
Un EP nacido sin apuro, a nueve octubres de distancia, abre una conversación sobre el tiempo, la autenticidad, los vínculos, la tecnología y la necesidad de volver a encontrar sentido.
Para Laura Chinelli, crear también es detenerse y – quizás – en esa pausa esté la clave.
Ella nació en Montevideo y creció entre el campo y la ciudad. Hija de una pianista y de un padre vinculado al candombe, comenzó a cantar en bares montevideanos siendo muy joven y a los 19 años ya recorría escenarios nacionales e internacionales como coreuta de Jorge Nasser y junto a músicos de La Triple Nelson.
En 2010 editó Historias de invierno, su primer disco solista, y su recorrido posterior fue construyendo una identidad que nunca necesitó permanecer quieta en un único género. Rock, pop, indie, canción, electrónica, experimentación: en su música conviven diferentes formas de mirar y escuchar.
También ha colaborado con la celebrada Suma Camerata que reúne a referentes de nuestra música como son Pedro Dalton, Luciano Supervielle y Juan Casanova.
Adicionalmente, ella es Ingeniera de sonido, compositora, cantante y multi instrumentista y por eso Chinelli conoce la música desde diferentes lugares. Desde el instrumento y desde la voz, pero también desde la arquitectura invisible que existe detrás de una grabación. La tecnología, lejos de aparecer en su obra como una sustitución de lo humano, puede convertirse en una herramienta para expandir aquello que una persona imagina. Quizás por eso el nuevo EP, realizado junto a Walas Menoni (músico de Salto), funciona como una suerte de constante reinvención.
El proyecto nació sin demasiadas pretensiones. Sin una maquinaria detrás. Sin una estrategia destinada a conquistar un mercado. Incluso sin demasiadas intenciones de promocionarlo. Nació, simplemente, porque había algo que hacer.
La historia comenzó cuando Laura conoció a su compañero de este nuevo trabajo, Walas, durante la grabación de un disco en Montevideo. Ella había sido invitada a cantar en una canción y entre ambos quedó instalada una afinidad musical que, con el tiempo, se transformó en una idea. En ese entonces ya pensaban que tenían que hacer un disco pero esa frase quedó suspendida y pasó ese mes de octubre donde conectaron, después otro, hasta que pasaron nueve octubres y Laura volvió a llamarlo.
Y aquello que había quedado detenido en el tiempo volvió a ponerse en movimiento. El resultado es un EP esencialmente electrónico, con elementos acústicos y dos canciones que transitan diferentes territorios, entre ellas “Hay muertes peores” e “Y todavía será octubre“, atravesadas por la ironía, el humor y una mirada sobre las formas contemporáneas de vincularnos.
Pero antes que un lanzamiento, el proyecto parece ser para Chinelli una experiencia sobre el tiempo. Sobre aquello que necesita madurar. Sobre lo que no necesariamente llega cuando la industria dice que tiene que llegar.
En este EP aparece con mucha fuerza la electrónica. ¿Qué fue lo que te llevó a volver a ese territorio?
Laura Chinelli: “Si, creo que lo que salta más a la vista o al oído es la electrónica. Tiene un poco de acústica, de instrumentos acústicos, pero básicamente es eso. Es como volver al origen de lo que yo hacía, porque a veces me divago un poco e incursiono. Me gusta explorar otros estilos y otras modalidades de grabación más acústicas, pero creo que la esencia electrónica siempre está ahí. Es una forma poderosa de comunicación para mí.
Yo soy instrumentista pero creo que la electrónica me da una libertad adicional. Uno puede valerse de todos esos recursos que hay hoy en día. Hay muchas formas más fáciles de traducir lo que pienso musicalmente a través de nuevos recursos”.
¿Es una forma de ampliar tus posibilidades como compositora?
Laura Chinelli: “Sí. Por ejemplo, hay un software de audio que tiene una orquesta completa. Entonces, a través de un teclado, uno puede tocar todos esos instrumentos simplemente tocando un piano, pero con sonido de orquesta. Podés hacer un arreglo orquestal de cuerdas, de vientos, de percusión, de lo que quieras, con un teclado. Eso abre un mundo enorme”.
¿Cómo apareció Walas en este proyecto?
