
La Jam en Saturno tiene su punto de encuentro fijo el segundo viernes de cada mes en “La Morada de Saturno”, boliche ubicado en la esquina de Acevedo Díaz y Palmar. Ese es el puerto desde donde despega cada edición, siempre con una promesa distinta, que el cruce de músicas y músicos hará que nada suene igual a la vez anterior.
La Jam en Saturno se apoya en una base estable de tremendos músicos. Diego Chiodi, que además de llevar la dirección musical se encarga de la guitarra, está musicalmente despegado, cada nota que tira parece abrir un camino nuevo. Rubén Ottonello, desde la batería, mantiene el pulso con una solidez impecable y siempre con una sonrisa más allá del estilo que esté einteretando; Lucas Rueco sostiene todo con un bajo que respira groove, introvertido, silencioso y muy prolijo, y Pablo Reyes suma la voz y la producción general, siendo el que articula la energía que fluye entre escenario y público, tiene el roll de ser además, el animador y organizador de lo que sucede en el espacio (Un todo terreno)
Lo que convierte a la Jam en Saturno en una experiencia viva es esa rotación constante de músicos que se suben a la nave, cada uno con su sello y su historia. Entre los invitados habituales aparece Paco Pintos, fundador de la JAM, que alguna vez abrió camino y hoy cedió su lugar a Lucas, pero cuya huella sigue presente en cada encuentro. Beth y Rolo Suzacq aportan esa familiaridad que solo dan los espacios compartidos durante años, mientras que Enrique Garza Sosa y Valentín Lacurcia adornan con la chispa de su talento, como combustible que alimenta la velada.
La noche comenzó con un instrumental a definir en manos de la banda residente(los estables), como tanteando atmósferas para abrir camino. La primera canción fue Rezo por vos, con Pablo al frente en la voz, y de ahí en más todo se convirtió en un desfile de cruces y encuentros. Judith Rabin se adueñó de Tu falta de querer con la complicidad de Santiago Mérola en la viola, y más tarde volvería con él para darle fuerza a Chau de NTVG, donde también se sumó Ramón Freitas en la batería. El clima cambió de golpe con Fanky, donde irrumpió la voz de Valeria “Elektra” Madrid, acompañada por Nico Newton en la viola y Pablo Massaferro en teclas. La misma formación —con Maia Trindade en la voz— le dio vida a Buscando un símbolo de paz.
La rotación siguió como premisa; Eliel Trindade tomó el micrófono para I Shot the Sheriff, con Maia Trindade y Tonio Pimentel en la viola, más Massaferro en teclados. Barian Claro puso su voz en Seminare, y enseguida volvió para un clásico beatle: I Saw Her Standing There, compartiendo con Eliel en la viola.
El segundo tramo arrancó con Pablo al frente en Yendo de la cama al living, acompañado por Garza en bajo, Guá Martínez en batería y Massaferro en teclas. El mismo equipo sostuvo Esperando nacer, otra joya de Serú Girán. Luego, Pablo se cruzó con Bea Trindade para un emotivo “Todo a pulmón”, donde se sumaron voces e invitados, reafirmando que el espíritu de la jam es siempre colectivo.
Otro momento interesante llegó con Nati Santos, que sorprendió con Man! I Feel Like a Woman y después le puso frescura pop a Dressed for Success de Roxette, acompañada por Tonio Pimentel. La noche continuó con Dani Fusaro; primero con Heroes de Bowie, respaldado por Garza en bajo y Quique Lafourcade en viola, y más tarde con Estoy contento nena, junto a Garza y Luciano Riestra.
La velada siguió variando tonos. Beth y Rolo Suzacq, junto a Valentín Lacurcia, abrieron su espacio con un tema a definir, y más adelante Beth se unió a Paco para Stronger than me, con Riestra en viola y Seba Echecopar en batería. El cierre fue colectivo: Paco, Seba y la banda residente se encolumnan hacia un final abierto que terminó en un Hey Jude cantado por todos, un abrazo sonoro que resumió lo que significa la Jam en Saturno.
En ese entramado de canciones desfiló toda la constelación de nombres que orbitan en este espacio, que se sostienen en el tiempo, no siempre orbitan todos/as, es un gran colectivo que como tal, en ocasiones tiene sus ausencias, pero es un lugar de acogida para cuando las ganas de juntarse a fabricar arte y conectar con pares está presente, siempre es una elección: Quique Lafourcade, Barian Claro, Maia y Eliel Trindade, Bea Rodríguez y Judith Rabin, Dani Fusaro y Pablo Massaferro, Quique Priore, Santi Mérola, Nati Santos, Vane Corrales, Maxi Fleitas, Vareta, Lorena Di Gregorio, Luis Jorge Martínez, Fabo Mayero, Jackie Hendler, Camila y Mica Sapin, Gabriela Rodríguez, Esteban Montaño, Valeria “Elektra” Madrid, Alonso Romo, y tantos más que fueron encontrando su momento de diálogo con la banda estable.
La lista se completó con un gesto esperanzador, el debut de Lucía Carbajal, una jovencita que se animó a mostrar lo suyo cantando junto a su profe de canto Maia Trindade . Ese detalle resume el espíritu de la Jam en Saturno, un espacio abierto, donde conviven referentes de larga trayectoria con nuevas voces que se animan a dar sus primeros pasos, y son muy bienvenidas por quienes habitan el espacio desde antes
Si bien la Jam en Saturno está pensada para realizarse una vez por mes, la próxima edición quedó fijada para el 10 de octubre, ya que por dificultades de participación de uno de los integrantes de la banda estable fue necesario ajustar el calendario.
Al final crucé unas palabras con Pablo Reyes, motor y corazón de la noche. Se lo veía feliz, con esa sonrisa que no se le borró en ningún momento y esa alegría contagiosa que hace que todos quieran subirse a la nave musical.
La Jam en Saturno es, sin dudas, un rincón para perderse un rato, escuchar a todas/os —artistas consagrados y debutantes— y dejarse llevar por lo inesperado, una alternativa poderosa dentro de la oferta que el circuito musical ofrece.










































