
Cada noche, a las 22hs en punto, la voz de Rossana Gioia da inicio a un nuevo espectáculo de Jazz a la Calle. Tras el “Buenas noches, bienvenidos”, se escucha siempre una salva de aplausos, vivas y vamoooo!!!! No tengo pruebas, tampoco dudas, lo que se aplaude allí no es solo el inicio de la noche, sino una voz. Esa voz. No es lo más frecuente, en un espectáculo donde gran parte del público no es locatario, que se aplauda y se vitoree al presentador.
Con su ya clásica carpeta negra con lunares blancos y rojos —una suerte de cábala—, micrófono en mano, Rossana presenta cada noche a los músicos, nos recuerda las actividades previstas para la jornada siguiente —clínicas, exposiciones, toques callejeros, jams— y nos orienta en otras posibilidades que la ciudad y su entorno brindan.
Es una voz tan mercedaria como el río, con el acento y las inflexiones propias de la ciudad, la calidez y la cercanía propias de lo familiar.
El jueves a las 11 de la mañana, en medio del sopor de la jornada más calurosa de la semana, nos recibió en el local de la Escuela de Jazz a la Calle, en 18 de julio, a medio camino entre Giménez y Leandro Gómez.
—Sos mercedaria
—Soy, sí, criada en Mercedes. Nací en Montevideo. Me vine a los cinco años, y me fui a los dieciocho a estudiar. Comencé abogacía, hice locución, relaciones laborales. Me enganché a trabajar en radio. No terminé los estudios, soy una eterna estudiante. Me encanta la bohemia, la música. Di clases un tiempo en Facultad de Derecho…
Hizo radio durante años y se le nota el oficio cada noche cuando toma el escenario. Precisa, radiante y con mucha picardía te acerca sin impostaciones ni rebusques a lo que vas a ver.
Su programa —compartido con Soledad Caulín y Nicolás Carvalho—, Peor es Nada, en Radio Fénix, se dedicaba al rock uruguayo a fines de los 90. “Iniciamos en el 97, 98. Estábamos en el momento preciso, en el lugar correcto”, con el inicio y el auge de bandas como La Vela Puerca, NTVG, Sórdromo, o Loop Lascano, que hizo -dice- el mejor tema de rock en uruguay: Gris. De la movida post dictadura, recuerda como sobrevivientes a La Tabaré, a La Chancha Francisca , y agrega: “Diego Losa, el saxofonista, es actualmente el encargado de video en JALC”
Hicieron hasta fonoplateas, eso de la radio de antes. “Estuvimos en Radio Fénix ocho, diez años, luego nos fuimos a un programa que era de los primeros que se hacía en streaming, en Mega, y después en Mojana que salía desde uno de los mejores estudios de radio de este país, en el Centro Cultural de España”.
La charla deriva hacia la radio y lo que significa en la vida de quienes escuchamos desde siempre. No falta el repaso por las voces y los estilos de las referencias comunes, Raúl Barbitta, Quique Selios en la Difusora Soriano, Graña en Agraciada —las dos AM de Mercedes—, y de alguna radio montevideana. Despertarse con la voz de Emiliano Cotelo, y dormirse con el Negro Dolina. Lo resume en una línea: “Me crié escuchando radio con mi padre, amo la radio, soy un bicho de radio.”
Volvemos a ocuparnos de las noches de la Manzana 20. Repasamos algunos eventos, que son ya parte del ritual. Rossana ordena a los músicos en la foto final, donde el público queda como un marco de manos levantadas. Al final de cada una de las actuaciones, pregunta siempre, ¿qué dicen, hay otra?. Si el pedido de un bis es evidente, lo recoge siempre, y de paso va armando un relato —“es la primera noche en que se piden dos bises este año”—, que mantiene la complicidad con el público. Un juego en el que todos entramos, y por qué no decirlo, nos divertimos.
Algo de ese juego “tiene su que ver” en la intensidad que tienen las noches en la Manzana 20. Después de un festival entero, aún cuando ya se ha estado otras veces, no se sale incólumne. Lo que ocurre, deja marcas.
—Sí, porque además los músicos que llegan suelen ser gente muy amable, super dedicada y entregada a su arte. Y disfrutan de venir a Mercedes, participar del encuentro.
La conversación la lleva al recuerdo de su padre, arquitecto, que fue además de los fundadores del Movimiento JALC, recuerda que cuando la convocaron lo primero que hizo fue llamarlo y consultarle si debía aceptar. “Yo tenía un susto!…” Había retornado hacía muy poco a su terruño, a trabajar en una compañía de teléfono y se encontró conduciendo un magazine todas las mañanas en Espacio FM. Volviéndose una voz familiar para todos en la ciudad, luego de años de estar ausente, y de volver tan solo —como muchos de nosotros— a visitar a la familia, a los amigos.
La primera vez que vine al encuentro, el presentador era el pianista Alfredo Monetti, “Fue una experiencia que hicimos algunas veces. Yo anunciaba quién iba a subir, y Alfredo presentaba a los músicos, sus características, su estilo, su historia.”
