
Junio 2022
Músico de cercanías
Alejandro Ferradás, es uno esos artistas que se mantienen a lo largo del tiempo a fuerza de trabajo, calidad y perseverancia. Con casi cuatro décadas en el ambiente musical nacional, habiendo sido integrante de Séptimo Velo en los 80´s, para posteriormente consolidar una sólida y prolífica carrera como solista, Ferradás se mueve en varios ámbitos de la música uruguaya, que incluyen además la colaboración tanto como músico, en la producción de otros artistas, y la participación en aquel gran proyecto musical llamado Los Kafkarudos, entre otras actividades. Tanto como músico como productor, Alejandro ha trabajado con popes de la música uruguaya como Eduardo Darnauchans, Dino y Tabaré Rivero, entre otros. La banda que acompaña a Ferradás desde hace tiempo, la completan Santiago Peralta en guitarra, Nicolás Román en bajo y Ariel Iglesias en batería. Con motivo del lanzamiento de su próximo disco, y del cual ya adelantó dos temas, “Punto ciego” y “A resguardo”, lo entrevistamos para este portal.
“Estoy dedicado a las canciones, que son lo mío”
Contanos acerca de tu nuevo futuro disco, ¿cuándo y cómo sentiste que era el momento de sacar nuevo material?
Fue como a mitad del año pasado, lo que no me acuerdo es en qué momento lo decidí. Había grabado un simple en plena pandemia, en esa situación de grabar todos separados desde sus casas, y había quedado como con un gusto raro después de eso. Entonces decidimos grabar como antes, todos juntos en un estudio. Pero no teníamos nada preparado, nos juntamos a grabar con lo que teníamos. Se puede igual ir sacando simples adelanto, podés ir moviendo temas sueltos cada tanto por diferentes plataformas, por más que de algún modo reniegue de ellas sin la necesidad de publicar un disco. Yo no sabía si la idea era grabar un disco, o solo unos temas. Fuimos al estudio pero no grabamos muchos temas completos, sino más bien estructuras de canciones a desarrollar y trabajar, tenemos ese reflejo de ver que es lo que va surgiendo en el momento. Estamos en ese proceso de terminar las canciones, le planteamos al sello Bizarro ir sacando unos temas adelanto, entonces publicamos uno en diciembre pasado, y otro este año, y estamos viendo si sacamos otro antes de la salida del disco. En todo este tiempo venimos completando las canciones, pensándolas… Yo además estoy entregando una canción para un disco homenaje a Macunaíma, con textos de él, que va a tener artistas uruguayos, argentinos y brasileros, y estoy pensando si lo incluyo en mi disco, si cuadra dentro del contexto, ya que no es un disco que tenga como un plan o temática específicos…
¿Y por dónde vendría este nuevo disco tuyo en cuanto a lo compositivo, a lo musical, e incluso lo personal?
