Valeria Tamosiunas Entrevista

Taller de Artes Visuales para niños y adolescentes «La Luz de Brito»- Entrevista a Valeria Tamosiunas

En el siguiente espacio nos tomamos un tiempo para conocer el trabajo de Valeria Tamosiunas, artista visual y docente. Nos cuenta de sus motivaciones, influencias y proyectos, pero sobre todo le consultamos por la actividad que lleva adelante en el Taller para niños y adolescentes donde genera el espacio, el tiempo y las herramientas necesarias para que los más chicos se conecten con su mundo interno y puedan expresarse.


«Es muy importante para el desarrollo integral del hombre, la posibilidad del acto de creación, donde se coloquen sus sueños, fantasías, emociones y afectos.»




Contános sobre tu actividad como docente en el taller de Artes Visuales para niños y adolescentes “La Luz de Brito”¿Cuál es tu principal motivación para llevarlo adelante?

-Mi motivación es la satisfacción de conectar con mis propios símbolos. Aprendí a tener paciencia, un diálogo continuo conmigo misma y a poner en palabras a través del acto creativo. Desde lo orgánico, como dice Arno Stern desde la “memoria orgánica”.

Visualizo mejor mis emociones creando, escribiendo y en la practica de yoga con Adriana Rapstein. La meditación, el Yoga Nidra, Yoga Satyananda generan un estado de bienestar para luego poder crear.

A mi ritmo, fui descubriendo que encontrar el equilibrio individual lleva mucha dedicación por eso es importante que los niños tengan su tiempo, no el de los adultos. Parece fácil pero no lo es, soy mamá de dos nenas y es un baile.

Me gusta hacer y deshacer, el movimiento del gesto. Canalizar experiencias y conectar emociones. Los sonidos, la temperatura y las densidades son claves en mí. Desde la temperatura hasta el tacto, tiene que ver con el contacto con otros. Para mí, el taller es como una necesidad expresiva. Enseñarles a conquistar su mejor versión.

Ejercitarlos al manejo de la frustración, si no se puede no se puede, si no sale tal cual es… no pasa nada. Enseñarles a salirse de la necesidad de mostrar, generar un ambiente de concentración con el objeto o con la hoja.


¿Cuáles son las mayores dificultades y la mayor gratificación de trabajar con niños?

-La mayor dificultad es acompañar los procesos de cada uno dando ese tiempo individual dentro del grupo. También que no hay que hacer para agradar, los niños preguntan ¿Te gusta?

Otra dificultad es que se confunde un taller de expresión plástica con artesanías, en este tipo de espacio se puede dar o no. Busco brindar un espacio terapéutico además de artístico, donde hay que vivenciar el mundo interno.

La mayor gratificación es disfrutar las escenas cotidianas de ese taller. Y cuando empiezan a contestarse “Te tiene que gustar a vos”. Generar hábitos de elegir los elementos y objetos para usar, después limpiar y guardar, para empoderarlos.

El taller nace pensando en un espacio de balneario dentro de Montevideo.


¿Qué entendés que aportan los niños y su mirada en la creación artística?

-Los niños logran conectarse con su mundo interno más fácil que un adulto. Podemos darle herramientas pero no meternos con el gesto creativo del otro. La rutina es valiosa, el taller tiene rituales que hay que respetar y a eso le llamamos encuadre. Nos preparamos para esa instancia, ellos ven la túnica manchada y entienden el momento. La necesidad de hacer por acercarse conscientemente a su mundo interno. Muchas veces ellos no saben lo que les pasa con las emociones y con un taller de expresión aprenden a autorregularse.

El juego con las diferentes densidades, la pintura, el barro, el grafismo, el enduido, el grabado, el ensamblaje, las construcciones tiene que ver con su personalidad. Cada densidad se relaciona con los rasgos que lo conforman al niño.

Hay una matriz de trabajo dentro este ámbito, que abarca varias disciplinas de las ciencias humanas para poder dedicarle en profundidad como lo es la educación, el arte y la psicología. Es muy importante para el desarrollo integral del hombre, la posibilidad del acto de creación, donde se coloquen sus sueños, fantasías, emociones y afectos.

En un taller de plástica, se observa y se investiga. Inciden en un material que se les ofreció natural pero no silencioso, porque por sí mismo provoca.