Estos últimos años, es ella quien prepara las presentaciones. Ubica el lugar de procedencia, algo de las influencias y estilos de cada músico. Tres, cuatro minutos en los que con mucha soltura, apoyada en sus apuntes consigue que “el público se disponga a lo que va a ver”
Para eso, cada día antes del espectáculo escucha lo que hay a mano —el mundo de las plataformas ayuda muchísimo— de quienes se presentarán esa noche. Conversa con ellos, prepara los detalles, cómo quieren que los presenten, qué es lo que les gustaría destacar. Muchas veces los músicos llegan a JALC en medio de una gira, o aprovechan para seguir recorriendo el país.
Destaca, y en esto coinciden todos en la vuelta de JALC, que los músicos quedan siempre copados. “Es medio un cliché, pero lo que ocurre es mágico. Desde el inicio. Porque no son solo los 10 días del encuentro, es el Movimiento, la escuela, ahora la UTEC. Han instalado un clima en la ciudad. Un clima de compartir, de hacer cosas diferentes, de reunir músicos de países muy distintos. Fijate que este año hay músicos de diez países, no solo Argentina y Brasil. Franceses, Armenios, Suizos… y eso genera un clima también”.
Porque vienen, se quedan un par de días, y se alojan en casas de vecinos muchas veces. Entonces, vos tenés uno en tu casa, que tiene sus vivencias, sus cuentos, su música. Y de repente a la noche, ya te tomás una cervecita con ese y otro más, y le presentás un amigo.
Después, en los toques callejeros —en tres escenarios en las calles 19 de abril, Leandro Gómez, Cassinoni rodeando así la manzana inmediata a la 20— convocan a músicos de todas partes. Algunos del Movimiento, pero muchos que sólo están en la ciudad durante la semana. Para la gente de esas tres cuadras privilegiadas es de locos, comienza a bajar el sol, afloja un poco el calor, y es solo abrir la ventana. “La música está ahí, en tu casa. Y eso es fantástico”.
Es realmente muy lindo de ver, de vivir situaciones en las que vemos, que en los primeros toques callejeros hay entre el público gurises que están uno, dos tres, días, mirando como uno más, y al cuarto día ya llegan con un saxo, o una trompeta y se suman también ellos a mostrar lo suyo. Tal vez allí resida una de las claves de lo que escuchamos varias veces: “lo que pasa es mágico”.
—También vimos al menos tres veces hasta hoy (jueves) que los músicos nos agradecen el público maravilloso o fantástico que somos … Y me pregunto, desde el escenario ¿qué se ve? ¿Qué tipo de público somos?
—Es que… está la gente, sentada, con sus playeras —sus jazzeras ahora—, su conservadora. Ves las caras, expectantes. Escuchan. Toman algo. Siempre en un silencio y una atención sumamente respetuosa. Aplauden los solos. Se han ido formando como público, con los toques mensuales, que iniciaron un año antes del primer encuentro. Macoco que es el corazón de todo esto, los demás músicos han ido formando al público, y ya ves que es, son, un público formado.
“Fijate que jamás hubo un problema entre la gente. La única pelea que vi que tuvo que separar la gente de seguridad, fue entre dos perros, que medio se ladraron creo que hasta disputándose quién les hacía mimos”.
Coincidimos, en que “se ha armado un grupo de gente donde todos ponen y quieren poner lo suyo para que todo salga bien”. Y que como efecto, se genera un sentimiento de pertenencia con Jazz a la calle. JALC es Mercedes. Alan Plachta —argentino, que hace años reside en Mercedes y trabaja en la escuela y en la UTEC— me contaba, que estuvo en San Pablo y cuando nombra que está en la ciudad, le dicen “ah Mercedes, Jazz a la Calle”.
Este año, el primer día, cuando llegamos a la noche inicial, dos horas antes, vimos el ensayo del coro de la UTEC—vean la nota del día uno—. Allí en la segunda fila, estaba Rossana que tras años de no animarse, este año, tomó coraje y fue a probarse.. Ríe y dice, “se ve que con mucho esfuerzo, logré embocar las notas, porque no me han pedido que me vaya”.
No deja de afirmar que además de los vecinos del Barrio del Puerto, también las instituciones han ido comprometiéndose. Desde la UTE para los toques callejeros, hasta la Intendencia “que si mirás colocó farolitos todos iguales en las calles de la Manzana 20 y la de los toques”, aportando una estética, y colaborando en generar “una cosa de mucho respeto”.
No en vano ya son casi 20 años —con dos años donde no hubo, uno por falta de apoyo económico del MEC, otro por la pandemia de COVID 19— y se genera toda la movida de la escuela, con gente de todos lados, la UTEC. Obviamente hay todo un sector del comercio de servicios, al que le rinde que venga gente.
El miércoles ya había en Mercedes tanto público como suele haber los fines de semana. Recuerdo que este año ya en junio confirmamos nuestra reserva, el año pasado en agosto ya no había plazas. En junio reservando para venir en enero, ¡a Mercedes!! que no es de los lugares que se asocian con el turismo de verano.
Ya sobre el cierre, repasamos la forma en que se dan los toques en el escenario. Son unos 40, 45 minutos, y luego hay una flexibilidad para uno o dos bises. Esa flexibilidad, esa vitalidad es parte de lo que pasa cada noche, que es diferente. Y que no se captura en los discos de estudio.
Antes de despedirnos , le pregunto si se ve haciendo esto diez, quince años más. Ella con todo desparpajo me asegura que “allí donde la llamen”, ella estará.















































