
Con nuevo disco y una sala casi llena, la banda celebró más de dos décadas de historia con un vivo poderoso y emotivo.
Algunos toques se anuncian como presentaciones, pero en realidad se transforman en algo más profundo. Lo del 14 de junio en la Balzo fue uno de esos casos. Dr. Rocka subió con la excusa de mostrarnos “La Razón de Ser”, su nuevo disco, pero terminó regalándonos una declaración de memoria y presente.
Apenas pasadas las 21hs., las luces se apagaron y la pantalla iluminó la sala con las primeras visuales. Sonó “A los tumbos”, y después “Acorralado”. Un arranque directo y poderoso, con el pulso tenso y la claridad característica; riffs sólidos, lírica frontal y una intensidad que se mantuvo a lo largo de todo el show. Y ojo, que no es una banda que esté en plan nostálgico, añorando tiempos pasados; están contando algo ahora, esa es la postura y no dejan dudas de eso.
Desde el arranque fue notorio el grado de cohesión de un grupo que ha sabido actualizar su sonido sin perder su esencia. Con una formación que combina experiencia, solidez y linda energía, la fotografía tuvo a Pablo Soiza en guitarra y voz en una posición poco habitual, ocupando el lado derecho del escenario, Alesamaa haciendo el dueto vocal a la izquierda, Federico Valenzuela en el bajo al constado de la vocalista, Tote Fernández al fondo tirando magias en batería y Jenn Berrospe en la segunda guitarra agregándole un rock visual encandilante.
Con “Llegaste a mí” y “El camino”. Con melódias abiertas, pusieron en juego una emocionalidad distinta, menos rabiosa y más introspectiva. A esas alturas, ya se notaba el trabajo previo de meses, con hilos de perfección en la integralidad del show, una banda ajustada, de sonido pulido y una puesta visual que jugó sin distraer. La Hugo Balzo en todo su esplendor, con ese equilibrio entre sonido y atmósfera, resultó el escenario justo para que todo encajara.
Fue en la quinta canción, Ritual, cuando subió la temperatura. El clima ya estaba en alza al momento de Ansiedad, donde apareció el primero de los invitados: Jere, de la banda El Jere y Los Nadie. Su participación sumó una energía distinta, un cruce de estilos que aportó sin romper la atmósfera. Luego siguieron Por un poco de amor y Déjame caer, extendiendo ese trayecto emocional que oscilaba entre el desencanto y la búsqueda.
Y entonces llegó uno de los momentos más íntimos. Pablo presentó “Guardian” con una advertencia: “Si hablo antes de esta canción, se quema todo”. No necesitó decir más. La interpretó con voz algo temblorosa y la sala respondió con un silencio absoluto, seguido de aplausos que fueron abrazo. Fue uno de esos puntos de inflexión que movieron la aguja. Más aún cuando al finalizar, confesó que fue escrita para su padre, quien ya no está en este plano.
Sin dar respiro, el show retomó potencia con Disfraz, donde se sumó Fer O Smith, otra invitada de lujo que aportó presencia escénica y una voz firme, cargada de matices. Se despidió en medio de aplausos en medio del reconocimiento unánime de la sala. Después llegó Lo que se rompe, y enseguida Toxina marcó un giro en la intensidad con la aparición de Fabián “Chupete” Furtado, vocalista de Rey Toro. Su sola presencia impactaba, mirada diabólica, actitud desafiante y una energía rabiosa que se apoderó del escenario.
La decimocuarta, “Perfil”, tuvo otro invitado de lujo: Alejandro Spuntone. Junto a Alesamaa y Pablo, construyeron uno de los momentos vocales más potentes de la noche. El peso de la trayectoria quedó latente. Sin buscar protagonismo, solo dejando la voz y la experiencia como testigos.”
En el tramo final llegaron Expectativas, Cruzando puertas, Respira la vida y La hoguera. Esta última, dedicada a su madre, a su hijo y a su sobrino recién nacido, cerró el bloque más personal del repertorio. En especial, fue un agradecimiento profundo a su hijo, por ser compañía y fuerza para cumplir sus sueños. La interpretación fluyó natural, cargada de afecto y presencia.
El cierre quedó en manos de “Tempestad” y “Viseras”, dos canciones que funcionaron como resumen de la noche; potencia, entrega, mensaje y una banda que no baja los brazos. El público, que había acompañado cada tramo del show con atención casi reverencial, respondió con una ovación larga, sentida.
En total fueron 19 canciones. Un recorrido que combinó estrenos con clásicos, que miró hacia atrás sin quedarse en el recuerdo. Más de veinte años después del “Rompiendo Esquemas”, su primer álbum, Dr. Rocka sigue en movimiento. Pablo lo dijo con claridad durante el show: “Estamos intentando volver a posicionarnos”. Pero más que una vuelta, esto parece un nuevo comienzo.
Mientras haya canciones para tocar, el camino de Dr. Rocka seguirá recorriendo escenarios. El sábado quedó claro que hay muchas razones para ello; hay materia prima, un grupo consolidado que irradia buena energía y forman un combo increíble de talento y nuevas ideas. Se les nota el convencimiento en lo que hacen y la confianza en el proyecto.
Salú – Dr. Rocka!















































