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Cosquín Rock Radio presentó oficialmente su programación en Espacio Zorrilla, con las voces de Justicia Infinita y Otra Tarde Negra, música en vivo de Antología y SUSI Orquesta y novedades sobre el festival de 2027. Una celebración que reunió a varias generaciones de la radio y la música nacional.
Cosquín, rock y Uruguay. Las tres palabras juntas parecen una contradicción. Cosquín remite al folclore argentino, a sus nueve lunas y a una tradición que convirtió una plaza cordobesa en territorio de la música popular. El rock llegó después, en 2001, para ocupar ese mismo espacio y discutir sus fronteras. Uruguay, mientras tanto, suma su propia escena, sus bandas y sus maneras de contar el mundo.
Desde marzo, la combinación también suena en el 104.3 FM.
Cosquín Rock Radio desembarcó en Montevideo con una propuesta que tiene algo de novedad y bastante de continuidad: un festival convertido en emisora, una marca argentina que busca construir identidad local y un género que encontró en la radio uno de sus grandes vehículos de expansión.
El miércoles 28 de octubre, en Espacio Zorrilla, la emisora presentó oficialmente su programación. El lanzamiento llegó después de varios meses al aire, pero sirvió para reunir a quienes le ponen voz al proyecto y para anunciar una novedad que mira más allá del dial: el Pre-Cosquín, una convocatoria destinada a descubrir bandas uruguayas.
Porque las contradicciones, cuando funcionan, no separan. Abren posibilidades.
Una radio que vuelve a casa
En la estrecha vereda de la calle Cerrito se encendió un nuevo cartel. Dice Espacio Zorrilla y ayer fue el escenario de un lanzamiento tardío, aunque oportuno: Cosquín Rock Radio presentó oficialmente su programación. No era estrictamente necesario. En estos meses de vida, la emisora ya había conseguido instalarse en la rutina de los oyentes uruguayos.
El lugar elegido tiene su propia historia. Cerrito 475 es un edificio de más de 150 años que fue sede del Club Católico, punto de encuentro de intelectuales y laicos. Después pasó por la Unión Atlética y por oficinas de distintas instituciones. Allí funcionaron también dependencias de Radio Oriental, de modo que la radio ya conocía esas paredes.
Hoy el edificio recuperó su vocación cultural bajo el nombre de Espacio Zorrilla. Inaugurado hace pocas semanas, cuenta con un teatro de 205 butacas, un amplio foyer, un patio y una sala de conferencias.
La historia de Cosquín Rock Radio comenzó del otro lado del Río de la Plata. En septiembre de 2024, José Palazzo, creador del festival, impulsó junto a Cadena 3 una emisora que buscaba trasladar al dial el espíritu de uno de los encuentros musicales más importantes de Argentina. La propuesta llegó a Uruguay en marzo de 2026, ocupando la frecuencia que durante años identificó a Radio Cero.
Pero el desembarco no consistió en importar una programación. La emisora construyó una identidad uruguaya, con conductores locales, humor, actualidad, entrevistas y música, sin perder la conexión con el universo del festival. Las participaciones de Lalo Mir y Paul Guzmán y el vínculo con los contenidos argentinos amplían esa mirada de un pueblo que habita dos orillas.
La radio y el rock no son, en realidad, términos contrapuestos. La primera fue uno de los grandes vehículos de difusión del segundo, antes de que las plataformas digitales transformaran la manera de escuchar música. La pregunta interesante es otra: qué puede hacer hoy una radio para conservar su capacidad de descubrir canciones, crear comunidad y acompañar a sus oyentes cuando la música parece estar disponible en todas partes.
El regreso de una complicidad
La organización y la bienvenida estuvieron a cargo del periodista y productor Juan Pablo Brianza, que recibió a los invitados y acompañó el desarrollo de una celebración que reunió a comunicadores, músicos y figuras del ambiente cultural.