La verdad es que no lo tengo muy analizado, creo que son como retazos de cosas… Hay algunas canciones impregnadas de todo esto que hemos vivido referido a la pandemia, hay cuestiones más personales, otras que refieren a tiempos anteriores… va a ser variado, y andará por las diez canciones en total. También hay un tema que compusimos con Samantha Navarro, yo le mandé una música y ella escribió la letra… Hay un montón de cosas en este disco, pero hoy no te puedo decir “el álbum va a ser así o a hablar de esto, con ésta línea temática concreta”… Capaz que con el disco ya terminado te pueda decir “terminó teniendo mucho de esto o de aquello, y fue para este o aquel lado”, de momento no soy consciente de eso, quiero que las canciones tenga valor por sí mismas, y que no se refieran a algo particular en conjunto…
Háblanos un poco acerca de los dos simples adelanto que publicaste de ese futuro disco, “Punto ciego” y “A resguardo”…
Estas dos canciones las compuse casi juntas en esos días en que estábamos encerrados por la pandemia, y tienen mucho de lo circunstancial, con esta realidad, este mundo de hoy, comparado a veinte o treinta años atrás, en el cual la vida era completamente distinta… A veces siento que muchas cosas han cambiado para bien en cuanto a la comunicación, el vínculo, la inmediatez, ha sido un avance, pero en otros sentidos han sido un retroceso, como las redes sociales y el uso que se hace de ellas. El planteo va por dónde puede uno ir, qué refugio se puede tener, un lugar donde uno pueda estar ajeno a todo… Hay una conectividad que nos hace tener un chip que nos mantiene conectados todo el tiempo, nos ubica en el tiempo y espacio permanentemente, no nos permite perdernos… Hoy en día no hay manera de no estar rastreable, yo extraño perderme de verdad, y ser consciente de eso, porque uno cree que se aisló y en realidad estuvo ubicable todo el día, y yo tengo el recuerdo de perderme de verdad, cosa que hoy en día y las futuras generaciones no van a tener más,…También me gustó mucho algo que ya he hecho y que es como ese cierto juego de palabras en los estribillos, que es lo que más me divirtió y me gustó desarrollar…
¿Cómo usás tu tiempo para realizar tus diferentes actividades artísticas, tanto como compositor, músico, productor….
Si me preguntás cuál es mi preocupación hoy en día te diría que es es el tiempo, el poco tiempo que hay y que tengo que tratar de usar bien, y cual es el momento en el cual uno empieza a priorizar hacer una cosa por sobre otra. Pienso en lo afortunado que soy haciendo esto, y trato de disfrutar de todo lo que hago. Me pasa que lo que los demás me plantean me sirve porque me parece más sencillo, siempre me costó proyectarme o planificar, yo me he manejado por impulsos que aprovecho, es decir, quiero grabar algo, voy y lo hago porque sé que luego ya no sé si tengo las mismas ganas. Cuando alguien viene y me plantea un trabajo que me resulta interesante me facilita mucho, porque me cuesta plantearme cosas, en ese sentido me gusta darle espacio y tiempo a colegas que me propongan algo bueno, y quieran hacer algo concreto. Y en el tema de la producción, me pone a trabajar en cosas que muchas veces son las mejores para mí, como por ejemplo haber producido a Dino o al Darno…
¿Qué tiene que tener un artista para que te interese producirlo?
Lo primero es un lenguaje afín, un ámbito en el que yo pueda hacer algo, no puedo trabajar con un artista que no tenga un lenguaje en común conmigo, porque además mi trabajo como productor es limitado, no soy un productor multifacético. Tengo desconocimiento de un montón de cosas, entonces no me puedo poner a producir si no conozco de qué va la cosa. Siento que es un atrevimiento de mi parte ponerme a producir algo que desconozco, en todo caso te puedo decir tal vez con quien podés hablar. Tiene que ser algo que yo domine, o conozca y tenga idea de cómo puedo hacerlo. Si pensás en lo que he producido se ve que tiene ese lenguaje al que me refiero y que yo puedo manejar, y que a veces puede hacerle bien que yo lo pueda dirigir hacia cierto lugar. No podría producir algo que desconozco porque además tendría que ponerme a aprender muchas cosas que tiene que ver con lo técnico, el sonido, que hay que saber cómo grabarlo, cuando es un estilo que no conozco en profundidad…Siempre he trabajado con amigos, con gente con la que tengo un vínculo previo, no se ha dado mucho que vengan a proponerme producir por fuera de ese ambiente que te digo, pero si se da y se cumple eso que te comentaba del lenguaje, me encantaría, porque producir es algo que me gusta mucho…
