
8 de junio de 2023.
El 13 de junio 2023 se presenta por primera vez en Uruguay, en la Sala Zitarrosa, la cantante, compositora y música colombiana Marta Gómez, junto con el bajista argentino Andrés Rotmistrovsky. El espectáculo se enmarca dentro de su gira por Argentina y Chile, a 20 años de la grabación de su primer disco (Marta Gómez, 2001). El espectáculo toma el nombre de su último disco Bajo & Voz (2023) y recorrerá temas y arreglos propios y de otros autores.
Con motivo de su presentación en Uruguay, la entrevistamos para conversar sobre la gira que están realizando y el espectáculo que presentarán en nuestro país.
A partir de tu trabajo y estos 20 años de carrera musical, podríamos decir que sos cantante, compositora, guitarrista, poeta. Para quien tal vez aún no te conoce en Uruguay, nos gustaría que nos comentes sobre tu carrera y el tipo de música que haces.
Soy cantautora; éste es el género en el que me siento más cómoda, porque canto y compongo. Desde niña, todo lo que canto lo compongo. Creo que ser cantante tiene una responsabilidad vocal muy potente y siento que sí es mi instrumento, pero que no sería lo mismo si no cantara mis canciones. Siento que el canto y la escritura de canciones son para mí las dos fuentes principales de trabajo y de inspiración; las dos cosas que más me apasionan y es algo que necesito hacer.
Soy una apasionada de la canción, de la canción de autor.
Qué entendemos hoy por canción de autor?
Creo que es una mezcla de varias cosas y que varía con el tiempo, lo cual me parece muy bello. Inicialmente, empezó con músicos como Víctor Jara, Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés. Una onda política y social, el movimiento de la nueva canción y del cancionero argentino.
Esta fue la cuna de lo que nosotros somos ahora, hemos seguido ese legado. Lo que sucede es que mutó hacia otros ritmos, por ejemplo el folclore. El folclore casi siempre estuvo separado de la canción de autor. El cantautor siempre era el hombre, normalmente, con su guitarra. Era un poeta, un filósofo y un pensador, pero no necesariamente era un gran músico. A lo mejor tocaba y se acompañaba, pero la música era siempre un poco secundaria. Ahora hay una formación muy grande de músicos. Para mi generación la música ya es una carrera; existe una formación dentro de la academia.
¿Qué pasaba con los músicos como yo que veníamos de la academia y estudiamos música clásica y queríamos hacer canción de autor? Queríamos seguir cambiando el mundo o pensar que se podía cambiar. Pues eso se fue mezclando y ahora hay cantautores dentro del jazz, dentro de la música tropical. Un Juan Luis Guerra es para mí un gran cantautor, un gran poeta, pero es un lenguaje si se quiere más del campo, más de lo popular, de lo bailable. Hace muchos años Juan Luis Guerra no hubiera podido entrar en esa categoría porque para ser considerado cantautor debía estar con su guitarra en un bar.
Creo que este cambio ha sido muy bello. Creo que básicamente buscamos lo mismo: salirnos de nosotros un poquito. Normalmente, los cantautores intentamos ser la voz de otras personas. Es raro que te cuente yo toda mi vida. Lo que quiero es contarte que hay un niño que trabaja en una mina, que hay una mujer que está sufriendo. Eso es lo que intentamos transmitir los cantautores en las canciones. Creo que la búsqueda, aunque varíe las formas, sigue siendo la misma.
¿Qué temas buscás traer en tus canciones?
Cuando componemos canciones lo hacemos para nosotros mismos; es una manera de sacar la rabia, el dolor, la tristeza que tengo dentro. Sí es cierto que hay temas que son íntimos, pero, como te mencionaba, trato de inspirarme en otras personas. Leo mucho. Estoy viendo siempre qué me puede inspirar: una película, un libro, una novela, un poema o una cosa cotidiana. La infancia, los niños, por ejemplo, me inspiran un montón porque de ellos salen poesías bellísimas.
También me pasa que me piden muchas canciones; por ejemplo, una fundación de mujeres tejedoras que me llama y me solicita que les escriba una canción. Entonces yo soy feliz porque les digo “mándame ideas”. Hace poquito, por ejemplo, me llamó una fundación en Colombia, una escuela de música de una comunidad que quería que compusiera con los alumnos una canción para prevenir el bullying en los colegios. Es un tema que por supuesto me preocupa, pero del que nunca se me hubiera ocurrido hablar porque no lo estoy viviendo porque mi hijo es pequeño todavía. Así que me encantó el reto y nos pusimos a hacer conversaciones con los alumnos y quedó una canción preciosísima que se llama “Desde Adentro”. Me pasa mucho esto. Estoy siempre buscando cosas para componer. Siempre leyendo y descubriendo poesía nueva; oyendo música nueva o canciones nuevas de gente que me inspira.