Laura Chinelli: ” Yo había grabado con él y – como él vive en Salto – se vino a Montevideo y me invitó a cantar en una canción y ahí nos conocimos. Siempre hubo muchísima afinidad musical. Él es una persona muy simpática, muy graciosa, muy talentosa. Siempre se dio esa buena sinergia. Chiste va, chiste viene, “tenemos que hacer un disco“.
Pasó el tiempo y un día lo llamé, después de nueve años, y le dije: “¿Y si retomamos aquello?“.
Teníamos buenas ideas y no habíamos encontrado el momento de hacerlo. Yo tenía ganas de volver a componer electrónica y sucedió”.
¿Cómo fue el proceso creativo?
Laura Chinelli: “Hubo mucha horizontalidad. Generalmente cuando una mujer propone a un hombre algún tipo de obra musical siempre está el productor, siempre se pone un poco por arriba de uno. Y acá realmente fue un gran intercambio de ideas y de conocimiento.
Fue una experiencia muy linda. La hicimos a distancia”.
Ustedes tienen recorridos diferentes. Él tiene una relación más fuerte con el rock y vos venís de otros territorios.
Laura Chinelli: “Sí. Él tiene más rock que yo. Yo he curtido bastante rock en otras épocas, pero él mucho más, entonces nos complementamos. Yo le daba ese aporte más emocional y él le ponía un poco más de rock.
La libertad artística aparece asociada a una responsabilidad y es comprender que el otro tiene una individualidad que no nos pertenece. El otro no me pertenece y desde ahí creamos”
El EP está en formato digital. ¿Piensan llevarlo también a algún formato físico, ahora que volvieron los cassettes y otras formas de edición?
Laura Chinelli: “Originalmente fue solamente hacerlo digital.
De hecho, tampoco lo íbamos a promocionar ni nada. Fue algo creado sin expectativas.
No es una música muy comercial, tampoco, pero quisimos disfrutar el proceso y vamos viendo cómo se desarrolla. Recién ahora manejamos la posibilidad de empezar a difundirlo, y ya lo sacamos hace varios meses. Estamos un poco en contra de la corriente”.
Tengo la sensación de que hoy mucha gente está buscando justamente eso: proyectos que se sientan auténticos, hechos desde las ganas de hacer algo y de comunicar, más que desde una estructura industrial.
Laura Chinelli: “Sí. Se está valorando más lo artesanal o lo genuino, lo que no está ultraprocesado.
Creo que eso atraviesa todos los estilos musicales. Hay una escucha quizás más activa, más atenta.
Laura Chinelli: “Sí. Yo creo que también hay una sobresaturación de oferta musical y eso te hace volverte más selectivo, más exigente también.
Creo que tiene también que ver con la sociedad de consumo. El exceso de consumo de información tarde o temprano nos va a llevar, y ya nos está llevando, a una necesidad de selección, de cuidado.
De hecho, el EP también habla un poco de eso. Tiene una canción que es más cantada y otra que es más poética. La que es más cantada habla más del amor libre, de estas nuevas formas de vincularnos. Ya no queremos que todo venga digerido. Hay una necesidad de búsqueda de sentido y de profundidad y este EP tiene que ver con eso”.
¿Cómo algo puede pasar años macerando hasta encontrar el punto en que finalmente se hace?, Es casi lo contrario de los tiempos de producción industrial.
Laura Chinelli: “Yo creo que eso se siente. El sonido creo que se traduce, que no es apurado.
Muchas veces hoy en día los artistas corren atrás de tiempos absurdos porque son las exigencias que nosotros mismos nos ponemos.
Sacar un tema y sacar otro enseguida. Ese consumo ávido de la música y de todo.
Creo que está bueno pararse también y decir: “Bueno, hasta acá. Hasta acá con esto“.
No hay apuros”.
En tus trabajos como solista y también en tus colaboraciones aparece muchas veces esta idea de compartir con otros artistas. ¿Cómo es trabajar con personas que tienen puntos en común, pero también diferencias?
Laura Chinelli: “Puntualmente cuando canté con Suma Camerata, fue una experiencia hermosa. Realmente son músicos que yo admiro mucho., entonces esa invitación fue también entender cómo funciona, porque creo que todos ellos eran músicos que justamente seguían los tiempos de su arte, de su creación y creo que está buenísimo siempre compartir con personas que manejan más o menos la misma forma de componer y de manejarse en la industria musical.
