
En el corazón del norte uruguayo, donde las llanuras se funden con la historia, Tacuarembó celebra el regreso de una de sus joyas culturales después de casi cinco años de inactividad: la Orquesta Departamental. Este renacer no solo marca el retorno de una agrupación musical, sino también la reactivación de una tradición que ha tejido la identidad del departamento a lo largo de más de un siglo.
Los orígenes de esta orquesta que depende de la Dirección General de Cultura de la Intendencia Departamental se remontan al año 1906, cuando, bajo la iniciativa de Pedro Labarnois y con el respaldo de la comunidad local, nació la Banda Municipal. En aquellos tiempos, la música era el alma de las plazas, y las retretas dominicales eran el punto de encuentro para vecinos que, sin televisión ni internet, hallaban en las melodías de esta banda un espacio de comunión y esparcimiento.
En la época, la Intendencia Municipal, cobraba en la planilla de contribución inmobiliaria, un “impuesto para la Banda”, (figurando literalmente con ese nombre), generando de esa manera los ingresos para el mantenimiento y desempeño de la misma. Trascurrido los años este grupo original se disuelve y se amparan sus músicos a los beneficios jubilatorios y dejan de cumplir la función como banda municipal.
Con el paso de los años, el concepto sobre la banda evolucionó, enfrentando desafíos y transformaciones. En el año 1975, gracias a la gestión de la profesora Livia Pereira de Cortés, se logró revitalizar a la agrupación musical con la llegada de profesores del SODRE que formaron a una nueva generación de músicos locales.
En ese momento se contrataron a profesores integrantes de la Sinfónica del SODRE y de la Sinfónica Municipal de Montevideo entre los que se conoce: Vicente Ascone, (fundador de la Orquesta Sinfónica de la IMM), Santiago Bosco, Otto Shell, Jorge Abella, Gladys Margounato, Ricardo Mañay, entre otros y se crean todas las cátedras de instrumentos de viento.
En ese periodo se forma la “Banda Rítmica del Departamento Municipal de Cultura de Tacuarembó”, comenzando a participar en todos los desfiles patrios en el departamento, como así también en los “Encuentros Nacionales de Bandas Estudiantiles” de todo el país. En el año 1978 se selecciona un grupo de músicos, los cuales pasan a integrar la nueva generación de la Banda Municipal, oficializada ese mismo año, siendo su primer director el profesor Ricardo Mañay, comenzando a realizar distintos conciertos, dentro y fuera de la ciudad. En el año 1981 pasa a denominarse, Orquesta Espectáculo de Tacuarembó, dirigiéndola el profesor Víctor Amaral, agregando a la misma un cuerpo de baile.
A partir de 1996, pasa a ser dirigida por el profesor Héctor Sosa, continuando sus espectáculos dentro de nuestro país, como así también en Brasil. Desde su nueva denominación, dicha Orquesta ha realizado conciertos en centros de barrios dependientes de la IMT, y para todos los alumnos de las distintas escuelas públicas y privadas entre otros.
Desde su nueva generación en el año 1978, es una orquesta mixta, con instrumentos de percusión y de viento, contando con dos vocalistas.
Su repertorio abarca todos los estilos musicales, desde temas clásicos y todos los géneros populares, de música nacional e internacional.
Sin embargo, el tiempo y las circunstancias – muchos músicos que estaban desde la refundación se jubilaron, algunos fallecieron y otros cambiaron su rumbo laboral y no hubo para ningún caso, nuevas contrataciones – llevaron a un período de inactividad.Hoy, en 2025, la Orquesta Departamental resurge con fuerza y pasión.
Un renacer musical que resuena en todo el país
La reciente presentación en la Sala Brocco, con la presencia del Intendente Eber da Rosa y otras autoridades, fue testigo de una agrupación renovada, integrada por 15 músicos, cinco de ellos incorporados recientemente que si bien hace la diferencia ante los 26 que eran en tiempos de prepandemia Covid-19, se posicionan con una impronta cálida, profesional y renovada.