Me siento a ver un disco de Pablo Milanés, por ejemplo, y ya eso me inspira y es muy probable que componga una canción después de oírlo, porque tú quieres repetir esa belleza.
Si tuvieras que mencionar algunos autores que han marcado tu carrera musical, ¿hay algún referente a quién te gustaría mencionar?
Pablo Milanés y Silvio Rodríguez están siempre ahí y me impresiona que me sigan inspirando y emocionando y siga encontrando imágenes hermosas en su música. Soy muy fan de la gente que me gusta, oigo todo.
En Uruguay por ejemplo estaré en mi concierto con el Trío Ventana. Los amo; soy súper fan. Cuando descubrí su música, antes de la pandemia, cuando vinieron a mi casa, los empecé a oir y me dije: esto es maravilloso.
El descubrimiento de la belleza me sigue fascinando. Como cuando tenía 10 años y tenía un profe de guitarra que iba a mi casa y le mostraba una canción y él me la enseñaba a tocar. Seguiría toda mi vida haciéndolo; me encanta.
Hay un grupo que se llama Pim Pau que hace música infantil preciosa. Me salió de la nada en Spotify, hace unos días, y quedé enamorada. Fui a seguirlos, me bajé todas sus canciones y empecé a tocarlas en guitarra.
Sigo teniendo esa fascinación por las canciones que espero no se termine nunca. Estoy siempre descubriendo música nueva.
¿Qué es lo que deseas aportar desde la música y tus composiciones?
Me atrevería a decir que belleza.
Siempre he sentido, cuando hablo de estos temas, digamos del mundo de la música, que es un oficio como cualquier otro, como carpintero, médico, futbolista. Es un oficio que requiere ¡tanto! ¡Me he preparado tanto! Desde niña estoy siempre estudiando y tomando clases; siempre estoy cuidando mi instrumento. Por eso enoja cuando oigo personas que no lo ven así. Siempre he pedido que si no te gusta lo que hago está perfectamente bien, pero que no haya una duda de que es mi oficio. Que tú me digas “la música de Marta no es lo que me gusta”, o que te parece un poco triste o que prefieres la música instrumental, está bien; pero que se note que soy músico.
Ese cuidado por el oficio sería lo que le pediría a todas las personas dentro de la música. Artistas que a mi particularmente puedan no gustarme, pero en los que veas un cuidado, que hay un oficio, que esa persona canta bien, que es afinado, que compone bien. Pediría eso: que se notara que hay un amor y un oficio más allá si después no me oyes nunca.
Uno de los proyectos en los que estás trabajando actualmente es la publicación, en tu canal de youtube, de las historias que se esconden detrás de 100 de tus canciones [1]. ¿Cuál es la motivación de este proyecto?
Es algo que quería hacer. Vamos grabando 15 y seguiremos hasta llegar a 100.
En los conciertos hablo y cuento la historia de cada canción. Cada canción tiene una historia particular y fue escrita en un momento particular. Esto, en los discos se pierde porque están solo las canciones. A veces si no entiendes la historia te pierdes media canción. Y muchos amigos y personas que me siguen me dijeron que debería incluirlo y se nos ocurrió la idea de hacer este especial con historias de 100 canciones. Pusimos 100 por tener un número redondo. Es un proyecto sin prisa; ir sacando 100 canciones y sus historias, de dónde nacieron.
Otro proyecto en el que participaste es en la publicación “Cantoras todas: La generación del siglo 21”.
El libro fue una idea que surgió en Colombia o México, no recuerdo bien. Consultaron a varios periodistas musicales, de varios países, para que hicieran una recopilación de mujeres cantoras y fui elegida dentro de su selección y me siento súper honrada de estar ahí.
En el libro-disco “Dar a luz” (Marta Goméz | Nicolás Buenaventura, 2021), incursionas en la música y la escritura. ¿Cómo surge esta idea?
Siempre estoy descubriendo canciones y me siento con la guitarra por el placer de cantar. Siempre estoy con proyectos; no me alcanza la vida para todos los proyectos que quiero hacer.
