“El Desierto de Nosotros mismos”, bajo el subtítulo de “El giro intelectual y creativo de la Inteligencia Artificial”, es un libro del filósofo francés Eric Sadin, publicado en español en 2026 por Editorial Caja Negra.
Eric Sadin perfecciona su mirada sobre el impacto de la tecnología digital en nuestras vidas, abordando de qué manera se impone ante nosotros una perspectiva sobre la Inteligencia Artificial, que es engañosa y sesgada.
Parte de la idea de que el 30 de noviembre de 2022, cuando se lanzó Chat GPT, se franqueó un umbral inédito de la historia humana: a partir de ese momento existen sistemas que tienen la capacidad de tomar a su cargo tareas reservadas hasta ahora a nuestras facultades intelectuales y creativas.
Se produce una externalización de la última frontera de las capacidades humanas, una vez que ya habíamos entregado al maquinismo facultades físicas, y a la tecnología digital facultades cognitivas, ahora entregamos a la IA nuestras facultades intelectivas y creativas, el grado zero de nuestra singularidad humana.
El proceso de automatización ahora es total, y paradójicamente, frente a semejante terremoto que impacta en nuestra singularidad, la reacción ha sido arrojarnos con entusiasmo sobre estos oráculos robotizados y sucumbir a sus encantos.
Sostiene Sadin que es la culminación del proceso utilitarista nacido con la Revolución Industrial, mediante un contrato tácito de renunciar a nuestra autonomía para cambiarla por beneficios; y agrega un segundo movimiento, al que llama “desposesión de nosotros mismos”.
Mediante la desposesión cedemos a la tecnología nuestras facultades a cambio de facilidad, y de pasividad, bajo la promesa de la satisfacción, o más aún, de una supuesta “felicidad” permanente.
En verdad, dice Sadin, las IA Generativas no son lo que declaran ser, no son lo que suponemos que son, no son “humanas”.
ChatGPT, como los demás agentes conversacionales, producen textos tomando como referencia al pasado (las bases de datos de todos los textos existentes), y en base a una búsqueda estadística y el principio de recursividad, es decir la mayor repetición sobre el tema que consultemos a la IA.
En cambio, el ser humano no desarrolla su lenguaje de esa manera, sino que tiene un horizonte temporal que incluye el pasado, pero también el presente y el futuro, y no se basa en la recursividad, sino en el indeterminismo.
Cuando hablamos no sabemos que vamos a decir hasta que lo decimos.
¿Cómo pudimos ser tan ingenuos e irresponsables? ¿Cómo llegamos a que nuestros hijos no dominen las reglas del lenguaje?
La larga desposesión histórica está llegando a su etapa terminal, reduciéndonos a cáscaras vacías, envueltos en un proceso de an-humanización.













































