
Potencia que se vuelve gesto político: Crypta en Montevideo
El miércoles 19 de noviembre, ya avanzada la primavera montevideana, Live Era se encendió con esa energía latente que precede a la explosión. Crypta regresaba por segunda vez a Uruguay para abrir su In The Other Side Tour América Latina.
La banda nació en Brasil en 2019, fundada por Fernanda Lira (voz y bajo) y Luana Dametto (batería) después de su salida de Nervosa, con la intención clara de abrir un espacio propio dentro del death metal latinoamericano.
Desde entonces, la banda, completada por Tainá Bergamaschi (guitarra) y, en esta gira, acompañada por Helena Nagagata en segunda guitarra, se consolidó rápido: dos discos impecables, un público creciente, giras exitosas por Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, y una presencia escénica contundente.
Antes de que salieran a escena, el público tuvo una antesala bien variada. La banda local Corrosión abrió la noche con un set de groove metal afilado. Pasadas las 20 hs, la agrupación francesa DVRK, con su mezcla de deathcore, electrónica, nu metal y elementos experimentales, siguió con un set breve pero sólido, mostrando una formación tan diversa (cantante mexicano y baterista brasileño) como enérgica. Luego llegó Rotten Sound, desde Vaasa, Finlandia, con más de tres décadas de trayectoria. Una descarga de grindcore clásico, directo, veloz y con un discurso social potente.
Cuando Crypta subió al escenario, pasadas las 21 hs, quedó claro que no se trataba solo de un concierto, era también un gesto político. La banda entra, ocupa y transforma un territorio que durante años fue, como mínimo, muy poco hospitalario con la presencia femenina sobre los escenarios.
Lo que siguió fue poco más de una hora de un show compacto, directo, intenso de principio a fin, el setlist se centró mayormente en su último disco Shades of Sorrow (2023).
La técnica de la banda es impecable, son músicas extremadamente virtuosas cada una en su instrumento, pero sobre todo contagian disfrute y conexión. Las cuatro funcionan como un organismo, se escuchan y se celebran entre sí. Esa cohesión mantuvo al público en movimiento y agite constante, literalmente hicieron vibrar las tablas de Live Era.
La presencia de Fernanda Lira ordena mucho de lo que pasa en el escenario. Su manera de moverse, de mirar y de gesticular genera una atmósfera bien particular. Según ella misma, en su voz están los ecos de Angela Gossow (ex Arch Enemy) y Tatiana Shmaylyuk (Jinjer), pero también hay algo muy suyo, una forma de sostener la brutalidad con ternura y comicidad.
Después del recital, Lira se quedó hablando con el público, sacándose fotos, agradeciendo. No como un gesto de obligada amabilidad, sino desde una cercanía auténtica, la misma que muestra en sus redes cuando habla de salud mental o veganismo. Es parte de lo que hace que Crypta no sea solo una banda virtuosa y sólida musicalmente, es una banda que piensa, conversa y abre espacio.
Crypta importa hoy también por lo que afirma: que las mujeres no solo están presentes con fuerza en el metal extremo contemporáneo, sino que lo empujan, lo expanden y lo reconfiguran.
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