
El pasado viernes 10 de mayo 2024 se presentó en la Sala Zitarrosa (que este año celebra su 25º aniversario) Emiliano Brancciari con su proyecto solista EMI, acompañado de Pablo Abdala en batería, Enrique Anselmi en el bajo, Lula Isnardi, Gonzalo Vivas en las guitarras y Lucía Romero en teclados.
El show contó con canciones de su primer álbum “Cada segundo dura una eternidad” de 2022, así como con temas que van a ser parte de su segundo trabajo (que ya se grabó la mitad la semana pasada), algún tema inédito (que así permanecerá dicho por el artista) y versiones de temas de otros artistas.
Tomé mi lugar en la quinta fila, al rato miré alrededor, y la sala estaba llena, solo estaba vacío el asiento de mi izquierda, cuando pensé en eso, a los segundos se ocupó por una desconocida, y así teníamos la sala totalmente llena quince minutos después de las 21. Se apagaron las luces, y arrancan los primeros acordes de “Roma”, aparece una luz detrás que solo permite ver una silueta, y enseguida se escucha la inconfundible voz de uno de los músicos nacionales más importantes de los últimos 20 años. La canción es seguida de “Que sigas bien”, también el primer álbum, para luego dirigirse por primera vez al público que desde el inicio acompaño cantando sus canciones. Recordó que 24 años atrás en esa misma sala fue uno de los recitales más importantes de su carrera, la presentación del primer disco de No Te Va Gustar “Solo de noche”, la génesis de todo lo que ha sido su extraordinaria carrera.
“Fé en lo que yo quiera” sonó luego de este intercambio inicial con le público, que se mantendría naturalmente durante toda la presentación, con momentos bastante emotivos como cuando se quebró al recordar a su abuelo de traje presente en aquel show mencionado de NTVG, o al saludar a su tía (que los recibió cuando se mudaron a Uruguay) y abuela, de 92 y 91 años respectivamente, allí presentes en la Sala.
Luego de “El Rey ha muerto”, “Sirenas” y “Perfectos”, se dio el gusto de interpretar “Nos soy un extraño” del genio Charly García, ejecutándola maravillosamente.
El domingo siguiente (ayer) era el día de la madre, y por supuesto le dedicó un tema a su madre, allí presente, “Poseídas”.
A continuación, en otro intercambio con el público, recordó esa noche hace 24 años, los nervios, que hicieron que tuviera pedir lentes negros para salir al escenario, y en esta oportunidad, estar usando lentes también, pero de aumento, como sutil referencia del paso del tiempo el estar nuevamente en la emblemática Sala. En determinado “apostaron” con Pablo Abdala (baterista de NTVG en aquella presentación) si aquella noche había sido viernes o sábado, ganando Emiliano quien aseguró que había sido un sábado.
En el correr de la noche sonaron 2 canciones de NTVG, “Quémala”, que contó con un excelente solo de trompeta de Lucía Romero, y más adelante “Cosa Linda” con Mandrake Wolf (otro presente en aquella noche del año 2000).
Entre los temas de otros artistas, se interpretó “Mandoilín”, homenajeando a su autor, el músico uruguayo Gustavo Pena.
La noche siguió transcurriendo intercalando temas del “Cada segundo dura una eternidad” con otros que van a salir en el próximo, y alguno más de otro artista, como Mel Muñiz. El sobrino del cantante, Gonzalo Brancciari lo acompañó también en un tema.
La presentación se cerró con “Rufián” y “Un rato más”, pero el público por supuesto quiso más, y nos regaló dos grandes interpretaciones de ”Me siento mucho mejor” y “Sweet Dremas (are made of this)”, para cerrar con “Korea”.
De esta forma se cerró una gran presentación, de quien es sin duda uno de los grandes músicos uruguayos de este siglo, manteniendo su sello y estilo, pero con una mirada más personal e íntima de lo que normalmente uno puede ver de él. Se dio gustos, nos dio gustos, el público se va a acordar de esa noche, y él también.














































