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De Swift a Borges

¿Qué une al escritor irlandés con el escritor argentino? Esencialmente los Yahoos. En la Cuarta Parte de sus Viajes de Gulliver, llamada Viaje al país de los Houyhhhms, Jonathan Swift narra su encuentro con los Yahoos. En el cuento El informe de Brodie, Jorge Luis Borges da a conocer el manuscrito de David Brodie, misionero escocés que describe las costumbres de los Yahoos. Ambos escritores inventan, además, un autor ficticio como narrador de la historia. En Swift es Lemuel Gulliver que solo aparece en el título de la obra, corroborado por el texto que el editor, Richard Sympson escribe al lector, texto que no todas las ediciones presentan (usamos la edición brasileña de Abril Cultural, São Paulo, 1979): “O autor destas Viagens, o Sr. Lemuel Gulliver, é velho e íntimo amigo meu […], deixou-me a guarda dos escritos seguintes, com a liberalidade de dispor deles segundo eu entendesse conveniente”. Por su parte, el manuscrito de Brodie, al que le faltan las páginas iniciales, Borges lo encuentra en un ejemplar del primer volumen de las Mil y una noches de Lane, que su amigo Paulino Keins le había conseguido: “descubrimos el manuscrito que ahora, traduciré al castellano”. Ahora bien, ¿qué son los Yahoos? En literatura son aquellas criaturas salvajes, malolientes, de malas costumbres, que se parecen a los seres humanos. De hecho, el Wester’s New Encyclopedic Dictionary define la palabra “Yahoo” en estos términos: “crude or roudy person [Yahoo, member of a race of brutes in Swift’s Gulliver’s Traverls who have the form and the vices of people]”. Es importante recordar este hecho: se parecen a los seres humanos.

Gulliver, capitán del Adventure, es abandonado por la tripulación que se amotina, en un país desconocido, el país de los Houyhnhnms. Es aquí donde se encuentra con estos seres extraños, y comparado con ellos por el amo y su criado que menciona la palabra “Yahoo”: “Possuíram-me um horror e um pasmo indescritíveis quando observei, nesse abominável animal, uma perfeita figura humana: tinha o rosto, efetivamente, achatado e largo, o nariz deprimido, os lábios grosso e a boca enorme […]. As partes dianteiras dos Yahoos só diferiam das minhas mãos pelo comprido das unhas, o áspero e o escuro das palmas e o peludo do dorso” (Capítulo II). A Gulliver no le aterran esas bestias por su brutalidad, sino por su parecido con los humanos: “observé en ese animal una perfecta figura humana”. Lo que en definitiva será fundamental a la hora de adentrarnos en la lectura connotativa de la obra. Pero Brodie es mucho más sobrio para definir a sus Yahoos, apenas una breve mención: “Físicamente no difieren de los Kroo, salvo por la frente más baja y por cierto tinte cobrizo que amengua su negrura”, aunque al comienzo del manuscrito se refiere a la “naturaleza bestial” de estos seres. No hay otros datos sobre sus rasgos físicos, pero sí es generoso, como Gulliver, en la descripción de sus costumbres sociales que ocupan gran parte de su relato.

Algunas de estas costumbres son francamente aberrantes. Por ejemplo, para llamarse “lo hacen arrojándose fango” y “devoran cadáveres crudos de los hechiceros y de los reyes, para asimilar su virtud”. Pero sí tienen una estructura administrativa que sorprende en un pueblo bárbaro y a la que nos referiremos más adelante. En este punto, relacionado con la estructura administrativa de los Yahoos de Brodie, se encuentra la diferencia notable con los Yahoos de Gulliver porque, respecto de las costumbres, estos son tan bárbaros como los otros. Recordemos, solamente, que cuando Gulliver se encuentra con ellos, estas bestias al sentirse agredidas por la defensa del aventurero capitán, le lanzan sus heces desde un árbol: “Alcançando, porém, os galhos atrás de mim, vários membros da maldita canalha treparam na árvore, de onde se puseram a atirar-me os seus excrementos na cabeça” (Capítulo II). La intención de ambos autores con sus relatos sobre los Yahoos no es, en consecuencia, describirlos en su naturaleza bestial: “Los Yahoos, bien lo sé, son un pueblo bárbaro, quizá el más bárbaro del orbe”, nos dice Brodie. Y a Gulliver le parecen inmundos y odiosos: “[…] quanto aos imundos Yahoos […], confesso que nunca vi criatura alguma sensível tão detestável a todas as luzes; e, durante a minha permanencia nesse país, quanto mais eu me aproximava deles mais odiosos se me afiguravam”. Por eso, si solo se tratase de esto, no serían más que historias sobre animales extraños que podrían estar perfectamente antologados en un manual de zoología fantástica. De hecho, a Brodie los únicos Yahoos que le interesaron fueron los cuatro hechiceros: “De la nación de los Yahoos, los hechiceros son realmente los únicos que han suscitado mi interés”. Brodie tampoco informa nada sobre los Houyhnhnms (tal vez en las páginas perdidas del manuscrito, cosa que nunca sabremos), seres fundamentales para entender la importancia de los Yahoos en Gulliver.

