
En una noche soñada en el Antel Arena, Fito Páez dio fin a su tour “PAEZ 4030” en el que se conmemora aniversario de sus discos “del 63” y “Circo Beat”.
En un Antel Arena efervescente y colmado de gente, se apagaron las luces sobre las 21:30h y con un público ansioso de música no se hicieron esperar los gritos de alegría, dando paso a la aparición de Páez y su banda.
El ambiente que se vivía dentro del lugar era espectacular, acorde a la calidad de lo que fue el evento. Un Páez totalmente vigente, vestido de gala, acompañado de sus músicos (todos vestidos de blanco) que gozan de una calidad técnica excepcional, junto con la iluminación y los efectos visuales de las pantallas hicieron de la noche algo muy especial.
El show comenzó con “Del 63” tema que da nombre al disco, el cual tocó por completo la primera parte. En el tema “Rojo como un corazón” Emme se acerca al piano de Páez y con su voz maravillosa nos deleita a todos por completo.
Las imágenes de la pantalla lucían un mar de colores que acompañaban la música, casi siempre en relación a imágenes de naturaleza, salvo cuando cantaron “Cuervos en casa” en donde se plasma el escudo argentino en blanco y negro.
Un detalle de color en esta primera parte que duró aproximadamente 50 minutos fue cuando le tiran al escenario a Fito una rosa, este la agarra y agradece, acto seguido la devuelve, pero a otro sector del público, como siguiendo ese círculo de amor que le brindaron.
El segundo bloque del show como debía ser, comienza a todo galope con “Circo Beat” y el público se para a cantar con fervor, siguiendo el combo con “Mariposa tecknicolor” el cual fue uno de los temas más arriba de la noche.
En “Las tardes del sol, las noches del agua” se vivió un momento místico, debido a la musicalidad del tema y la voz de la inigualable Emme, que hacía coros de otro planeta haciendo que todos quedáramos rendidos a sus pies.
Otro momento particular de esta segunda parte es cuando en “Soy un hippie” canta toda la banda a capella, como si fueran un coro, dando muestra de la calidad de todos los integrantes de la banda.
Antes de tocar “Ciudad de pobres corazones” Páez desaparece unos instantes del escenario mientras la banda hacía la intro al tema para colocarse un poncho y ponerse en “modo rock” haciendo delirar al público.
Para cerrar un show perfecto, se despide con “A rodar mi vida”, un tema bien arriba y alegre, el cual dejó a la gente con ganas de más, como todos los shows que brinda Páez.
Realmente un show completo, en el que no faltó nada. Montevideo te espera para presentar algún otro aniversario o cualquier disco de tu extenso repertorio, ¡hasta la vuelta maestro!
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