la academia?
–Se divide en tres módulos, que son el Inicial (seis meses), el avanzado (tres meses) y el profesional (dos meses). En total, entonces, la formación se puede realizar en un año.
Tenemos estos tres módulos diferentes, porque es común que vengan personas que ya tienen un conocimiento previo y que buscan reforzar su técnica, y es a esas personas a las que orientamos el curso avanzado. Y la gente que busca profesionalizarse acude al módulo que tenemos a esos efectos.
Dentro del inicial, y volviendo al caso de este alumno de diez años que acaba de comenzar, él va a hacer un curso de seis meses acondicionado para que no le resulte tedioso. La idea es que le resulte bien dinámico. El temario del curso inicial puede variar, no aplica 100% para un niño que para un adulto de 62 años, que de hecho tenemos uno. Y ahí ves aplicado bien claramente lo que te decía respecto a que no hay una edad para esto.
–¿Cómo evalúan a los alumnos al final de cada módulo? ¿Qué certificación reciben los estudiantes al completar el programa de estudios en su totalidad?
–Se realizar una prueba práctica/teórica para pasar de grado, y cuando se completa el Módulo Profesional se entrega un certificado que reconoce que la persona se formó en una academia donde hay profesionales. Ese certificado vendría a funcionar como una carta de presentación.
–Y veo también que realizan muchas muestras. O al menos lo hacían, cuando la situación lo permitía. ¿Cómo se insertaban esas muestras en lo que es el programa de estudios propiamente dicho de la academia?
–Bueno, éste jueves tenemos justo la primera muestra desde que iniciara todo esto. Intentamos hacer una antes, pero coincidió con el momento en el que había muchísimos casos en Uruguay, y hubo que extremar las precauciones. Pero éste jueves tenemos nuestro primer evento después de tanto tiempo.
Lo que hacemos es básicamente largar a los alumnos a la cancha para que tengan la oportunidad de presentarle sus sets al público. Las muestras le brindan a cada alumno la oportunidad de tener su momento, y de lucir su trabajo.

–Ahora que todo pareciera encaminarse, ¿cuáles son tus principales metas, tanto a corto como a mediano plazo?
–Primero que nada, ¡que la gente baile! [Risas] Necesitamos que la gente baile, y se exprese, y se libere de toda esta tensión y este momento mundial que vivimos. Ahora mismo estamos expectantes a ver qué se resuelve en cuanto a bailes para el 24 de agosto. Y yo lo que más quiero es poder hacer un evento con toda la libertad que le permita a la gente poder disfrutar, poder pararse y moverse sin estar pendiente de un radio limitado, y poder disfrutar de la música en sí, que es de lo que realmente trata esta profesión. Nosotros siempre decimos que el que se dedica a esto es porque realmente lo vive como una pasión, que siente la música, y que la forma de manifestar ese sentir es a través de los equipos, a través de sus bandejas.
–Por último, te pido que invites a la gente a la academia.
–Los invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales, nos pueden encontrar en Facebook y en Instagram, Estamos en la zona de Parque Batlle, en las calles Las Heras y Santiago Gadea. Nuestro número para contactarse es el 24875593, y también pueden comunicarse con nuestra coordinadora Pamela Román al 094595116.
(Fotografía: Laura Gentini)














