¿Cómo es y manejás la exposición de tu trabajo artístico en las redes sociales, ya que parte de la promoción y difusión del trabajo de los artistas pasa en parte por ahí…
Creo que el vínculo humano a través de las redes sociales es patológico, no está tan bueno. Cualquiera puede decir cualquier cosa, anónima e impunemente, y eso no me gusta, hace mucho mal, eso de decir cualquier disparate y que sea válido es algo lamentable y que se ve en las redes. No digo que no haya libertad de expresión, no, pero me refiero a las relaciones personales, aquello de encontrarse cara a cara y decirse lo que haya que decirse. Supuestamente estamos en la era de la comunicación, y sin embargo creo que nos estamos comunicando muy mal. Hoy basta con mandarle un emoticon o un saludo por whatsapp a familiar por su cumpleaños y es suficiente. Además, el tono que le damos a la comunicación virtual, no es el mismo que cuando estamos con las personas, porque en persona no hay lugar a malinterpretaciones. La comunicación virtual puede dar lugar a malentendidos, además, cuando la gente escribe en las redes sociales, suele hacerlo mal, y como que no tiene importancia eso. El problema es cuando todo pasa por las redes, incluso las emociones y sentimientos, hay gente que se pelea por las redes que estoy seguro que si se encontraran en persona no lo harían. Y en cuanto a lo artístico, no estoy pendiente de lo que puedan decir de lo que hago, pienso en Joaquín Sabina cuando decía eso de “Dímelo en la calle”, es decir, prefiero que si me tienen que decir algo que sea en la cara. Me gusta más eso de escuchar mis canciones en una radio, eso para mi me paga todo, más que cuántas reproducciones o vistas tengo en internet, o de cómo conseguir más seguidores y eso, soy más de pensar en la radio y la televisión todavía, así de viejo soy (risas).
¿Y eso no te acota o limita tu promoción y difusión como artista?
Yo estoy un poco perdido sobre la manera de comunicar en tanto a lo musical, porque hay que estar aggiornado, y parece que todo se tratara de conseguir más seguidores en las redes, y cosas así, y realmente cuanto más tiempo pasa, me doy cuenta que sigo haciendo las cosas como antes. A mi me importa más lo micro que lo macro, o sea, me importa poco si alguien me está escuchando del otro lado del mundo, porque no me interesa llegarle a esa persona, pero en cambio en mi aldea sí, es decir, el lugar donde yo vivo, me desarrollo artística y personalmente, me vinculo, me muevo como artista. Creo que hay que recuperar eso del contacto con lo más cercano, con lo que te nutrís localmente. Me gusta la proximidad, y tener cierta idea de cómo se difunde mi trabajo dentro de un área bastante manejable. En cuanto a mi trabajo tanto como músico como productor, prefiero la cercanía, un territorio en el que yo pueda conocer y trabajar cómodamente…
¿Cómo te mantenés actualizado musicalmente?
Generalmente cuando me junto con amigos o colegas, a la vieja usanza, es la manera que tengo que alguien me diga “che, ¿escuchaste tal o cual cosa”? Para bien o para mal, sigo escuchando cosas, no se bien cuál sería la manera hoy de estar totalmente actualizado. No me gusta que un algoritmo me diga lo que tengo que escuchar, me resisto a eso, prefiero que venga alguien y me recomiende o comente sobre cosas nuevas, y no quiero tener otra manera que sea esa. Y si no encuentro nada nuevo que me interese, no tengo ningún problema en volver a escuchar discos o artistas que hace ponele 20 años que no escuchaba, y para mi es buenísimo porque los redescubro y me encanta eso. Porque capaz viene alguien y me dice “escuchaste esto nuevo”, y yo les pregunto, “¿y vos escuchaste de verdad a The Police? (risas).
¿Cómo te afectó artísticamente el problema de la pandemia?
Parecería como un experimento a gran escala mundial, como “qué pasaría si un día la gente no se puede juntar, abrazar y relacionar más? Y pasó… Además para los artistas, eso de vender entradas para shows por streaming nunca fue ni es lo mismo, no se puede comparar con el en vivo en un escenario. Yo me he dedicado a seguir dentro de las posibilidades de estar aislado, sobre todo el primer año de pandemia, y al no haber tocado en vivo, más a un trabajo interno, que tiene que ver con pensar, crear nuevo material, darle forma y cuerpo a canciones que eventualmente formen parte de este nuevo disco.