Los encargados de romper el hielo fueron Gonzalo Cammarota y Salvador Banchero, una dupla que, como recordó Cammarota, lleva cerca de 25 años de andanza radial. El tiempo ha pasado, las emisoras cambiaron y las circunstancias también, pero la complicidad entre ambos conserva esa frescura que convierte una conversación en un espacio de juego.
El regreso de Justicia Infinita fue una de las grandes noticias radiales del año. Después de su salida de M24 a fines de 2025, el programa encontró una nueva casa en Cosquín Rock Radio y recuperó una formación especialmente querida: Cammarota, Banchero y María Noel Marrone, Nole para sus oyentes.
De lunes a viernes, entre las 11 y las 13, el programa recupera su costumbre de convertir lo cotidiano en materia de humor. No es poca cosa para un ciclo que lleva más de dos décadas construyendo una comunidad alrededor de sus personajes, sus bromas internas y una particular manera de observar la realidad uruguaya.
También estuvo presente Otra Tarde Negra, el programa conducido por María Noel Minozzo, acompañada por su equipo. Minozzo ya había pasado por ese mismo 104.3 cuando la frecuencia se identificaba como Radio Cero y ahora regresa con otro nombre, en una emisora que combina la memoria del dial con una nueva identidad.
Entre los asistentes estuvieron Iliana Da Silva, Sibyla Trabal, Alejandro «Alito» Dalto y Ximena Cedres. La reunión tuvo algo de reencuentro entre colegas, pero también de presentación en sociedad de una comunidad que empieza a reconocerse alrededor de una misma frecuencia.
Porque las emisoras no son solamente frecuencias, estudios o equipos de transmisión. Son, sobre todo, las personas que las habitan y los vínculos que consiguen establecer con quienes escuchan.
Antología: más que un tributo
La música en vivo llegó de la mano de Antología, la primera banda uruguaya dedicada a rendir tributo a Shakira. Pero reducir su propuesta a la categoría de banda de versiones sería quedarse en la superficie.
Integrada por Mar Payssé en voz, Eugin Cöre y El hijo de Perla —Jhonall Morales— en guitarras, Maite Burgueño en voz y teclados, Mateo Ojeda en batería y percusión y Juanchi Waller en bajo, Antología nació de una historia compartida de afecto por las canciones de la artista colombiana.
Payssé y Cöre son primos. Crecieron en Las Piedras escuchando los casetes de Pies descalzos y ¿Dónde están los ladrones?, discos que marcaron a una generación antes de que Shakira se convirtiera en una estrella global del pop.
Esa memoria sentimental es el punto de partida, pero no el límite. En sus presentaciones, la banda recorre distintas etapas de la discografía de Shakira y encuentra formas de imprimir una identidad propia a canciones que el público conoce de memoria. El espectáculo, conocido como Shakifest, convierte la nostalgia en una experiencia compartida, donde conviven el rock latinoamericano de los noventa, el pop y los éxitos que atravesaron generaciones.
Antología hace algo más que reproducir un repertorio: recupera el vínculo emocional que une a las canciones con quienes las escucharon por primera vez y lo transforma en una celebración colectiva. En una noche dedicada a la radio y a la música, su presencia recordó que una canción también puede ser un archivo personal, una forma de volver a una época y encontrarse con quienes fuimos.
Un festival que mira hacia el futuro
La presencia de José Palazzo, fundador de Cosquín Rock, permitió mirar también hacia el futuro del festival uruguayo. Entre las novedades anunciadas estuvo el Pre-Cosquín, una convocatoria destinada a seleccionar bandas de distintos puntos del país y ofrecer nuevas oportunidades de visibilidad a la música nacional.
La iniciativa conecta con uno de los aspectos más interesantes del universo Cosquín Rock: su capacidad para reunir artistas consagrados y proyectos emergentes. En Uruguay, donde el circuito de actuaciones y la exposición mediática siguen siendo desafíos para numerosas bandas, una plataforma de estas características puede funcionar como una puerta de entrada a públicos más amplios.
