
Un muy buen debut discográfico que abre un nuevo horizonte en su carrera.
Virginia Álvarez es bajista y cantautora. En el año 2012 comenzó su carrera musical integrando diferentes proyectos. Hoy forma parte de Orquesta Las Señoras, donde interpretan en su repertorio tangos, milongas, valses de compositoras mujeres latinoamericanas. También es sesionista en varios proyectos de cantautoras/es, grupos musicales y obras de teatro. Es docente de bajo eléctrico y contrabajo. Además ha realizado estudios de edición, mezcla de sonido y producción musical. Sobre finales del año 2023 editó su disco “SUPERESTAR”, en coproducción con José Redondo (de muy buen laburo).
El resultado es un disco poderoso y dulce a la vez, como la voz de Virginia, la que vuelca totalmente al servicio de lo que le pide cada canción. Sin casillas, abrevando de todas las vertientes del Rock (Let it mi), baladas rockeras (Superestar- Lado B – Plena luz), riffs-power (Campo – Me falta aire), blues (Mañana boreal). Lo hermoso de la creación es viajar en la marea de ritmos y armonías, y el trabajo discográfico de Álvarez fluye entre subidas y descensos. Todo dosificado, equilibrado, parejo y sin estridencias, desde el sonido general del disco hasta el volumen de la voz. Virginia consigue captar la atención y el interés en la escucha durante las diez canciones, impecablemente tocadas, llenas de calidez interpretativa.
El desafío de redondear las imágenes y los climas de las canciones fue resuelto con total solvencia por la banda que la acompañó: Mattias Banguese – batería. Las guitarras a cargo de Leroy Machado, Virginia Álvarez y José Redondo. Bajo – Virginia y José Redondo. Teclados – José Redondo. Coros y coach vocal – Rocío Correa Beceiro. Fue grabado en la Usina Cultural Peñarol.
Es autora de la totalidad de los textos y las melodías. Logra un disco bien definido tanto en lo musical como en lo lírico, ya que está cargado de letras con sentimientos fuertes, y es en el final de la escucha total de la obra donde nos envuelve la atmósfera de su búsqueda e introspección. Encuentro allí un leve perfume melancólico, una epifanía tanguera.
“Vivimos en un eclipse lunar, en un cruce de caminos. Me hablás de cosas y yo me quedo pensando como colgada en el tiempo. Caemos en siempre es lo mismo, en el agua más revoltosa. Te digo cosas y vos te quedás pensando, como si le hablara al viento” – Eclipse Lunar.
Gracia Virginia por la música. Salu.
fino.





