El repertorio actual fusiona clásicos con temas contemporáneos, incluyendo interpretaciones como “Chau” de No Te Va a Gustar y “Todos tenemos un amor” de La Mosca Tsé-Tsé, reflejando una orquesta que honra su legado mientras abraza la modernidad. En tal sentido, la incorporación de instrumentos electrónicos marca un antes y un después.
Más allá de las notas y acordes, el retorno de la orquesta simboliza la resiliencia y el compromiso de una comunidad con su patrimonio cultural. Como expresó el Intendente Da Rosa, “la música refleja los estados del alma, acompaña en los momentos de soledad, comparte las alegrías y suaviza las tristezas”.
La reactivación de las retretas, esas tradicionales presentaciones en espacios públicos, busca no solo revivir una costumbre, sino también fortalecer los lazos comunitarios, llevando la música a cada rincón del departamento.
En este renacer, la Orquesta Departamental de Tacuarembó no solo vuelve a los escenarios, sino que retoma su papel como hilo conductor de la identidad y el espíritu de su gente. Es una invitación a reencontrarse con las raíces, a celebrar la cultura y a dejarse emocionar por cada nota que, como antaño, vuelve a llenar de vida las plazas y corazones tacuaremboenses.
El regreso de la Orquesta Departamental de Tacuarembó no solo ha revitalizado la escena cultural local, sino que también ha capturado la atención a nivel nacional. Recientemente, la orquesta fue ovacionada durante su presentación en el TURISTAC 2025, evento en el que participó por primera vez en la presente edición en el que ofreció un repertorio que combinó clásicos atemporales con toques contemporáneos, demostrando su versatilidad y capacidad para conectar con audiencias diversas.
Uno de los momentos más destacados de estos dos primeros meses del actual período fue el estreno de “Diana a Rivera”, una composición inédita del talentoso Eduardo Fabini. Esta pieza disponible en el canal de youtube de la Intendencia Departamental de Tacuarembó, interpretada por primera vez por la orquesta, fue presentada en el marco de las Tertulias del Bicentenario, marcando un hito en la música uruguaya y rindiendo homenaje a las raíces culturales del país.
Además, la orquesta ha retomado las tradicionales retretas en espacios públicos, algo que sus integrantes extrañaban; ser parte de cada acto patrio como el que sucedió en la Plaza 19 de Abril, por la conmemoración del bicentenario del Desembarco de los 33 Orientales, llevando la música directamente a la comunidad y fortaleciendo los lazos culturales. Estas presentaciones no solo celebran la rica herencia musical de Tacuarembó, sino que también inspiran a nuevas generaciones a valorar y participar en las expresiones artísticas locales.
Marcelo Paéz, un heredero natural en la dirección.
En esta nueva etapa en la Orquesta a iniciativa del intendente interino Dr. Heber Da Rosa, el reconocido músico local, Marcelo Páez, fue nombrado director de la agrupación. Esta iniciativa junto a la de la incorporación de los instrumentos electrónicos faltantes, y la contratación de algunos músicos esenciales para la interpretación revitalizó la energía grupal.
“Salió al llamado de nuevos músicos, que nos estaban faltando desde el cese de los contratos anteriores y pudimos integrar a excelentes y jóvenes profesionales, buscando la continuidad y el perdurar, dos de ellos ya estaban y fue una reincorporación en la batería y la percusión, y luego se consiguió tecladista, bajista y guitarrista que tuvieron entendimiento muy bueno desde el principio en los primeros ensayos” expresa Páez con gran satisfacción en esta nota.
Los contratos efectivos desde abril y con previa de ensayos desde marzo según relata su nóvel director, han generado una explosión de alegría dentro de la orquesta; “todos volvieron a retomar el entusiasmo ante la posibilidad de empezar a tocar nuevamente que es nuestra razón de ser”.
Para Marcelo Paéz es muy importante destacar que en la actual Orquesta hay músicos desde la refundación, muchos de los que han esperado para su retiro el momento de poder incorporar nuevos talentos a los cuales guiar y dejar el legado. “En mi caso, me siento heredero natural de esta función no sólo por los años que van más de treinta y tres siendo parte de la orquesta sino por la preparación que llevé adelante durante los últimos años para poder dirigir, y porque también estuve en las últimas etapas armando todos los arreglos de Víctor Amaral para que sonaran, y míos estando al frente de algunos ensayos y actuaciones públicas y eso llevó a estar en este lugar, en las plazas y en Villa Ansina teniendo la oportunidad de experimentarme a mí mismo como director de orquesta fusionándome con las sensaciones de los músicos” afirma.