Sí, porque en el país de los Houyhnhnms los Yahoos son los humanoides grotescos: “Prosseguindo em seu discurso, disse meu amo não haver nada que tornasse mais odioso os Yahoos do que seu indistinto apetite para devorar quanto se lhes antojasse, fossem ervas, raízes, bagas, carne podre de animais, ou tudo ao mesmo tempo” (Capítulo VII). Si la opinión del Houyhnhnm, de la raza de los caballos superiores, el amo interlocutor de Gulliver en esta Cuarta Parte del libro, sobre los Yahoos, es lapidaria, no menos lapidaria es la opinión que el propio aventurero capitán tiene sobre estas bestias: “Mas, pelo que pude descobrir, os Yahoos parecem ser os mais indisciplináveis de todos os animais, pois a sua capacidade não vai além de puxar ou carregar pesos. Sou, todavía, de opinião que esse defeito nasce principalmente de um natural perverso e obstinado. São astutos, maldosos, traiçoeiros e vingativos, vigorosos e resistentes, mas cobardes e, pelo tanto, insolentes, abjetos e cruéis” (Capítulo VIII). Los Yahoos son los criados de los Houyhnhnms.

Gulliver admira a los Houyhnhnms, su ser natural: “A amizade e a benevolência são as duas virtudes principais entre os Houyhnhnms […]. Conservam a decência e a civilidade em seu mais alto grau […]. Entemdem eles que a natureza os ensina a amar a espêcie toda e que é tão-somente a razão quem distingue as pessoas em que há un grau superior de virtude” (Capitulo VIII). Pero él es considerado un Yahoo al que los Houyhnhnms le reconocen cierta superioridad respecto de los otros Yahoos, los caballos indóciles, serviles e inferiores. Lo insólitamente sarcástico, es que también él mismo se considera un Yahoo. En uno de los pasajes más trascendentales de la novela, porque deja en evidencia el desprecio profundo que Swift siente por la raza humana, el capitán Gulliver intenta esconderse de los marineros que resultan ser portugueses: “A principio, não soube se devia esperá-la ou não, prevaleceu a minha detestação dos Yahoos […] querendo antes fiar-me daqueles bárbaros do que viver entre Yahoos europeos” (Capítulo XI). Gulliver prefiere a los indios que acaban de herirlo con una flecha antes de vivir entre los europeos. Pero ya a merced de ellos, habla y actúa como un Yahoo provocando la risa de los marinos: “admiraram-se eles de me ouvirem falar em sua própria língua e viram […], juntamente, a rir do meu modo de falar, semelhante ao relinchar de un cavalo”. Más aún, cuando los marineros lo encuentran él se presenta como un Yahoo: “Eu entendia perfeitamente a língua portuguesa e, erguendo-me en pé, disse ser um pobre Yahoo desterrado do país dos Houyhnhnms”.

Gulliver vuelve a la civilización que él entiende conformada por Yahoos, seres irracionales e inferiores, convertido en un Houyhnhnm. Su mundo interior ha sido moldeado por la lógica del pensamiento de estos caballos superiores y sus virtudes que, a su juicio, representan los auténticos valores que los hombres debieran tener para ser uno de ellos, un Houyhnhnm. Al final de su relato, Gulliver comprende que como súbdito, todas las tierras descubiertas pertenecen a la Corona, pero que más que invadirlas para anexarlas, porque en ellas no hay riquezas, se puede pedir a los Houyhnhnms que envíen un número suficiente de sus habitantes para civilizar Europa: “[…] eu preferiría que eles fossem capazes, ou a isso estivessem dispostos, de mandar um número suficiente de seus habitantes para civilizar a Europa, ensinando-nos os primeiros princípios da honra, da justiça, da verdade, da temperança, do espíritu público, da fortaleza, da castidade, da amizade, da benevolencia e da fidelidade” (Capítulo XII). En varios pasajes de sus conversaciones con el Houyhnhnm al que Gulliver llama de “mi amo”, aparecen referencias al mundo de los hombres en que los Yahoos gobiernan a los Houyhnhnms, lo que irrita sobremanera al “amo”. Son diálogos en que la semiosis, el sentido de la paradoja irónica, deja muy mal parada a la civilización humana.

