
La lluvia cae sobre Montevideo, cantaban Los Traidores, grupo que supo tocar en este recinto, donde hoy será y se hará carnaval.
Un carro, de esos de cargar cajones, trae sillas de plástico, que hasta hace unos minutos estaban en el patio, donde en este preciso momento llueve.
Se abrió la boletería y la gente espera en la puerta que da acceso al único tablado cerrado de la red de escenarios populares.
Trescientas Treinta y Tres son las sillas que pueden recibir público, que espera en el museo donde todo el año es carnaval.
Marcelo y Gerardo ajustan el audio y las luces. La mesa de sonido que todos los fines de semana da voz a los conjuntos, se encuentra en el patio, hoy tiene que ser otra.
Un aplauso para el asador
Jorge, que siempre está firme en la parrilla afuera, hoy también va a estar “hasta que esté todo pronto”, aclara.
Chorizos y hamburguesas se marcan afuera. Al momento que la gente pida, Camilo, Gimena, Cecilia, Etel (la Nona), Erika, Daniel, Humberto, La Chiqui, Gustavo, Daniel, Lucas, Sandra, Belén, Jaqueline y algunos más son los que forman parte de la cantina y la organización.
Hoy, por estar cerrado el patio, no hay churros, no hay helados, lo que se pudo trasladar adentro ya está en lugar.
Mientras las sillas se acomodan, cortan tortugas, traen hielo, se cortan aceitunas “porque no conseguimos picada”, aclara Cecilia.
Un mundo de engrudo y papel
El Museo del Carnaval, que en un patio interior alberga al tablado, sirve de refugio para quienes a las 20:30 serán habilitados a ingresar a la sala.
Lucas, que hoy corta tickets por Jacqueline, su mamá, confirma que unas 200 personas aproximadamente ya pasaron por la boletería y podrían ser más. Como la lluvia altera los planes hoy toca esto, otros días por lo general está en atención al público.
Jacqueline y Héctor están por salir al aire en Subrayado, uno de los informativos más vistos del Uruguay.
La nota es casi cantada, por la particularidad del escenario techado. Una noche de etapa suspendida para quien gusta del carnaval es una excelente opción.
Jimena y César, periodista y camarógrafo respectivamente, de Canal 10 terminan la nota y se retiran en busca de otra.
Se prepara Madame Gótica, Revista, para subir al escenario.
Las funciones son de viernes a domingo. Se busca y que busca que sea un tablado inclusivo, por eso en horario central es que van grupos que no están en el concurso oficial, como ser Murga Joven o Conjuntos que contemplan componentes con necesidades especiales, o algún grupo artístico del barrio.
El arreglo con quien gestiona el museo es que, de viernes a domingo los meses de enero y febrero, se hace carnaval. La idea es que sea en el patio ya que la capacidad es mayor y es un muy lindo escenario, cuidado tanto en lo artístico como en lo familiar.
Entre semana la sala puede albergar diferentes espectáculos. Recientemente en la sala tocó Paralamas. Lo que permitió que la iluminación quedase con el seteo que lleva una banda de rock. Los grupos que subirán este fin de semana serán iluminados con iluminación de rock.
La niña cero falta
Gimena, que también le dicen “La Faraona”, un lugar ganado y designado por el trato con las y los otros integrantes, cuenta que el trabajo que se realiza es voluntario. Solamente un par de tareas son remuneradas. Como ser la limpieza y la seguridad.
La comisión, con este y otros trabajos, brinda talleres gratuitos. Se organiza y coordina con las distintas organizaciones del barrio, se ven las necesidades, se detecta lo que puede sumar y se realizan distintas actividades durante todo el año.
Recuerda que el 21 de septiembre pasado, el Día de las Plazas, se realizó un show que necesitaba una consola de sonido. Dicha consola pudo ser adquirida por lo recaudado el carnaval pasado.
Además, se realizaron talleres para que jóvenes del barrio y algunos integrantes de este grupo humano se capacitaran en el funcionamiento correcto de la misma. En esa fiesta el sonido fue a cargo del resultado de los esfuerzos realizados por todas y todos.
Varios bajo el mismo techo
Otro colega de los medios, Diego, fotógrafo de La Diaria, buscó refugio y está foto reporteando lo que pasa bajo este techo de Dios Momo.
En una mesa al lado de la cantina se encuentran Sofía y Natalia, también de La Diaria. Están haciendo una cobertura como Diego en la única posibilidad de un tablado cerrado. Un día de lluvia. Existen otras ofertas, pero no son tablado, no es lo mismo.
Sofía se vino desde Rocha, donde vive, para hacer cobertura de carnaval. Llegando a Montevideo, comienza la lluvia, se suspende la etapa, en el Teatro de Verano y en los otros tablados. Ante el “¿qué hacemos?” la respuesta del editor fue acertada. “Al tablado del Museo”
Hoy hay un punto violeta. Al fondo, a la derecha del tablado, se ubica una mesa con un montón de folletería y propuestas. Dos pequeñas se acercan y se interesan por las actividades que proponen.
La remera de una de las integrantes del colectivo que atiende el punto Violeta dice, “Ante situaciones de violencia de género no estás sola.” Yanela lleva esa remera con orgullo. “099 019 500” es el número para comunicarse.
Agustina, la otra integrante de la mesa, juega con las chicas, juega con las niñas que se acercaron, les muestra una canción y les pregunta si algo de la letra les hace ruido.
