
Desde la tarde hasta casi la madrugada del sábado, la Rural del Prado se transformó en un crisol de experiencias musicales durante el primer día del festival Cosquín Rock. Este evento, que abarca una amplia diversidad de estilos, generaciones e influencias, se ha consolidado como el festival ícono de la escena musical de Montevideo, dejando atrás a otros eventos similares ya extintos como la fiesta X.
Quienes asistimos, fuimos recibidos por una variedad de sonidos que abarcó desde el pop más pegajoso hasta el rock más visceral, generando un abanico de opciones más que interesante.
La jornada inició temprano en la tarde, pasadas las 15 horas, con la fuerza del quinteto de mujeres, Niña Lobo, cuyo sonido alegre de canciones melancólicas marcó el comienzo de una tarde repleta de promesas musicales. Acto seguido, la chilena Cami irrumpió en escena. La nacida en Viña del Mar fusiona pop con toques latinos, vibrantes y emocionales. Llamó la atención su voz potente y expresiva que invitaba al movimiento. Su actuación, impregnada de matices latinos y referencias pop, dejó muy buenas impresiones en el público, que, a esa altura de la tarde, todavía era poco.
Un debut esperado de Ruben Rada en el Cosquín Rock. Con una trayectoria legendaria a sus espaldas, se presentó en el festival con la confianza y el carisma propio de un ícono de la música latinoamericana. Su recital fue una celebración de la diversidad musical, fusionando ritmos afrolatinos con influencias de rock y funk en una combinación única y muy original. Temas como “Biafra” y “Dedos” ejecutados notablemente, electrificaron al público, confirmándolo como uno de las leyendas de la jornada. El público lo ovacionó, en un merecido homenaje a este artista que, a sus 80 años y con más de 20 discos editados, se lució moviéndose al son del tambor en el escenario mayor de Cosquín.
A pesar de algunos contratiempos en la programación, el festival continuó su curso con actuaciones destacadas que mantuvieron la energía. El trapero Neo Pistea, con su estilo provocador y letras contundentes, tomó el escenario desafiando al tiempo y animó al público más joven a saltar a lo largo de toda su actuación, culminando su intervención lanzándose “de zambullida” al público.
A los pocos segundos, la icónica banda Buitres rindió homenaje a su legado con una actuación visceral, demostrando por qué siguen siendo una fuerza imparable en la escena musical, más allá de algunos problemas técnicos producidos por la rotura del cable “blanco enrulado” que conectaba la guitarra de Parodi, quien manifestó rápidamente su deseo de rendirle santa sepultura en el fondo de su casa, agradecido por los 12 años de servicios prestados. “La plegaria del cuchillos” encendió la pasada, siguió “Cambalache” y cerrando a todo trapo con “Ojos Rojos”, una grilla de temas a la altura para estos faraones del rock nacional.
Los momentos emotivos no faltaron en el Cosquín Rock, con artistas rindiendo homenaje a figuras legendarias y dejando su propia huella en la historia del festival. Ciro y Los Persas, con su mezcla característica de rock clásico y melodías pegajosas, hicieron rebotar al público con versiones emotivas de clásicos como “Candombe pa’l Fatto” de Ruben Rada y otras canciones icónicas de Ciro como “Astros” o “Antes y Después”, y de Los Piojos, esas que no pueden faltar como “El Farolito” y “Bicho de Ciudad”.
Mientras que La Delio Valdez celebró la herencia musical de Alfredo Zitarrosa con una actuación bailable que contagió a todos los presentes. Pegadito, en el escenario contiguo, los Ratones Paranoicos con un Juanse contrariado con “no sabemos qué” hizo una pasada a sus clásicos: “La Nave”, “Rock del Pedazo” y “Sigue Girando“.
Al acercarse el final, el espectáculo del curtetero cordobés se transformó en una fiesta desenfrenada: La Mona trajo a escena a Lobo Núñez, para animar con “El agite”; después, compartió risas y bromas con Rubén Rada mientras interpretaban “Beso a beso”; y finalmente, con Rada aún en el escenario, invitó a Juanse para entonar juntos el clásico “¿Quién se ha tomado todo el vino?”
Una Noche para Recordar
El Cosquín Rock se convirtió en un festín musical y una celebración multicultural y de camaradería, donde la música trascendió las barreras generacionales y culturales. Con invitados especiales y momentos de pura euforia, el primer día del festival fue una experiencia inolvidable. Desde los épicos momentos de explosión hasta los de introspección y reflexión, cada instante fue una celebración de la música y la cultura latinoamericana en su máxima expresión.
El Legado Continúa
A medida que las luces se atenuaron y la multitud se dispersaba, quedaba una sensación de gratitud anticipando lo que podría venir en la segunda jornada de domingo. El Cosquín Rock se consolida como un faro de diversidad, creatividad y comunión. El cierre y la salida del predio fueron tranquilos y sin contratiempos, aunque el descontento se percibió en muchas personas que se aglomeraban en las paradas de autobús cercanas. Al investigar un poco en las redes horas después, encontré muchos comentarios de personas que se quejaban por la falta de planificación en este sentido, ya que no se previeron líneas especiales de transporte público teniendo en cuenta la cantidad de entradas vendidas. Una para la lista de los aprendizajes de los organizadores!!
Esta fue la Grilla del día 1 en los tres escenarios:
La Mona Jiménez – Buitres – Ciro y Los Persas – Ratones Paranoicos – Niña Lobo
Ruben Rada – La Delio Valdez – Bandalos Chinos – Bresh – Neo Pistea – Mota – Se Armó Kokoa
El Plan de la Mariposa – Cruzando el Charco- Nafta – Peces Raros – Guasones
Silvestre y La Naranja – Cami – Rodra – Alan Sutton y las Criatura de la Ansiedad
Julieta Taramasso – Dostrescinco – Capitán Tormenta- Diego Matturro














