Es que en el recorrido, Marcelo Paéz desde antes de la pandemia Covid-19 cuando aún se desconocía el cese, comenzó a profesionalizarse para el rol con Francisco Navarro Lara que es director de la Orquesta Sinfónica de Huelva y de la Orquesta Internacional de Directores de Orquesta, además de llevar adelante la Escuela de Dirección y Orquesta que lleva su nombre a través de la que ha capacitado a distancia a directores de 38 países y en la que Paéz estuvo cuatro años aprendiendo y estudiando su método. “Él es un egresado de la Escuela de Viena, para nosotros como una eminencia y tuve la oportunidad de pese a la distancia formarme con alguien tan relevante del ámbito” dice Páez con orgullo.
Anteriormente cuando era muy joven, este músico de gran trayectoria había tomado clases de arreglo y armonía con el profesor de trompeta Claudio Maldonado, un gran arreglador de orquestas, clases de armonía con el profesor Guido Santorso, otro gran maestro, y Esteban Klísich, en Montevideo, gran guitarrista, maestro de maestros, armonía, composición, arreglos, lectoescritura, orquestación.
Para el director, en lo inmediato el gran desafío es la fe y la esperanza además del deseo en poder avanzar, ya que, si bien los contratos de los nuevos músicos no pueden ir más allá de la gestión interina en la intendencia que ya culmina, se pretende establecer lazos positivos de inmediato con la nueva gestión para que haya entendimiento en la continuidad, teniendo en cuenta además que hay una apuesta de los nuevos trabajadores por esta actividad, dejando otras tareas formales de lado.
“Estamos con ganas de dar no el 100 sino el 200 de nosotros, aprovechando la renovación vital de energía que empuja al resto. La ilusión es especial en este momento para seguir adelante” relata emocionado Paéz.
Si bien la Orquesta no ha tenido oportunidad aún de presentarse en el renovado Teatro Escayola anhela hacerlo pronto y es un placer comenzar a recibir nuevas solicitudes de instituciones públicas y privadas para ser parte de sus repertorios en diferentes eventos sociales por ejemplo una que ya está comprometida, es ser parte de la ceremonia de denominación del Liceo N° 5 como “Washington Benavides”, lo que además es muy oportuno porque entre los nuevos arreglos propuestos está la canción “El Instrumento” de Eduardo Darnauchans, cuya letra pertenece al profesor y escritor Washington Benavides y será una oportunidad para lucir por primera vez desde la Orquesta.
En lo personal, Marcelo Páez destaca: “Ocupando este nuevo lugar siento orgullo y espero de corazón que me lo haya ganado por merecimiento porque he venido trabajando para esto, y a la misma vez es una responsabilidad y un empuje a ser cada vez más humilde porque sabemos bien que ser un buen director no es solo tener conocimiento sino tener músicos que a uno lo hagan buen director o sea, contar con profesionales que sepan interpretar, sepan de música y conviertan en realidad la magia de colocar a un director delante de ellos que sin todo esto sería sólo alguien moviendo las manos… para mi es un orgullo ser quien recibe el regalo de tenerlos”.
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Dentro de sus actuaciones más importantes se pueden destacar:
Teatro Solís Montevideo, Centro de espectáculo de Punta del Este, Teatro Maccio San José, Ateneo Municipal de Montevideo, Sala 18 de Julio de Montevideo, Teatro Municipal de Rivera, Cámara de Vereadores en Santa María Brasil, Semana de la Cerveza Paysandú, entre otras.
Grabaciones realizadas: Tiene gravado un álbum en estudio SONDOR Montevideo y un disco compacto en estudio LC Producciones.
(*) Nota publicada en Revista “La Estrella” – Edición Mayo 2025














