Enseñar a mirar es salirnos de esa mirada rápida y generar una mirada detenida, inquieta y crítica, me apoyo en Gabriela Augustowsky que escribe sobre la educación artística.

Los coordinadores de expresión plástica, necesitamos lograr un descentramiento para poder ver al otro y comprender qué apoyo tenemos que dar o sostén.

Los niños necesitan un espacio de seguridad, de silencio, de retorno al ritual de la creación.

Me implica generar una manera de enseñar, dejar la rigidez y lograr una enseñanza más ágil de “hacer”. Soltar la disciplina y el orden. Lograr un vínculo afectivo con los alumnos.

Puedo pintar, pero lo que más me gusta actualmente es una obra, el Taller que vengo armando con reflexión sobre el desarrollo evolutivo. Es una construcción permanente para mis propias creaciones.


¿Cómo has manejado tu actividad docente en el área en el contexto de pandemia? ¿Qué alternativas has encontrado para seguir con ellas?

-Siendo mamá de dos nenas, para mí fue difícil dar clase desde casa debido a la pandemia. No me podía concentrar. Estoy deseando volver a la cotidianidad y al aula.

En las instituciones educativas, he tenido que parar y volver a empezar como todos. El mundo paro, tuvimos que parar y conectar con otros medios de aprendizaje para sostener a los chicos que querían continuar y no podían por la circunstancia.

Sobre el taller, los encuentros se dilatan producto de los cuidados por la pandemia, el grupo oscila y niños que iban a empezar siguen esperando el momento.

Me resulta un desafío hablar de mi espacio, pero para mí empodera a los niños y adolescentes. Fortalece su autoestima.

La alternativa, clase y técnica puntual y seguir yo armando mi próxima exposición. No soy fanática de exponerme, no me gusta, pero cada tanto me gana la necesidad de “decir”.

Otra alternativa fue el Taller Malvín, específico en Formación de Tallerista en Expresión Plástica. Me trajo mucha paz y templanza.

La empatía de muchas familias que tejen un hilo afectivo, estuvieron presentes este año para el taller.

Me repensé, estoy a fin de formar parte de un colectivo multidisciplinario para seguir investigado. La crisis actual hay que verla como una oportunidad.


¿Cuál es la mayor influencia o por qué artistas te interesa llevar a cabo la actividad docente en el área de las artes?

-Por el 2008 en el IPA, conozco a Natalia Di Benedetto. Realizó investigación sobre fotografía, es otra artista que admiro por su sensibilidad y la cual me acompañó toda la carrera.

En el 2009 me voy a Cuba durante la Bienal de Arte con un montón de uruguayos. Varios llevamos nuestra obra.

COLECTIVO UY fue una propuesta integrada por 25 artistas uruguayos, que viajaron a Cuba para participar de esa muestra; contando con el apoyo de la Embajada de Cuba en nuestro país, el Instituto Cubano Amistad con los Pueblos y la Casa Memorial Salvador Allende de Cuba urmienba.blogspot.com/search?q=valeria+tamosiunas

Gracias al viaje, conozco a varios artistas, una de ellas Nerea Vera me inspira su paciencia y determinación.

En el 2015 empiezo a trabajar en el Colegio Stella Maris durante cinco años, es ahí donde conozco e intercambio con varios colegas y artistas de otras áreas, fusionando lenguajes. Todo ese aprendizaje me sirvió para largarme sola.

Quería un espacio donde el Arteterapia sea el centro, y en una institución hay que seguir un programa.

De la artista visual Elisa Ríos (la cual conozco en el Colegio) encuentro una similitud en una de sus últimas muestras “Ensueño. Alude al adormecimiento de las relaciones interpersonales, desde lo autorreferencial. Cuestiona el vínculo con el afuera, que no siempre fluye en mí”. Me pasan cosas parecidas a las de Elisa, su capacidad de investigar y plasmar es asombrosa.

Otro referente que me acompaña es mi viejo, Claudio Tamosiunas como artista plástico. Sus ocurrencias son de una imaginación y creatividad riquísima.

Javier Alonso fue mi profesor de taller un año en la Escuela de Bellas Artes, me gusta la forma de dar clase y el respeto a los procesos individuales.

Me inspira una obra que hubo el año pasado sobre “Equilibro Inestable” de Juan Landarín dentro de la danza contemporánea. Me recuerdan al barro y su movimiento gestual, cada lenguaje puede expresar similitudes.