Los Yahoos cumplen en el relato de Gulliver, el rol antitético que a lo largo de su obra fue delineando para el hombre y su comportamiento, y que culmina en la Cuarta Parte en que él mismo es identificado como un Yahoo y se siente como un Yahoo, un ser que, aunque finalmente expulsado del país de los Houyhnhnms por no ser uno de ellos, siente y actúa como uno de ellos. Definitivamente prefiere ser un Yahoo a un hombre, al que él mismo considera un Yahoo, es decir, un ser inferior. La reflexión de Gulliver sobre los Yahoos, de explosiva retórica en cuanto a sus costumbres y limitaciones intelectuales, es el espejo, satírico ciertamente, de la reflexión que tiene del hombre europeo, al mismo tiempo que de su propia superioridad valórica e intelectual. Por eso, aun considerándose un Yahoo, que en el país de los Houyhnhnms es una especie inferior, Gulliver se siente superior al europeo por cuanto trae consigo todo el aprendizaje que los Houyhnhnms le transmitieron y que tiene que ver con la formación valórica de la persona y sus virtudes que no encuentra en la raza humana, europea por lo menos. Gulliver condena, sobre todo, el orgullo inglés: “A minha reconciliação com a espécie dos Yahoos em geral poderia não ser tão difícil se estes se contentassem apenas com os vícios e pequices a que lhes dá direito a natureza […], mas quando vejo um montão de deformidades e doenças assim do corpo que do espírito, abarrotado de orgulho, isto me sobrepassa todos os limites da paciência […]”. Y termina su relato con este párrafo que cierra la novela y sacude la flema inglesa: “Estendo-me principalmente sobre o assunto por mover-me o desejo de tornar suportável a sociedade de un Yahoo inglês, e aquí, portanto, rogo aos que têm alguns laivos desse vício absurdo que não se atrevam a apresentar-se diante de mim”.

Brodie, por el contrario, reconoce en los Yahoos, a diferencia de Gulliver, un pueblo que si bien es bárbaro vivió momentos de civilización avanzada: “La virtud intelectual de abstraer que semejante idioma postula, me sugiere que los Yahoos, pese a su barbarie, no son una nación primitiva, sino degenerada”. Son una tribu pequeña, de no más de setecientos individuos, gobernados por un rey: “La tribu está regida por un rey, cuyo poder es absoluto, pero sospecho que los que verdaderamente gobiernan son los cuatro hechiceros que lo asisten y que lo han elegido”. Se distinguen, además, del pueblo descrito por Gulliver, en otros aspectos que denotan un grado mayor de civilización, como un idioma más evolucionado, el reconocimiento de los poetas, la comprensión de un cielo y de un infierno y un rudimentario sistema numérico. Por lo mismo, y a pesar de su barbarie, “sería una injusticia olvidar ciertos rasgos que los redimen”, como señala Brodie: “Tienen instituciones, gozan de un rey, manejan un lenguaje basado en conceptos genéricos, creen como los hebreos y los griegos, en la raíz divina de la poesía. Afirman la verdad de los castigos y de las recompensas. Representan, en suma, la cultura, como la representamos nosotros, pese a nuestros muchos pecados”. La última frase de la cita nos presenta un Brodie sutilmente irónico, no sarcástico como Gulliver, sino la ironía que suele acompañar los textos de Borges, devenido en Brodie en este Informe. Esa cultura que representamos nosotros con todos nuestros pecados no es más que un llamado de atención del misionero escocés a los vicios cometidos por nuestros modelos socioculturales que, de cierta manera se encuentran representados por el comportamiento del misionero romanista: “Un misionero romanista, el Padre Fernandes, me hospedó en su cabaña y me cuidó hasta que pude reanudar mi penoso viaje. Al principio me causaba algún asco verlo abrir la boca sin disimulo y echar adentro piezas de comida”.

Pero sin duda, Brodie tiene una mirada más complaciente de los Yahoos que Gulliver, no obstante que aún lo persigan en los sueños y se le aparezcan en la calle. Es cierto que no tiene puntos de comparación, pues su relato solo se refiere a ellos y sus costumbres, en cuanto el capitán aventurero compara las dos razas de caballos, los amos y los criados. De hecho “a palavra Houyhnhnm, no idioma deles, quer dizer “cavalo” e significa etimologicamente, “a perfeição da natureza”. Con todo, Gulliver se siente un Yahoo porque todavía que no ha alcanzado la excelencia de las virtudes de los Houyhnhnms.

A pesar de las diferencias de ambos relatos, algunas coincidencias los unen. Por ejemplo, el reconocimiento que tanto la cultura de los Houyhnhnms en Gulliver, como de los Yahoos en Brodie, merecen la debida atención de la Corona y, por extensión, de la cultura europea. Y esta debida atención no significa otra cosa que el rescate y preservación de dichas culturas, y también por extensión, de todas las culturas.

¿Qué nos contarían Brodie y Gulliver hoy, si anduviesen por la selva amazónica o las sierras andinas? ¿Qué historias narrarían? Después de todo, los aventureros, conquistadores y misioneros nos tienen acostumbrados a relatos fantásticos, en los que ficción y realidad forman un todo único e indivisible. Antonio Pigafetta, compañero de Magallanes, escribió entre otras maravillas a su paso por nuestra América meridional, que vio “cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara”. (Gabriel García Márquez, La soledad de América Latina, discurso pronunciado al recibir el Premio Nobel de Literatura).

En todas las épocas ha habido Gulliver y Brodie.

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Alejandro Carreño T.

Alejandro Carreño T.

Profesor de Castellano, Magíster en Comunicación y Semiótica y Doctor en Comunicación. Académico en Brasil y en su Chile natal. Columnista y ensayista. Lleva adelante en Youtube su canal “De Carreño a los libros”, donde aborda temas de Literatura, Educación y Cultura.