
Si el amor se cae… lo levantamos bailando- Crónica desde el humo y la memoria
Los Cafres en Montevideo, sábado 2 de agosto de 2025
Y Volvieron!!!! Cinco años después, Los Cafres regresaron a Montevideo con ese peso que lleva encima una banda con más de 30 años de historia. El reencuentro fue en Montevideo Music Box, sala que se fue llenando lentamente hasta no dar más. La fila daba la vuelta por Joanicó, casi llegando a Luis Alberto de Herrera. Adentro, todavía no arrancaba la música, pero la atmósfera ya decía todo.
La apertura corrió por cuenta de La Casa del Reggae, que más que un simple teloneo ofreció una ceremonia sonora. Tacaron: Siempre positivo, Voy a salir, Música Reggae, No más presos por plantar y Latinamérica rapea. Sergio Ramírez, su voz y motor de LCDR, habló al público sobre la gira que planean por Jamaica en febrero de 2026, e invitó a sumarse a la travesía. A continuación, cerraron con Siempre estamos high a todo trapo.
Después del show, charlé con Sergio. Me contó que fue el puente entre Los Cafres y la productora Rock House, y que desde 2024 viene moviendo fichas para este regreso. Ese mismo día almorzó con la banda en el Bar Tinkal; entre platos y relatos, compartieron un rato de camaradería. También recordó visitas anteriores de Los Cafres, entre anécdotas y nostalgias que siguen vivas. Como que en 2020 tocaron en Otro Mundo junto a Los Pericos y 4.000 personas, y en 2018 fue en el Velódromo con el Cuarteto de Nos y Airbag. “Hace tiempo que el reggae no junta tanta gente”, dijo, y adelantó que está escribiendo un libro sobre la historia del reggae en Uruguay. Atenti!!!
Volviendo a show, a las 20:50 las luces se apagaron y Los Cafres salieron, vasito en mano. Arrancaron con Prefiero, la alegría del reencuentro visible en sus miradas. Lo que siguió fue un repertorio de 26 canciones, clásicos y novedades como Viento, estrenado en marzo.
Velas y sahumerios abrió la puerta a la noche, recibida con gritos y silbidos. Después, Viento, fresco y fiel al sonido Cafre el que arrastran desde 1987, cuando se animaron a cantar roots reggae en español. Siguieron con Esclavo, Solo un pensamiento, Duro remedio. Todo sonaba renovado y nítido, claramente ayudado por la acústica del Music Box que esta a otro level.
Dreadlocks y Zapata trajeron un pulso crudo y contestatario, pero no perdieron el ritmo ni cambió el clima. Siguieron la línea con Aire, la sala se movía acomodando el cuerpo, entre el humo que subía del piso húmedo por la cerveza derramada minutos antes. Tus ojos y Muía bajaron los decibeles y fue ahí cuando Guillermo Bonetto levantó una bandera de Palestina y soltó un “Palestina libre”. Breve y claro. Aplausos automáticos.
La naturaleza y Acto salvaje invitaron a la reflexión. Luego Imposible y Barrilete, medio tiempo para cantar bajito y abrazarse. La flor fue un instante de belleza pura. El toque no daba tregua, fue el turno de; Sigo caminando, Órbita y Momento. La recta final fue fiesta: Dale a la vida, Hace falta, De mi mente, Este jardín y el himno Si el amor se cae, cantando fuerte y con complicidad.
Quedaron Casi que me pierdo y La receta, como despedida y medicina final para cerrar la noche.
Resta contar que vivimos el regreso de una banda que es parte de la historia grande del reggae latinoamericano. Más de 30 años y 14 discos, tres de oro lo confirman. Como dijo Sergio, “este momento se hizo esperar y emociona vivirlo”.
Si el amor se cae, se levanta bailando. Así, entre humo y memoria, Los Cafres volvieron a Montevideo para recordarnos por qué son la banda sonora que sigue acompañando generaciones. Con la fuerza intacta y su música como bandera, cerraron una noche que hacía falta!
Ir a la fotogalería
Ver esta publicación en Instagram












