Yo a veces me siento un poco por fuera. Me encantan las invitaciones y todo, pero no sigo mucho los tiempos de un artista o el deber ser.
Hace poco participé de un homenaje a Aníbal Sampayo y eso también fue revalorizar su obra y entender que hay cosas que trascienden los momentos de la industria”.
Volviendo al tema de las nuevas formas de vincularnos, por un lado hay más libertad, pero también aparece una paradoja: personas que están permanentemente conectadas y, sin embargo, pueden estar mucho más solas. ¿Hacia dónde nos lleva que todo sea descartable?
Laura Chinelli: “Sí. Creo que el gran reto es encontrarse y encontrar al otro, más allá de estar viéndolo en la red acá y allá. Encontrarlo realmente.
Hace poco leí algo como que el cuerpo no entiende esta nueva forma de existir en el mundo porque el cuerpo igual necesita el contacto.
Necesita el calor, afecto, seguridad, cariño.
Entonces hay toda una nueva forma de vincularse que no incluye eso y me pregunto: ¿Y cómo le hacés entender al cuerpo humano que sigue necesitando eso y que sigue siendo algo importante?
Hay que buscar los espacios de intercambio, nuevas formas de relacionarse también para que todo eso no quede afuera. Creo que estamos viviendo una transformación muy importante como individuos”.
Todos somos hijos de alguien, todos fuimos bebés, todos fuimos deseo y cariño de alguien. Entonces es muy fuerte pensar en descartar personas como si fueran una comida que tirás a la basura.
Laura Chinelli: “Es tristísimo. Yo creo que también, en esta canción que habla sobre el amor libre, es como reivindicar un poco ese derecho a necesitar también del otro. Entender que tampoco estaba bien cómo funcionaba antes.
Que de repente alguien creía que era tu dueño y se sentía con derecho a matarte por eso. El amor libre puede ser difícil de comprender por un lado, pero también contempla al otro. Contempla la individualidad del otro.
Creo que es buscar ese equilibrio entre “el otro no me pertenece” y “¿cómo hago con esta nueva forma de vincularme con el otro?”, que es tan rara, tan extraña”.
Porque tampoco se trata de volver a un modelo en el que las personas estaban obligadas a permanecer juntas aunque no quisieran. Las violencias siguen existiendo, incluso cuando cambian las formas de vincularnos.
Laura Chinelli: “Exactamente. Para mí es un reto. Es un aprendizaje que estamos haciendo todos. Nadie sabe cómo hacerlo pero está bueno también ser consciente de que eso es lo que está pasando y que tenemos trabajo para hacer”.
En las generaciones más jóvenes también vemos otras formas de exponer lo que sienten.
Laura Chinelli: “Siempre tenemos algo que aprender de esas nuevas generaciones. Nosotros éramos muy lo opuesto. A veces sostener cosas insostenibles y nunca hacerlas públicas y bueno, capaz que algo tenemos que aprender”.
En Uruguay, por suerte, las artistas mujeres son artistas. Tocan instrumentos, saben cantar, saben escribir. Y nadie se cuestiona tanto si son un producto armado por una discográfica o una estrategia de marketing.
Laura Chinelli: “Sí. Creo que el hecho de no tener una industria tan grande, si bien tiene su relevancia, no es al nivel de lo que puede ser Argentina.
Creo que es como la marea. La marea no te debe llevar hacia ese lugar”.
Ahora está la cuota de participación de mujeres y disidencias, que aunque todavía sea insuficiente, instala una conciencia sobre la presencia femenina en los escenarios.
Laura Chinelli: “Es un pasito más. Súper necesario también”.
A lo largo de tu carrera, ¿sentiste que tuviste que luchar el doble, el triple o mucho más que tus pares masculinos?
Laura Chinelli: “Sí. Diez veces más porque siempre se cuestionaba. Siempre se ponía en duda el talento.
Siempre se buscaba algo para disminuir o callar ese talento”.
Yo me había puesto expectativas altas y trabajé mucho para llevar ese ritmo pero en la vida más adulta eso es un poco insostenible.
