
La noche en Sala del Museo arrancó con la Jam de Saturno, que rápidamente se transformó en la antesala perfecta para lo que vendría. Más de 30 artistas se alternaron en el escenario, creando un espectáculo de improvisación pura y conexión inmediata con el público. Risas, tragos y música se mezclaron en el ambiente, mientras la sala se llenaba de tremenda energía. La expectativa subía, y el festival empezaba a tomar forma, prometiendo un viaje sonoro directo y sin adornos innecesarios.
SISMO apareció puntual a las 21:30, con Pablo Reyes al frente y una actitud que no dejó dudas: no están aquí para agradar a todos, sino para marcar un camino propio. Respaldados por Daniel Martella, Diego Chiodi y Juan Pablo Rodríguez en guitarras, Santiago Merola en el bajo y Juan Pablo del Pratto en batería, desplegaron una selección que rescató temas de su disco debut Alquimia. Desde el primer acorde, la banda se plantó firme. “Cuchillas”, un tema que aborda la violencia de género sin rodeos, destacó como un golpe directo, tanto en la música como en el mensaje.
Aunque los desajustes de sonido amenazaron con empañar la presentación, la banda no perdió fuerza. Reyes y compañía mantuvieron la intensidad, dejando claro que su postura no se negocia: cada tema fue una declaración. Al final, los aplausos sellaron el compromiso del público con una propuesta que no busca ser complaciente, sino contundente.
Minutos después llegó FILO, con su segunda presentación en vivo. La banda mostró una madurez destacable, consolidando su presencia con su formación completa. Integrada por Marcelo Fernández, Alfonsina Álvarez, Cototo Cuello, Pancho Coelho, Diego Morales y Lali Gaspari, la banda entregó un sonido enérgico y preciso, sumando carácter a cada tema. Aunque su carrera es joven, demostraron que tienen lo necesario para dejar huella en la escena.
El plato fuerte de la noche llegó con La Triple Nelson, que a pesar de un inconveniente técnico con la guitarra de Cary, se adueñaron del escenario. Con más de 25 años de carrera, los veteranos del rock repasaron sus clásicos, impartiendo una clase maestra de lo que significa hacer rock. Con un setlist que manejó los climas con destreza, mantuvieron al público en vilo hasta el final. En un momento histórico, Rubén Ottonello, el baterista fundador, subió para compartir con Rafael Ugo el cierre del show, reafirmando que La Triple Nelson sigue siendo una referencia irremplazable dentro del rock nacional.
El festival dejó en claro que la escena del rock en Uruguay sigue sólida. FILO y Sismo trajeron la energía y frescura que la escena necesita, mientras que La Triple Nelson ratificó su lugar como leyenda. Al final de la noche, se sentía que esto fue solo el comienzo de algo más grande.
Ojalá este sea el primero de muchos festivales en Saturno.
Vale el reconocimiento a Pablo Reyes, quien hizo realidad la organización de este primer festival. ¡Esperamos que esta propuesta continúe creciendo y siga fortaleciendo la escena del rock local!










