Podría seguir nombrando, experiencias de trabajo, obras, artistas y personas.


A nivel personal, y más allá de lo docente, contános acerca de tu actividad artística. ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿En qué proyectos estás trabajando últimamente?

-Tiene que haber muchas ganas de decir, no de mostrar. Poner en palabras un concepto, una idea, un sentimiento.

Actualmente estoy en uno, pensando en jugar el juego de la emoción para construir disfrute, relacionado con el vínculo con el afuera que a veces fluye y a veces no. Es un ciclo que trae algo para contarme y jugar el juego de la emoción es lograr entender qué me está contando. A veces pienso que tiene que ver con los berrinches en los niños, como un estallido. El mismo aprendizaje de diferente manera, construyendo una forma pacífica de sentir la luz.

Otras veces es dejar ir el pincel, y pasar de un color a otro, sin limpiar mucho, como si los restos ayudaran a generar lo expresivo.

Me gusta mezclar técnicas y desarmarlas, que las palabras vengan y se vayan y canalizarlas ahí.

Un ejemplo más concreto, una amiga me pidió un corazón para su acervo, estoy tratando de elegir materiales y colores para realizar ese objeto para un lugar especial.

Me inspira la Gestalt, sin mucho más. El arte nos ayuda a dar forma, es un proceso que sucede despacio, escuchando mis emociones, observando lo que sucede y a partir de ahí va agarrando forma. Conozco esta corriente de cuando cursé Facultad de Psicología.

Dejarte sorprender y darle voz a la libertad. Un viaje dentro de nuestra historia, somos una sumatoria de historia… de nuestro cuerpo que es nuestra casa.


¿Cuál entendés qué es la situación actual de la plástica en el Uruguay?

-Aún falta que las personas valoren el lenguaje de las artes plásticas y me parece por falta de conocimiento. Para que se valore realmente tienen que ser parte del proceso educativo.

Desde que está el Bachillerato artístico, los chicos con este tipo de habilidades más sensibles pueden optarlo. Se han conquistado espacios pero aún queda mucho por hacer.



Valeria Tamosiunas

Mezclar la historia del arte y reinventarla en diferentes lenguajes visuales. En este caso, me identifico con Hundertwasser y lo llevó al rostro con la ayuda de la profesora Raquel Sánchez.

Nací en Maldonado, en 1985. Ese día fuimos dos, Verónica y yo, mellizas. Me crié en Piriápolis. Estudié dos años en la Universidad de la República, dentro de la Facultad de Psicología. Luego dejé para dedicarme de lleno a estudiar lo que realmente quería, en el Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes la licenciatura en arte – artes plásticas y visuales, y en el Instituto Profesores Artigas profesorado en Comunicación visual.

En mi pasaje por la Escuela estuve un año en el taller Alonso y dos años en el taller Seveso.

EXPOSICIONES


Desde el 2008, tengo una muestra permanente en el Hotel Colón de Piriápolis.

En el mes de marzo del 2009 participé como expositora invitada por Colectivo UY en la Décima Bienal de Arte de La Habana (Apoyados por el Ministerio de Educación y Cultura).

En el mes octubre 2011 expuse en el Espacio Barradas – dependencia directa del Museo Juan Manuel Blanes.

En el 2012 fui selecionada para la agenda «Calendario de Artistas».

En el mes de octubre del 2013 expuse en el Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes – Sala Miguel Ángel Pareja. Fue seleccionado mi Proyecto final de egreso » La complicidad de la macha: la docencia en comunicación visual y plástica desde una perspectiva existencial», para ser expuesto en la Sala Principal (Martí 3328).


Web: www.valeriatamosiunas.com
Linkedin: Valeria Tamosiunas
Instagram: @tallerlaluzdebrito
Facebook: Taller La Luz de Brito – Tamosiunas





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Mauricio Conde

Nació en San José el 23 de mayo de 1983. En 2010 conoció a Federico Meneses, impulsor de óbolo cultural y más tarde de cooltivarte.com, y se incorporó como co-director y editor responsable de ese medio digital. En COOLTIVARTE también redacta y diseña artículos, entrevistas e información sobre el quehacer artístico y cultural existente en el país. Siempre curioso por seguir aprendiendo elementos vinculados a la cultura, el arte y la educación.