
Lo que comenzó como una serie de anuncios aislados en redes de artistas uruguayos derivó en una amplia movida cultural y diplomática. Del 10 al 16 de agosto de 2026, la Semana de Uruguay en Río de Janeiro y Niterói transformó la presencia artística en un puente bilateral integral.
A comienzos de agosto de 2026, las redes sociales comenzaron a devolver señales familiares. Publicaciones de Martín Buscaglia, postales y reels de Agarrate Catalina anunciando presentaciones en Río de Janeiro, y complicidades compartidas con Paulinho Moska daban cuenta de que el histórico club de Punta Ballena, Medio y Medio, volvía a instalar su carpa sonora en el mítico Circo Voador de Lapa.
Sin embargo, detrás de la escena musical se gestaba algo de dimensiones mucho más ambiciosas. La iniciativa, articulada de cerca junto al Cónsul General de Uruguay en Río de Janeiro, Alejandro Mongrell, trascendió las paredes del recinto carioca para vertebrar la Semana do Uruguai no Rio de Janeiro: una intervención coordinada entre Cancillería, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), el Ministerio de Turismo, Uruguay XXI, ANEP, INAVI y el sector cultural independiente.
Tres noches en Lapa: Medio y Medio Cápsula Río de Janeiro (Vol. 3)
El desembarco de Medio y Medio en el Circo Voador (del 13 al 15 de agosto) ratificó la afinidad poética y nocturna entre la bohemia de Punta Ballena y las noches de Lapa:
Jueves 13 de agosto: La apertura congregó un cruce de cantautores de tres orillas. Paulinho Moska ofició de anfitrión y padrino junto a Lisandro Aristimuño y Martín Buscaglia. La noche sumó el pulso rebelde de Boom Boom Kid y la murga Agarrate Catalina, cerrando en pista con las selecciones de DJ Paul Higgs.
Viernes 14 de agosto: El protagonismo pasó a las nuevas voces de la canción iberoamericana, con la sensibilidad de la uruguaya Camila Ferrari, la potencia de la argentina Marilina Bertoldi y la voz consagrada de María Gadú, acompañadas por DJ Iniciales BB.
Sábado 15 de agosto: La clausura unió samba y raíz rioplatense con Mosquito e sua Roda de Samba, el diálogo de Moreno Veloso junto a Domenico Lancellotti, el cierre festivo de Mart’nália junto a invitados sorpresa y las bandejas a cargo de DJ Orkidia.
La propuesta no fue sólo musical: el público carioca accedió a una inmersión identitaria que incluyó gastronomía típica rioplatense (como la clásica torta rogel) y degustación de etiquetas nacionales coordinadas con el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI).
La cultura como puente: una semana de agenda pública y territorial
El valor diferencial de esta edición radicó en que el festival operó como ancla de un despliegue cultural y pedagógico en diferentes puntos neurálgicos de Río de Janeiro y Niterói:
Letras, pensamiento y acuerdos
La agenda se abrió en la Biblioteca Nacional de Brasil con la firma de un memorándum de cooperación con la Biblioteca Nacional de Uruguay, y el conversatorio “Fronteras de Creación — Bate-papo Brasil–Uruguay”, protagonizado por el escritor uruguayo Fabián Severo y el especialista brasileño Gabriel Salabert.
Educación con raíz oriental en Niterói
Uno de los hitos institucionales de mayor proyección fue la inauguración de la Escuela Municipal Uruguay–Niterói “Dom José Pereira Alves”, la primera institución pública bilingüe español-portugués del municipio carioca, consolidada mediante un acuerdo de cooperación entre la ANEP y la Secretaría Municipal de Educación de Niterói.
Artes visuales y acervo histórico
En el Museu de Arte Moderna do Rio (MAM Rio), se realizaron visitas guiadas a la muestra Íconos del Uruguay, poniendo en diálogo piezas históricas de maestros del acervo del museo como Joaquín Torres García, María Freire y José Pedro Costigliolo.
En el Museu do Ingá (Niterói), se inauguró la exposición A Paisagem que Somos, del artista uruguayo radicado en Río Andrés Boero Madrid, con curaduría de Victoria Ismach.
El tambor en el corazón del samba
El candombe uruguayo ocupó el espacio público:
Rueda de Candombe en el emblemático Largo da Prainha (barrio Saúde), sitio histórico considerado cuna de la pequeña África y del samba carioca.
Toque espontáneo en la arena de Ipanema (en la Barraca do Uruguai, Posto 9).
Ofrenda floral ante el monumento a José Gervasio Artigas en la Plaza Chaim Weizmann (Botafogo), con la participación conjunta de la Orquesta Sinfónica de Bomberos de Río de Janeiro y una cuerda de tambores uruguaya.
Cine y postales icónicas
El Instituto Cervantes de Río albergó un ciclo de cine uruguayo con las proyecciones de Ida Vitale (María Inés Arrillaga) y El empleado y el patrón (Manuel Nieto). A su vez, los dos grandes faros arquitectónicos y paisajísticos de la bahía —el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Niterói diseñado por Oscar Niemeyer y el mismísimo Cristo Redentor en el cerro del Corcovado— se iluminaron con los colores del pabellón uruguayo.
Ecosistema cultural y exportación de identidad
Más que una suma de fechas en una gira, la Semana de Uruguay en Río de Janeiro demostró cómo la diplomacia cultural contemporánea rinde frutos cuando dialoga con la gestión independiente.
La articulación liderada por el consulado uruguayo logró que el impulso de Medio y Medio sirviera de catalizador para una presencia país integral, donde la música, las artes plásticas, el vino, las letras y la educación construyeron un relato común de cara al público y la prensa brasileña.
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