Desde que Jaime Roos grabó esta canción en 1981 muchas campanas han vuelto a sonar y aquellas melodías fueron finalmente escuchadas al revés. Sin embargo, el mundo dista mucho aun de aquel que nuestros progenitores soñaban vendría tras esa “aurora de lucidez”. Espero que mi generación, junto con los brazos, no baje definitivamente la mirada, hundida en el pálido resplandor de una pantalla.
