Entonces creo que la bajada de velocidad también trajo consigo ser más exigente cada vez que saco música. Antes lo hacía de una forma más automática como tengo que sacar un disco, tengo que hacerlo.
Ahora, por suerte, siento que tengo otra agenda. También los músicos uruguayos somos bastante libres”.
¿A la hora de exponer tu música sentís que las puertas se abren o que siempre tenés que golpearlas un poco más?
Laura Chinelli: “Tocar música en vivo siempre fue relativamente sencillo. Hay muchos lugares donde tocar y las puertas en general están abiertas.
Creo que lo difícil en Uruguay es la convocatoria. Al menos para un artista independiente.
Siempre fue difícil convocar y lo sigue siendo, entonces elegí un poco transitar esta etapa de mi vida musical siendo invitada, más que generando yo los shows en vivo”.
¿Y cómo te sentís con este lanzamiento?, ¿Por qué decidieron que fuera un EP?
Laura Chinelli: “Porque básicamente no es fácil hacer un disco a distancia.
Si íbamos a hacer un disco largo a distancia, estábamos fritos. Los tiempos obviamente son otros entre que le mandás el archivo, lo escucha, sale de trabajar, lo escucha, llega a su casa, abre la computadora… “¿Me das el ok? Sigo trabajándolo”.
Imaginate hacer eso con un disco entero. Con dos canciones ya fue un montón. Entonces decidimos que fuera algo cortito, pero significativo y que tuviese también esa cuota de humor”.
En un mundo donde todo tiende a ser lineal y obvio, poder utilizar otros lenguajes obliga al público a decodificar.
Laura Chinelli: “Teníamos una lista de posibles nombres de canciones que es muy graciosa y decíamos: “Bueno, por lo menos para llenar esta lista tenemos que hacer una canción de cada título que tenemos”.
Fue un poco así. Un poco lúdico también todo el proceso de composición. Era una ebullición de ideas”.
Tu música también está hecha con tecnología, pero desde una generación creativa humana. No es lo mismo utilizar una herramienta para ampliar lo que imaginás que dejar que una máquina genere algo en sustitución de esa creación.
Laura Chinelli: “Sí, y además se pone en juego la ética.
Por ejemplo, empecé a escuchar un disco de jazz que me parecía muy bonito y en algún momento sospeché que podía ser inteligencia artificial.
Cuando me di cuenta de que era inteligencia artificial pensé: “Pero no es tan ético que yo entonces escuche esto cada vez que me baño”.
Empezamos a cuestionarnos cosas que nunca tuvimos que cuestionarnos.
Los derechos de autor no están yendo para ningún artista, entonces se viene también un momento en el que vamos a tener que plantearnos un montón de cosas para seguir consumiendo arte”.
Estamos atravesando una época de crisis ética, económica y global. Pero quizás las crisis también sirven para cuestionarnos hacia dónde queremos llevar la mirada y ahí los artistas tienen un papel importante porque el arte permite desarrollar pensamiento crítico, descubrir gustos, emociones, formas de mirar el mundo.
Laura Chinelli: “Como artista siento también una responsabilidad respecto a eso.
Lo que estoy diciendo y cómo lo estoy diciendo, qué temas voy a tratar. Creo que a uno le es dado ese don, que es algo muy relativo, pero sí esa capacidad, esa cualidad que puede ser cantar o tocar un instrumento.
Siempre es bueno cuestionarse si podés mejorar algo en este mundo”.
La música, además, está mucho más disponible que otras expresiones artísticas. Puede llegar a lugares donde quizás una persona descubre algo de sí misma que no tenía tan claro.
Laura Chinelli: “Sí, y hay algo que me desperté pensando y que quería comentártelo: La música tiene eso de que, de repente, te hace hablar de algo que vos todavía no sabés cómo nombrar. Muchas veces me ha pasado y fue algo que me pasó mucho en este disco.
Me cuesta llamarlo disco porque son dos canciones, pero la música muchas veces a mí me ha facilitado traducir cosas del alma que por ahí todavía ni siquiera habían llegado a la cabeza. Entonces creo que cualquier disciplina artística, o cualquier cosa que uno cree, tiene esa capacidad, esa cualidad de expresarte más allá de lo que vos pienses sobre lo que hacés”.
“No es algo tan intelectual. Tiene que ver con esa conexión directa con la expresión”.