11 Jun 2017
Lo de pensar que decir de mí me resulta complejo. Podemos omitir las formalidades y las informalidades. Desde el ojo que mira por mi parte intentaba escribir desde un ventanal, niña, Bach, madre, atmósfera. Por mi parte y es solo una parte mínima, después que entrás al juego poder salir por breve tiempo es absolutamente necesario; así como volver y darse una vuelta. Aprender de los artistas. Me apasiona el cine y el teatro, aquí intento “dirigir” descubriendo hace unos años algo más que focaliza mi atención, el placer del proceso compartido con el actor. Aprender sobre la psiquis, de la vivencia con uno y con el otro, sacudir el exceso y articularse hacia lo desconocido…
Eriberto, había un hombre como vos, allá por el 2017 lo vieron alejarse por la calle Misiones, con tres perros de lana que se anudaban de polillas; pero ansiosos detrás para ver a la silla del cielo desarticulada por el único halo de luz que jala de tu retina para embestirte de un Dios. Hablan de Eriberto los que duermen cuando otros despiertan. Bajan la carpa del cielo. El último cerrar de notas en las manos de Wagner. Y esa tristeza de tu caminar, inicia al paisaje, como te inicia el corte de lo imposible.
A.P







































