
Rock clásico con alma blusera, condimentado con oscuridad new wave y clásicos inoxidables para mantener la pista encendida.
La noche del viernes encontró al Bar Kfe —un santuario de Parque Rodó que se esconde detrás de una fachada cubierta de graffiti, donde el arte urbano es escena cotidiana convertido . La banda eligió una mesa, velas encendidas y la penumbra justa para proponer algo distinto: un acústico que no pide permiso para intimar, lo celebra.
Víctor Kalpokas: batería
Germán Santos: guitarra y voz
Sebastián Galeano: guitarra
Marcelo Foglino: bajo
Alexis Arditti voz
Michelle Luna voz
Invitado: Samuel Diogo/ Groove Machine
La propuesta fue tan simple como audaz. Una guitarra criolla una, un bajo que sostenía todo desde abajo sin estridencias, ese pulso grave que no se ve pero se siente en el pecho ,una batería que midió cada golpe con precisió…y tres voces Alexis Arditti, Michelle Luna y Germán Santos— que se repartieron el repertorio con naturalidad y criterio. Como invitado de la noche, el saxofonista Samuel Diogo le sumó una capa de calidez y vuelo a un sonido que ya de por sí tenía mucho para decir.
El primer bloque arrancó con “Dead Flowers” de los Rolling Stones y no aflojó. “Wicked Game” de Chris Isaak, “Rock para el Negro Atila” de Los Redonditos con dos vueltas de solos que le dieron espacio al diálogo entre las guitarras, “Sweet Home Alabama” de Lynyrd Skynyrd, y los temas de Pappo donde Germán tomó el micrófono y le puso blues de verdad a la noche. El bloque cerró con “Una Noche Con Vos” de Buitres —el momento que más hizo volar, canciones que no envejecen, y en boca de Mátalos Turu esa noche sonó como si fuera nueva.
El segundo bloque llegó con más oscuridad y más vuelo. “Personal Jesus” de Depeche Mode mutó en un ensamble inesperado con “Criminal Mambo” del Indio Solari sentido e irreverente, donde el synth rock de Gahan y la épica redonda se fundieron en algo completamente propio. “Sweet Child of Mine” de Guns N’ Roses, “Psycho Killer” de Talking Heads, “Sedated” de los Ramones. Y los bises coronados con “Highway to Hell” de AC/DC para cerrar la noche como se merece.
En medio de la noche se permitieron un momento propio. “Contracorriente” es la única canción de su autoría en el repertorio, y su historia dice mucho de quiénes son: nació del deseo colectivo de crear, fue compuesta entre todos, con letra de Alexis Arditti que tiene algo de biográfico. “No fue lo que busqué, pero fue lo que descubrí al terminarla”, define el propio Alexis. Grabada de manera artesanal en la casa del bajista, logró un sonido que desmiente su origen casero. Una banda de covers que tiene voz propia. Y eso, en este mundo, no es poca cosa.
Mátalos Turu hace covers , pero los hace tan suyos y propios que los elevan a un lugar exquisito.
Tremendo show!














































