
Trueno volvió al Antel Arena el pasado 11 de octubre 2024 para presentar su álbum El último baile.
La mayor parte de su público probablemente lo conozca de su pasado como freestyler en las batallas de rap argentinas tales como El Quinto Escalón, FMS (Freestyle Master Series) y Batalla de los Gallos de Red Bull, donde sobresalen aquellos que tienen talento para la improvisación. Trueno comenzó a participar en las batallas desde muy joven, destacando por su habilidad que es en gran parte debida a su padre, Pedro Palacios (MC Peligro, en el ámbito del rap), conocido por su influencia significativa en el movimiento del país.
Trueno no es el único que dejó las batallas de freestyle para perseguir una carrera como artista individual, cantantes como Duki y Wos también hicieron lo propio, aunque cada uno tomó un rumbo distinto para su música.
En lo personal, no sigo la música de Trueno, sin embargo, sí consumo a Wos y, dado su pasado en común, que compitieron en los mismos años y se enfrentaron múltiples veces asumí que sus carreras individuales eran similares. Me equivoqué.
Trueno no destaca por sus letras. Simplemente porque tienden a ser bastante repetitivas, los temas sobre los que escribe son casi siempre los mismos y sus canciones consisten en un estribillo pegadizo, una parte de rap que, a menos que seas consumidor frecuente de su música, es inentendible y una parte instrumental.
De todas formas, el show no da la impresión de tener como objetivo dejar a la gente maravillada por las letras, sino que busca otra cosa. Desde el comienzo el ambiente general se asemejaba al de un festival, o una fiesta, la gente saltó y acompañó las canciones a lo largo de todo el show, también se veía bastante gente bailando en grupos. El espacio de campo no estaba tan abarrotado como cabía esperar, había un cierto espacio. Tampoco se armaron pogos muy grandes, si es que hubo. Esto no fue en absoluto porque Trueno no tuviera la presencia escénica de otros artistas, porque sí la tuvo, sino por la forma en la que se dio el show.
Desde el punto de vista visual no decepcionó en lo absoluto, desde la primera canción se pasaban imágenes, videos o una transmisión del escenario en el momento con algún toque extra que aportaron mucho a la escena. Más de una vez me vi concentrada en las visuales del show más que en el artista en sí.
La banda es otro factor muy destacable, varias veces hubo solos de guitarra que deslumbraban, eso acompañado con la batería, el bajo, piano y las percusiones, que consistían en una gran variedad de tambores y un segundo cantante y rapero que lo acompañaron prácticamente todo el show.
El concierto en sí estuvo muy divertido, Trueno logró animar al público durante la hora y media que estuvo en el escenario, mostró su talento con la voz, improvisó sobre el escenario haciendo lo que se podría considerar una especie de honor a sus comienzos como freestyler y bailó junto con sus fans, llegando incluso a bajar del escenario para acercarse a aquellos que estaban más cerca en el campo.
Fans de todas las edades quedaron satisfechos y creo que es seguro decir que Trueno es bienvenido en un futuro para volver a presentar su música en Uruguay.
Crónica por Matilde Rodríguez Camejo
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