El Punto Violeta tiene la particularidad de ser itinerante, en su mayoría ya que hay algunos fijos, tienen 12 noches para recorrer los escenarios populares.
Hay uno permanente en el Teatro de Verano Ramón Collazo y lo que brindan es información, asesoramiento y primera escucha.
Cuentan que “En el WhatsApp hay un chatbot, pero de 13 a 21 horas hay personas contestando. El servicio surge en agosto del 2020 por “Varones Carnaval”, una situación que implicó a diferentes conjuntos que fueron denunciados en redes sociales por personas que sufrieron violencia.
“Convoca a las mujeres del Carnaval para que sepan que no están solas. Es una congestión de nueve mujeres”. Mientras se da la charla, Fantoches anuncia que va a hacer la despedida completa, pero antes entregan regalos.
¡BINGO!
Los presentadores del escenario Lili y Raviol, Raviol y Lili, un caso aparte.
Animan, venden bingos, bailan, agitan al público mientras se espera un conjunto a otro. Conversan con la gente, rescato esto, de ellos y del colectivo, conversan con la gente.
Algo fundamental, la charla, donde se enteran de lo que vive cada vecino, porque el Tablado de Barrio tiene eso, es un lugar de reunión, donde las personas, las noches que hay función, llegan una y otra vez y el “Vecino ¿cómo anda? se escucha más de una vez.
Raviol baja del escenario, pasa entre el medio del público, vende los últimos bingos. Lili, desde arriba del tablado, avisa que ya sale el bingo y que el próximo conjunto se está esperando.
Cuenta que si bien ahora es presentador, en su tiempo supo salir en Murgas como Don Timoteo, por ejemplo. 37 años de carnaval activo, pero dice tener 61 carnavales vividos ya que desde la panza estaba en este reino de Momo.
Una aclaración, si ustedes preguntan por Eduardo, probablemente en el tablado no sepan de quién están hablando. Cuando vayan al Museo del Carnaval, pregunten por Raviol.
Lilián, la que bajó de una nave espacial, una nave carnavalera intergaláctica, (algunos de los recursos y bromas con las que en años anteriores divertía al público, especialmente a las niñeces) se sube a bailar con la batería de Asaltantes Con Patentes.
Es su tercer año como presentadora en este tablado. En Carnaval fue destaque, bailarina, trofeo, hizo percusión. Dice ser de ningún barrio y pero que es de todos, ahora vive en Malvín. Le preocupa lo social y celebra que esta noche esté el Punto Violeta y reafirma que estas iniciativas tan necesarias deberían multiplicarse.
Los Asaltantes Con Patente con su “Laboratorio” en plena retirada gana los aplausos del público una bajada que despeina y se mezcla con todos haciendo un gran carnaval.
“Dos chorizos Danieeeel”
Se baja el conjunto, automáticamente se llena la cantina.
Hamburguesas, chorizos, papas fritas, cerveza, refresco, pizza, agua y jugo forman parte de la oferta gastronómica.
Los dos chorizos, previamente marcados por Jorge en la parrilla a cielo abierto, son preparados por Daniel.
Ajo y perejil, chimichurri, aceitunas y las salsas, mayonesa, mostaza, ketchup son las posibilidades. Los clientes eligieron los posibles gustos y en menos de un minuto el chorizo cortado en mariposa va cayendo suavemente en el pan.
Salir de la caja o de la popera
Ajo y romero y Ajo solo son las opciones saladas del pop. Como en el Arbolito-Tejano, atiende la misma familia de emprendedores. Una historia familiar, la máquina que fue pasando en la familia y Mirna, quien originalmente emprendió le preguntó a Melissa, su hija que se hizo cargo, si quería seguir y lo hizo.
Desde hace años están en rubro. Con Bruno, su pareja, que compró unos números de bingo, atienden a los gurises que se arriman atraídos por el olor del pop recién preparado.
Sírvase una maestra
Stephanie y Fiorella están en “La barra de Charlie”, también un emprendimiento familiar. Son hermanas y Charlie su padre, que este año está en el Club Malvín, uno de los tablados que volvieron en este año.
Una lista extensa de tragos con y sin alcohol. Que van desde 60 pesos en adelante. Están en esto desde la pandemia. Vasos largos para los jugos, aceptan débito y mercado pago.
Boquitas pintadas
A la derecha, adelante, prácticamente pegados al escenario, Ivana y Guillermo pintan caras, maquillan. Hacen que los niños y los grandes estén un poco más metidos en carnaval. Ella es argentina. Por 6 años fue animadora y maquilladora, de ahí aprendió el oficio.
Se casaron hoy mismo. 14 de febrero. Mañana sábado festejan, luego del tablado, en la terraza de Gimena, organizado por las y los integrantes de este colectivo del tablado de barrio. Una historia de amor sellada bajo el influjo de Dios Momo.
Van quedando los últimos espectadores, con los Gauchos Patones, Sociedad Anónima, los humoristas de San José, que dan palo y palo, como es costumbre, en clave de humor.
Este 2025 el Tablado del Museo del Carnaval celebra la décima quinta fiesta de Momo, un tablado que llegó para quedarse y ya forma parte del entramado de la Red de Escenarios Populares.
Seguirán las crónicas de Momo hasta que se apague la última bombita amarilla.
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