Conocí a Nicolás Buenaventura de niña. Es escritor, director de cine y cuenta cuentos. Ya de niña lo oía contar cuentos. Años después nos conocimos en Barcelona y conectamos inmediatamente. Le encantó mi música y me propuso hacer “Dar a luz”, nuestro primer espectáculo juntos, que después se convirtió en un libro. Pensamos que es lindo que la gente lo pueda leer y re-leer. Ahora estamos trabajando en otro proyecto juntos: un disco con poemas musicalizados, adaptados por él, de una poeta polaca que nos encanta a ambos, que se llama Wislawa Szymborska.
Yendo a tu próximo concierto en Uruguay, en la Sala Zitarrosa, te queríamos consultar por el espectáculo que van a presentar.
Voy a aterrizar por primera vez en tierra uruguaya. Siempre hemos querido hacerlo, pero nunca se dio, hasta ahora.
A Argentina he ido siempre, tengo una relación muy potente desde que nací porque llegaba mucha música a Colombia. Crecí con canciones argentinas, con zambas, con tangos, con películas, y una fascinación por la cultura argentina desde siempre.
Cuando viajé a Boston a estudiar conocí al grupo Los Chango Trío, que hacía música argentina combinada con jazz y me enloquecí. Ellos se convirtieron en mi grupo y viajamos a Argentina en 2001 por primera vez, a tocar. Mi primer concierto con estas canciones y con un grupo fue en Argentina en el año 2001. Desde ahí he ido siempre a pequeños bares y ahora, años después, a grandes teatros. Ha sido un trabajo de ir tocando puertas, de ir a pueblitos, a escuelas, de conocer y admirar músicos.
El último concierto que hicimos fue en 2019. Luego llegó la pandemia y más adelante la crisis que está pasando Argentina. Y ahora por fin logramos poder ir. Siento que Argentina me ha dado tanto que también tengo que darle, que tengo que ir a cantarle en cualquier condición. Si puede ser en un teatro maravilloso; si es en una escuelita maravilloso. Logramos que varios amigos maravillosos, productores, se sumaran a esta locura: voy feliz de la vida.
Con respecto a Uruguay, siempre estuvo el deseo de ir, desde que vi la película “El lado oscuro del corazón” y me decía “yo me sueño en ese barco”. Y no se lograba. Porque a veces hay voluntad pero no hay tiempo, porque normalmente viajo sola, tengo un hijo en Barcelona de 11 años y trato de no irme más de dos semanas. Me alegro mucho de poder por fin hacer la Sala Zitarrosa porque ya llevaba años que lo queríamos programar y no se podía. Era mi sueño.
En esta oportunidad, se trata de un espectáculo a dúo con el bajista Andrés Rotmistrovsky (Argentina).
Conocí a Andrés en la Universidad y estudiamos juntos en Boston. Me pareció un gran bajista y lo invité a tocar conmigo, en el grupo. Es un apasionado por la canción y le encanta acompañar cantantes. En Suiza, un amigo productor nos invitó a dar un concierto a dúo, los dos, bajo y voz, y fue maravilloso. Hicimos dos conciertos en Suiza, antes de la pandemia, y me pareció el formato más delicioso para viajar. A partir de ahí hemos ido a Ecuador, Argentina y Colombia. Han sido muchos conciertos. En Buenos Aires, al ser un teatro más grande, vamos a dar un concierto con la banda, porque son los 20 años, pero con toda honestidad, el dúo es mi formato favorito, este dúo de bajo y voz. Me ha parecido una delicia. Lo aprovechamos para hacer otras canciones, algo de Piero, de Jorge Drexler. Es como otro mundo. Porque con cada persona con la que toques tú vas a cantar diferente, te va a hacer a ti una persona diferente en el escenario y eso me encanta. A Uruguay y al resto de la gira vamos los dos, con este proyecto, aprovechando que se lanzó la semana pasada el disco Bajo & Voz [2].
Tocas en muchos formatos distintos y en espacios distintos. Qué hay de esto de salir tocar a la calle, fuera de una sala.
Yo creo que eso lo aprendí de niña porque con el coro en el que yo crecí tocábamos en todas partes, Siempre era la delicia de cantar. Supongo que lo tengo desde ahí porque me encanta cantar en todas partes y aparte me encanta que la vida sea así: cantar una semana en Buenos Aires, en el Teatro Opera, o en la Sala Zitarrosa, en lugares súper emblemáticos y después regresar y tocar en una biblioteca para niños. Toque años en las calles de Boston y lo volvería a hacer mil veces. Para mí la música es parte de la vida. La música es para compartir.
Muchas gracias por darnos este espacio y felicitaciones por tu trabajo.
Página web: https://martagomez.com/
Ver esta publicación en Instagram














































