
La Cretina celebró en setiembre la segunda edición del Festival Cretino, una propuesta que durante 18 jornadas reunió más de 30 espectáculos y actividades de Uruguay y Argentina, con una programación que cruzó teatro, música, artes visuales, exposiciones y otras expresiones artísticas. El festival se realizó en el marco del octavo aniversario de este espacio cultural, fundado por los actores y directores teatrales Federico Guerra y Fernando Amaral.
Entre las propuestas teatrales de esta edición estuvo Conurbano cotidiano, obra argentina escrita y dirigida por Santiago Gobernori, que se presentó el 24 y 25 de setiembre. Luego de una de sus funciones, conversamos con Federico Guerra, uno de los responsables de la dirección y curaduría del festival, sobre esta segunda edición, el intercambio con artistas argentinos y la identidad de una propuesta que busca reunir distintas disciplinas en un espacio íntimo.
Contanos sobre el Festival Cretino y cómo surgió la idea de crearlo.
–El Festival Cretino surgió el año pasado. Sentíamos que, al ser una casa cultural, debíamos asumir compromisos artísticos y culturales y, para nosotros, que los asumimos todo el año, por supuesto, con espectáculos, nos parecía que tener un festival propio era algo necesario, importante, y que iba a nuclear todo el trabajo que se hace durante el año y que además, de a poco, acercaría propuestas de otros países, más precisamente de Argentina. Desde la primera edición apostamos a eso. Tiene que ver mucho con el intercambio cultural, con querer que se conjuguen y se conecten todas las artes que conviven en la casa.
Busca ser un festival de artes escénicas, pero también multifacético, ya que, además de las artes escénicas, tanto teatro y toques en vivo, este año también estuvo la exposición de dibujos de Pedro Dalton. Otros años hemos tenido exposiciones de fotos y la curaduría la hace Álvaro Percovich. También hubo unos talleres por el Foto Club Uruguayo y grafitis en vivo. O sea que hubo muchas cosas, además de los espectáculos escénicos.
¿Qué significado tiene para ustedes la realización del festival?
–El festival, para nosotros, también tiene un significado, digamos, contestatario y contracultural en cuanto a los festivales más estatales que hay. Bueno, nada, como querer mostrar que se pueden hacer cosas independientes y que son, inclusive, más plurales y más democráticas que muchos de los festivales que se hacen con plata del Estado, en los que suele haber algunas cosas de muy poca transparencia, por lo cual también es una especie de protesta positiva, creativa, para sumar, para mostrar todo lo que hay en la ciudad.
¿Qué podrías decirnos sobre la obra Conurbano cotidiano?
–La obra Conurbano cotidiano, bueno, es una obra de Santiago Gobernori, un gran amigo, dramaturgo argentino, con quien tengo una alianza ya hace bastantes años, lo conocí filmando en Buenos Aires y hemos cruzado e intercambiado textos. Él estuvo en el primer festival con otra obra, y en este año vino con esta, que es una obra muy linda, muy simple, sobre dos amigas de Luján que reciben un amigo en la ciudad. Bueno, habla mucho de esa contraposición que hay entre la ciudad y, bueno, como se llama la obra, el conurbano, esos pueblitos aledaños.
Así que, nada, me parece un espectáculo bellísimo, una puesta en escena que estuvo bárbara, muy fresca, con actuaciones excelentes. Después de Argentina también estuvieron Rafael Spregelburd y Gustavo Garzón con dos grandes espectáculos, así que nos dimos el gusto de tener tres espectáculos argentinos.

Conurbano cotidiano
Conurbano cotidiano, escrita y dirigida por Santiago Gobernori, presenta la historia de tres personajes que viven y trabajan en la ciudad bonaerense de Luján. Dos amigas reciben a un nuevo compañero de casa, un periodista que llega desde Buenos Aires buscando alejarse del ritmo vertiginoso de la ciudad. A partir de esta situación sencilla, la obra construye una mirada sobre la vida cotidiana, las relaciones, el trabajo y las dificultades de una generación de alrededor de 35 años que intenta proyectarse en un contexto atravesado por la incertidumbre.
La propuesta se mueve entre el humor, la música y distintos recursos teatrales para preguntarse qué historias merecen ser llevadas a escena y qué hay de extraordinario en aquello que sucede todos los días. La obra incorpora momentos musicales, títeres y juegos metateatrales, mientras sus personajes transitan frustraciones amorosas, problemas económicos, deseos y pequeños momentos de disfrute. El elenco está integrado por Victoria Baldomir, Nicolás Giménez y Sabrina Zelaschi, y la puesta busca encontrar una poética en la aparente simpleza de lo cotidiano.

Sobre la segunda edición del Festival Cretino
La segunda edición del Festival Cretino reunió propuestas de teatro y música de Uruguay y Argentina. Entre las obras teatrales argentinas se pudieron ver Conurbano cotidiano, de Santiago Gobernori; Diego Armando Prometeo, de Rafael Spregelburd, y Un hombre solo es demasiado para un hombre solo, de Gustavo Garzón. La programación teatral uruguaya incluyó, entre otras, Eventos adversos, Las cosas que mueren, Cretinos y Baile de huesos.
La música también tuvo un lugar destacado, con presentaciones de Miss Bolivia, Santiago Moraes, Paul Higgs, Franny Glass, La Tabaré, Leo Maslíah, Pedro Dalton, Rodra y Arquero, entre otros. A esto se sumaron exposiciones, fotografía, dibujo, proyecciones, intervenciones artísticas y sesiones de DJ, completando una programación que reunió distintas expresiones artísticas en La Cretina.
LA CRETINA
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