Año 1981 y se lanzaba “Falta un Vidrio” de Leo Maslíah, uno de los más increíbles discos producidos en este bendito país. Desbordante de creatividad, audacia, locura, subversión, originalidad. “Adiós Miguel” es quizá, o sin quizá, la canción más importante que se haya escrito en Uruguay sobre el drama del desarraigo.
El texto es increíble porque además de ironía, hay ternura, y mucha. Leo dirige sus dardos sin piedad sobre la sensiblería y la “decoración” sobre un tema amargo haciendo añicos a la canción de “protesta” de común uso; la pulveriza para crear otro género, quizá la canción de para-protesta o de plus-protesta.
La música es hermosa, juega con octavas y tiene pocos acordes (si pensamos en lo complejo que puede llegar a ser Leo). Pero hay acordes extraños, disonantes, que son pertinentes para un tema tan dramático. Pero he aquí lo más genial: además ¡hay humor! Leo a través de adagios populares, en algún caso, transformados y usados con gran inteligencia, va acumulando imágenes inusitadas y duras, muchas de las veces. El final es de antología.






































