
Elena Ciavaglia se presentó en la intimidad de T&T, un espacio pequeño y acogedor, ideal para la propuesta de esta joven cuyo territorio es la canción, esa que nace desde una célula inicial, un toque de música, una frase o una palabra. Un poco de letra y un poco de música surgen unidas y son el punto de partida para la creación de canciones. Elena muestra un fuerte componente local maridado con todos sus estudios y sus influencias, desde la música argentina, pasando por la brasileña o por el jazz, esquinando con la milonga o el candombe.
Subió al escenario acompañada de Diego Cotelo en guitarra y Juan Manuel Cayota, dos de sus compañeros de banda en Bolsa de nylon en la rama de un árbol, donde es cantante y tecladista. El trío compuesto por guitarra, teclado y batería suena sólido, el recital arrancó con Vuelo de Otoño, una canción que integra el disco Mapa Circular, su tercer trabajo, que Elena publicó el año pasado a través de Little Butterfly Records. Anteriormente había editado Tardes al Sol, a través del sello Perro Andaluz y Ruta del Aire en 2020.
La canción se enganchó con una versión de El viento en la cara, de Fernando Cabrera, que nombra a la calle Garzón y la lleva a Elena a su niñez en Lezica.
Todo sonó diáfano, sutil, bello, sobre todo, bello. La guitarra de Diego y el teclado de Elena se turnaban para bordar solos y melodías, se acoplaban las voces mientras Juan Manuel sostenía la base desde su batería, plagada de trapitos para apagar el sonido.
La siguiente canción fue El llamado, proveniente de su disco anterior, una canción en clave de candombe jazz que pinta un instante, un tiempo en Montevideo, prosiguió con Mapa Circular, tema que también recorre los rincones de la ciudad, las canciones se hicieron una, en un enganche sin bache entre ambas. Según ha declarado Ciavaglia, esta es una canción que le costó mucho trabajo encontrarle la vuelta, esas idas y venidas la terminaron bautizando y dándole nombre al disco.
Tras los aplausos, Elena saludó, preguntó cómo estaba sonando y se aprestó a hacer el primer cambio de la noche, abandonando el teclado y haciéndose cargo de la guitarra, Diego le cedió su lugar. Mapa Circular es un disco donde la guitarra tomó protagonismo, no solo por la presencia de Cotelo, sino porque Elena decidió abandonar la seguridad de las teclas e imprimirle su identidad musical en dos canciones donde, acompañada solo por la guitarra brilla su voz, una de ellas es Pausa, la otra es Décimas, y para acompañarla subió al escenario Analía Ruíz. Las voces se conjugaron para hacer esta poesía escrita en décimas dedicada a Chabuca Granda.
Volvieron los músicos, Elena retornó al teclado y el dúo vocal fue con Diego, interpretando Garzas Viajeras, la canción de Aníbal Sampayo que integra el EP Une, conjunto de cinco canciones de referentes de la música nacional como Eduardo Darnauchans, El Príncipe Gustavo Pena, Jaime Ross y Hugo Fattoruso. El trabajo, editado este año, es una colaboración de Elena y el bajista Marcos Expósito, con la producción de Diego Cotelo. Este último marca su impronta en el acompañamiento, quien haya tenido la oportunidad de verlo tocar en vivo, sabrá que Diego es un explorador, un buscador de sonidos, de texturas y climas para sazonar, para vestir a cada una de las canciones, lo hace con Fernando Cabrera y también con Elena.
Tras el paseo por el río Uruguay a través de Sampayo, fue momento de presentar a los músicos e interpretar Santa Rosa, otra de las canciones que integran Mapa Circular. El disco está disponible en plataformas, pero además Elena preparó unos imanes y unas libretitas como souvenir para quienes asistimos al recital, el imán posee un código QR que nos lleva directamente al disco. Se trata de un candombe canción o una canción candombeada, cuya letra está llena de referencias a Montevideo, a sus calles, al ritmo que late en Palermo y Barrio Sur. «Dejame llegar al corte, dejame cruzar Tristán», canta Ciavaglia mientras los platillos marcan la clave.
Elena es una estudiosa de la música, además de cursar la Escuela Universitaria de Música, se ha formado en varios países, ganó una beca del MEC para estudiar en Francia, se acercó al jazz buscando el lado más popular de esta música y cuando ya no pudo pagar la beca, volvió como siempre a apostar a la enseñanza pública, pero esta vez en Francia, se postuló en la universidad Paris 8, donde logró una maestría en Creación Musical y Sonora. Sus docentes europeos lejos de intentar anular las influencias locales con las que llegan los estudiantes las promueven, estimulan la creación a partir de su propia raíz. Elena debió hacer trabajos genéricos, propuestos por sus docentes, pero también trabajar sobre su propia creación, intervenirla, explicarla, conocer su obra a la perfección, ser consciente de los porqués de cada cosa incluida en sus canciones, por lo que el período de estudio fue un proceso de aprendizaje, de acceso a músicas de todo el mundo, a la vez que implicó un trabajo introspectivo que se revela en Mapas Circulares.
El recital siguió con Te invito, una canción de este año que el sello Little Butterfly la describe como «Un giro del instante presente, un sacudir de la realidad que dirige el pensamiento hacia el pasado. Es una nota de voz olvidada en un celular viejo, un xote brasilero devenido en una milonga grunge, una balada de 25 watts, un pulular de la consciencia al filo de la vereda en tiempos en los que no había otras opciones».
El llamado había quedado inconclusa, enganchada a Mapa Circular, Elena la retomó desde donde la había dejado cuando el recital se abría. La canción cuenta con un video disponible en You Tube, grabado y filmado en 2019 en Studio De la Nouvelle Athènes, París, Francia.
Para el cierre volvió Analía Ruíz, juntas interpretaron En cada primavera, una chacarera proveniente de Tardes al Sol, el disco grabado junto a Federico Araújo en 2013.
No hubo tiempo para pedir otras canciones, porque Elena olvidó avisarnos que En cada primavera era la último del set, por lo que el pasaje a los bises se dio naturalmente.
El cierre comenzó con una canción nueva que aún no tiene nombre y que tuvo de invitada nuevamente a Analía, un candombe jazz donde en la primera parte predominan las voces y los arreglos de Juan Manuel en la batería. Las canciones de Elena recorren climas, suben y bajan en ritmo, en intensidad, guiadas por su excepcional voz que tiene una gran versatilidad, además de las dotes naturales, allí también se notan los años de estudio.
El cierre fue con Ramito de jazmín de Fernando Cabrera, «una cosa bien chiquitita que estamos preparando junto a Analía», afirma Elena. En la interpretación las voces de ambas se encuentran, el silencio entre el público es absoluto, la guitarra de Diego apenas aporta algún arpegio, la última nota queda suspendida en el aire, como presagiando el aplauso final, que llega largo, entusiasta, agradecido.
Elena brindará su último recital del año el próximo 22 de diciembre 2023 junto a la cubana Eileen Sánchez en La Tienda de Chela en 14 de julio 1357 esquina Haedo, con entrada libre. Una oportunidad fantástica para encontrarse con una de las cantautoras más interesantes del panorama musical uruguayo.














