Quienes quieran participar pueden enviar sus demos a precosquinuy@gmail.com.
La séptima edición uruguaya del festival ya tiene fecha y escenario: será el 10 de abril de 2027, nuevamente en la Rambla de Punta Carretas. La expectativa inmediata está puesta en el anuncio de su programación artística, previsto para el martes 3 de noviembre a las 11.45.
La apuesta tiene una dimensión que va más allá de la grilla. Si Cosquín Rock Radio consigue conectar su programación cotidiana con la escena musical local, la emisora podría convertirse en algo más que un espacio de difusión: una plataforma capaz de generar conversación, acercar artistas a nuevas audiencias y alimentar el circuito del que luego se nutre el festival.
Ese es el desafío de una marca internacional cuando desembarca en una escena con personalidad propia. No basta con importar un nombre. Hay que construir pertenencia.
SUSI Orquesta: las canciones, en otra dimensión
El cierre musical fue de lujo. SUSI Orquesta, la Selección Uruguaya Sinfónica dirigida por Nacho Algorta, subió al escenario con una propuesta que ya había demostrado su capacidad para llevar el repertorio popular hacia otros territorios.
El 3 de octubre, la formación acompañó a Los Auténticos Decadentes en el Auditorio Nacional del Sodre, en un espectáculo sinfónico que reunió a 43 músicos uruguayos. El desafío consistía en reinterpretar un repertorio atravesado por el ska, la murga, el reggae y el rock sin perder su carácter festivo.
SUSI Orquesta no se limita a trasladar canciones populares a un formato sinfónico. Las reorganiza y así expande sus posibilidades dejando que los arreglos decanten en un sonido propio, en el que la potencia del rock convive con la riqueza de una formación orquestal.
Hay algo especialmente atractivo en esa operación: las canciones conservan su identidad, pero el cambio de escala permite descubrir otras capas, otras texturas y otras posibilidades expresivas. El resultado no es una versión solemne de la música popular, sino una manera diferente de habitarla.
Su presencia en Espacio Zorrilla funcionó como una síntesis del espíritu de la velada: la música popular no necesita pedir permiso para ocupar otros escenarios, mezclarse con nuevos lenguajes o encontrar públicos diferentes.
La radio como ritual
Con Justicia Infinita pasa algo que va más allá del programa. Sus integrantes son compañeros de generaciones que mantienen el ritual de la radio y han construido una relación con sus oyentes que no depende exclusivamente de la actualidad ni de la novedad.
Sus voces acompañan viajes al trabajo, almuerzos, tardes de oficina y momentos que, vistos desde afuera, parecen insignificantes. La radio tiene esa capacidad: instalarse en la intimidad sin necesidad de ser invitada.
Conectarse a través del éter ofrece una forma particular de compañía. A pesar de los tiempos que corren, de las pantallas que irrumpieron en todas partes y de la posibilidad de elegir cada canción en una plataforma, la radio mantiene algo de ritual, como leer un libro en papel. Hay una voz al otro lado, una conversación que sucede en tiempo real y una comunidad que se construye incluso cuando sus integrantes no se conocen.
Cosquín Rock Radio parece haber entendido esa particularidad. No alcanza con disponer de una marca reconocida ni con trasladar el prestigio de un festival al dial. La verdadera prueba consiste en construir una relación diaria con los oyentes. Para eso hacen falta buenas voces, personalidad y tiempo.
La noche terminó, pero quedó flotando una pregunta que seguramente más de uno llevó consigo al salir a la aun fría Ciudad Vieja…
¿Se habló de ese acontecimiento multitudinario cuya fecha suele conocerse bastante cerca de su realización y cuyo nombre alude a la inclinación descendente de un terreno?
Lamento decepcionarlos. Todavía no.
Aunque, tratándose de esta gente, es probable que tengamos que esperar hasta el último minuto.