Primera exposición personal de Fernando López Lage en la galería Xippas, en su espacio de Punta del Este. Estará allí para ser visitada hasta el 11 de Abril en Ruta 104 km 5, de lunes a domingo de h16 a 20 hs con cita previa.
Dice López Lage: “La pintura forma parte de un encuentro, de una adaptación entre varios distintos. Estos no solo son los materiales que se utilizan para pintar: acrílico, pinceles, lienzos, también incluyen voluntades, por así llamarlas, ajenas al acto de pintar y que provienen de cada momento diferente y donde el encuentro funciona como un sensor.
Se produce un acomodo, un acontecer donde lo subjetivo y lo objetivo no son protagonistas de lo que sucede en esa contingencia. En eso que acontece el proceso de pintar, las capas de color se superponen dejando restos, las manchas propias del material se imponen. Una pintura está terminada por la propia voluntad, pero nunca se el exacto momento, tampoco sé exactamente el camino que tomará.
Los varios distintos que se presentan en el proceso pictórico, producen un tiempo singular en cada obra y esto también admite que bajo cada superficie pictórica, existan múltiples pinturas aparentemente finalizadas. Sin embargo en el proceso de colaboración ningún distinto considera el acontecimiento.
Pintar genera encuentros entre capas, planos, colores, texturas y también la propia historia del cuadro conmigo mismo, que va configurando su propio cuerpo, simbiótica y autónomamente. Este cuerpo convive con los errores, lo incierto, lo torcido, lo manchado, lo chorreado y se construyen y se derriban en simultáneo. Una forma cuadrilátera, donde se expande la pintura para encontrar espacios, contingencias, superposiciones, desvaríos que no tienen nada de geométrico. El acto de pintar se apega a la pintura, al bastidor, a lo rectangular, a sus ortogonales. Se produce una simbiosis entre la forma del bastidor que genera patrones de formas y el color que encaja de manera irrestricta, un color Pharmakon, sin leyes, otorgando al cuerpo incipiente de la pintura un oxígeno para su propia consolidación como objeto, como cuerpo. Una relación de eucariotas y procariotas, un simbionte, un huésped.
Pintar en mi caso, es un acto colaborativo, sin saber precisamente cuando será el momento de resistencia que imponga la obra, cuando será el instante en que se resista a otra transformación y la forma y el color recorten así la historia de la obra”
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