Osiris dijo una vez -de manera explosiva- que Alfredo Zitarrosa le había copiado algo de su “Domingo de Agua” y que es el motivo central de esta milonga.
Creo que Osiris no entendía lo de las citas y que la música no es patrimonio de nadie, ni las letras, ni la plástica, ni nada. Salvo que robes descaradamente una obra y te la adjudiques. Soslayando esa polémica acá estamos ante la canción-ícono de Alfredo. Una sencilla música, de tono dramático y con un texto que remite a la lectura de un antiguo cuento ruso y por supuesto a su modelo que fue el violinista Carlos Eizmendi, “Becho”. El texto es excepcional en su factura, de un alto valor literario y con imágenes inolvidables. La canción popular alcanza la cima poética en las manos de Zitarrosa: “Becho toca el violín en la orquesta/Cara de chiquilín sin maestra/Y la orquesta no sirve no tiene/Más que un solo violín que le duele”. Una gran canción y que caló hondo en el inconsciente colectivo, hasta hoy.















