Por lo que comentaste, entonces ¿habría planes de publicar algún simple adelanto más antes de la salida del disco?
Hay una canción que me gustaría mucho que saliera como simple, el tema es que no se si estratégicamente está bueno sacar otro simple más, o sea, ¿cuántos adelantos de un disco pueden ser? (risas). Pero sin embargo, la canción que tengo en mente sí creo que podría ser otro adelanto, es lo que estoy pensando en este momento, si seguir adelantando material y sacarme las ganas, o esperar y sacar el disco ya entero. Lo que está bueno de los simples adelanto es que uno le da importancia, destaca a esa canción específica, por sobre el resto de la obra, uno quiere aislarla del resto para ir mostrando algo de lo que viene. Si no da para sacar otro simple adelanto, largamos el disco dentro de unos meses y ya está (risas).
¿Tenés nombre definido para el disco?
Siempre me costó mucho ponerle el nombre a los discos, porque tenés que ver varios factores, que identifiquen al disco, en lo creativo, musical, que encierre todo el espíritu del trabajo, y que además tenga cierto gancho. Se me dificulta porque siento que el nombre tiene que tener algo especial, que redondee la obra. Está bueno contar con la opinión de alguien que te pueda hacer notar cuán bueno o no puede estar el nombre que elegiste. Tener un ida y vuelta con algún colega que te haga ver si falta o sobra algo en el nombre que te parece bien para el disco, y te diga directamente si el nombre está bueno o es espantoso (risas), aparte no tengo ni el nombre, ni la gráfica de la portada ni nada más (risas), estoy dedicado a las canciones, que son lo mío. A veces el nombre para un disco puede ser tan sencillo como el propio nombre del artista o incluso un número, como en el caso de un disco que me encanta de Yes, llamado “90125”, un discazo que incluye el famoso “Owner of a Lonely Heart”. En cuanto a la portada siempre me pregunto “¿y tengo que estar yo en la tapa otra vez?” (risas)… cosa que corté en cierto modo con la portada del disco “Intemperie” (2014), y me pareció mucho mejor…
Y entonces, ¿para cuando pensás sacarlo?
Cuanto antes mejor, porque más sobre fin de año es siempre peor. En los próximos meses, me tendré que dedicar justamente a todo eso que no tiene que ver tanto con las canciones, y que no me gusta tanto porque no se cómo hacerlo, que son la imagen de portada, la difusión, todo lo que implica la movida de presentarlo… Cuestiones en las que me tienen que ayudar profesionales que saben de esas cosas.
Comentanos sobre futuros toques, y la eventual presentación del nuevo disco…
Bueno, ya hace mucho que no toco. El último fue en Blast, en setiembre del ´20. Recuerdo que en ese entonces dije “éste es el último toque que voy a hacer en un tiempo”, y hasta ahora lo he cumplido (risas). Sí he participado en eventos en los cuales me han invitado otros colegas, yo igual sigo pensando que no voy a tocar nunca más (risas). También es cierto que tendré que presentar el disco, y siempre se me hace pesado la previa a los toques, toda la logística anterior a un toque me desgasta mucho, la producción, la promoción, que si no tenés alguien que te la resuelva no es tan fácil, si sólo fuera subir y tocar, sin tener que hacer más nada sería lo ideal. Nunca supe venderme, y admiro mucho a los artistas que saben por dónde moverse y contactarse, y que además lo hacen a pulmón. Por lo pronto, sigo en lo que tiene que ver con el disco, pero claro que tendré que eventualmente presentarlo, pero por otro lado pienso, “¿y si no lo presento en vivo, y hago alguna otra cosa?” (risas). A mi me gusta mucho el toque en sí mismo, cuando ya pasó toda esa tediosa previa que me hace sufrir de armado y promoción, el momento en el que estoy frente a frente con el público es cuando realmente me siento bien y disfruto…
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