
Una nueva propuesta para las clásicas vacaciones de julio. La compañía que tiene como antecedentes las exitosas Peter Pan y Alicia en el país de las maravillas había prometido redoblar la apuesta y realmente lo logró.
Todos los detalles son cuidados por la producción, ya mientras esperábamos en la fila para ingresar, hay pulseritas flúo para los infantes y también “pases vip” para adultos responsables, que podrán acompañar al final a aquellos que quieran pasar al escenario a sacarse fotos con los protagonistas. Todo esto genera mucha expectativa, que se incrementa al ingresar al teatro a través de un negro telón y recibir un riquísimo pop (también los adultos) de regalo.
Mientras se acomoda toda la concurrencia (el estreno es a sala llena, platea y tres niveles), una proyección animada sobre el escenario nos da la bienvenida con un pequeño guiño final, para quien quiera verlo.
La obra comienza con las icónicas proyecciones digitales, habituales de la compañía. Cuando se levanta el telón vemos que también el escenario tiene varios niveles. Desde el minuto uno vemos canto, baile, exigentes coreografías, acrobacias, y la dinámica escenografía que no se limita a ser una proyección atrás… el despliegue y la inversión tecnológica se nota y mucho, la calidad es exquisita y no se acota al escenario, cubre muchísimas superficies del teatro, aún más que en anteriores producciones. Mis respetos para el equipo técnico que tuvo que montar todo lo necesario para que la magia ocurra.
La producción suma dispositivos lumínicos en los bailes, también columpios y arneses. Realmente es impactante la cantidad de laburo que hay atrás de lo que sucede arriba y debajo del escenario.
La historia comienza como la clásica película El mago de Oz, contada muy ágilmente. Entre bailes y canciones vamos conociendo a Dorothy, los Munchkins, hadas, brujas y por supuesto a los infaltables compañeros de aventuras: el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León. Todo salpicado con toques de humor.
Cuando los personajes bajan a platea resulta muy estimulante para la barra menuda, que no puede creer tener tan cerca a estos personajes tan familiares, ahora de carne y hueso.
La narrativa es imparable, cambiando escenarios y presentando nuevos personajes, lo que genera que no se pierda ni un minuto la atención. Dos guardias de la puerta de la Ciudad Esmeralda aportan el humor y la diversión delirante que vinimos a ver. Un aplauso para la elección del casting que actúa, baila, canta, salta, realmente con un nivel de excelencia, acompañando las canciones originales que mezclan todo tipo de ritmos, incluyendo hip hop.
La inclusión de dispositivos mágicos asombrosos logran que las mandíbulas de nosotros los adultos caigan con fuerza, realmente hubo uno que nos voló la cabeza, y se agradece, así como la impecable factura del vestuario y utilería en personajes como los monos voladores y androides retrofuturistas. Increíble que todo este universo fue creado por el propio autor Frank Baum en la saga de Oz, compuesta por ¡catorce! libros escritos hace más de cien años. De allí y no sólo de El mago de Oz surgen todos estos nuevos personajes y también la historia que va más allá de la película que todos conocemos, incorporando conceptos, escenas y elementos muy modernos. En nombre del público adulto que pensamos que simplemente íbamos a ver una nueva versión de la clásica historia, lo agradezco especialmente. Nos voló la cabeza esta producción. Los caminos de crecimiento y transformación que atraviesan los personajes, con valor, ternura, humor y sobre todo confianza y amistad, seres que se permiten reconocer los errores y seguir adelante como colectivo. Los mensajes de esperanza y del valor de la verdad llegan y llegan bien.
Un final apoteósico, sorprendente, potente, con el público de pie y bajo una catarata de burbujas es un digno broche final, pero en realidad la experiencia no termina allí. Todos los personajes están dispuestos a saludar, posar y sacarse fotos con chicos y grandes, sobre el escenario, en el hall y hasta en la vereda del teatro. Mucha paciencia y actitud, nunca saliendo de sus personajes y logrando especialmente un vínculo con niños y niñas que salen deslumbrados, mientras los adultos podemos apreciar la gran factura de vestuario y maquillaje, además del compromiso de este elenco que lo deja todo, realmente, cumpliendo con la consigna: “porque mejor que una historia contada, es una historia vivida”.
OZ El secreto de Ciudad Esmeralda va todos los días desde el sábado 27 de junio al domingo 12 de julio a las 15 hs.
Las entradas numeradas se pueden adquirir en Red Tickets y en boletería de la Sala.
Ficha Técnica
Elenco
Mathías Albarracín – Leandro Barrios – Ignacio “Bocha” Bernárdez – Jessica Demestoy – Paula Elutchanz – Carolina Favier – Valentina Fernández – Catalina Gallo – Patricia Gómez – Diego de León – Javier Martínez Barzi – Maximiliano Méndez – Victoria Mendiondo – Emilio Meneses – Lucía Morales – Catalina Okuinghttons – Agustín Olivera – Belén “Pitu” Peluffo – Daniel Plada – Emilia Telesca
Música original: Germán Buen Vecino
Diseño de vestuario: Isabel Cleffi
Maquillaje: Danishka
Diseño coreográfico: Christian Moyano
Diseño de iluminación: Nico Amorín
Diseño de sonido: Martín Brizolara
Arreglos vocales: Maximiliano Porciúncula
Ambientación sonora: Santiago Vodanovich
Diseño de ilusiones: Daniel K.
Diseño de vuelos: Selva Fox
Sonidistas: César Fernández y Yanina Pastorino
Vuelos: Johanna Fonseca y Anthony Alan
Maquinaria: Diego Craigdallie y Agustín Romero
Diseño gráfico: Verónica Mora y Melina Mota
Fotografía: Reinaldo Altamirano
Administración General: Giorgina Jorge
Prensa: Fernanda Muslera
Dirección audiovisual: Tavo Carrozini
Dirección técnica: Nico Amorín
Versión y dirección general: Sebastián Silvera Perdomo
Producción: La Gaviota y Lara Berman














































