
La banda chilena llega a Uruguay para presentar su universo de sitar, guitarras, sintetizadores y percusiones latinoamericanas. Este sábado 15 de agosto se presenta en Bluzz Bar junto a Las Cobras y Flor Sakeo, en una fecha que, casi por accidente, también será el cumpleaños de Dimensional, su más reciente disco.

La psicodelia siempre tuvo algo de geografía imposible.
Una música capaz de hacer que una habitación parezca más grande, que una guitarra pueda convertirse en paisaje y que un sonido nacido en una parte del mundo encuentre una nueva forma de existir al otro lado del mapa.
Desde Cartagena, Chile, Dinastía Moon trabaja precisamente sobre esa idea: hacer de la música un territorio sin fronteras.
Sitar, guitarras eléctricas, sintetizadores analógicos, bajo, batería y congas se encuentran en una misma arquitectura sonora. La India dialoga con Occidente. Latinoamérica se cruza con África. El rock se encuentra con la percusión y la electrónica. El resultado es una psicodelia que no intenta reconstruir los años sesenta y setenta como una pieza de museo, sino recuperar de aquella época algo más profundo: la voluntad de abrir puertas.
“World music” es una de las formas que encuentran para nombrar aquello que hacen, aunque incluso esa etiqueta parece quedarse corta. Porque en Dinastía Moon la mezcla no es un recurso ornamental. Es parte de la identidad.
El sitar, instrumento asociado inmediatamente a la música de la India, aparece atravesado por amplificación eléctrica y convive con guitarras, bajo, sintetizadores y congas. Una decisión que ellos entienden como parte de la propia lógica psicodélica: descontextualizar instrumentos, romper las fronteras que dicen dónde debería sonar cada cosa y permitir que aparezcan otras posibilidades.
En esa búsqueda, la psicodelia deja de ser solamente un género musical y vuelve a recuperar su sentido original: abrir puertas.
“Es un ejercicio de abrir posibilidades tanto sonoras, visuales, artísticas, más que estructurar y cerrar cosas”, explican.
Pero Dinastía Moon también es una banda profundamente atravesada por su lugar de origen. Cartagena no es apenas el punto geográfico desde donde partieron. Es parte de la música.
La ciudad costera, conocida principalmente por sus playas y por su movimiento turístico durante el verano, se transforma durante el invierno en un territorio mucho más silencioso. Y en ese silencio la banda encontró un espacio para experimentar, ensayar, improvisar y construir una identidad.
Hace unos meses registraron una sesión en vivo en la Caleta San Pedro, un lugar escondido de Cartagena, como una manera de rescatar y mostrar también el patrimonio de la zona.
La historia de Dinastía Moon es también la de una escena que se niega a permanecer invisible.
En un país donde la música de bandas convive con una industria cada vez más dominada por los sonidos urbanos y el reggaetón, la psicodelia continúa habitando los márgenes. Ellos lo saben. Y también saben que tocar para 300, 400 o 500 personas no necesariamente significa dejar de pertenecer al under.
Por eso han elegido el camino largo: kilómetros, giras, escenarios pequeños, festivales, sesiones en vivo, nuevas ciudades.
Durante los últimos años recorrieron Chile de norte a sur y llegaron a realizar 21 fechas en un mes y medio. El paso siguiente fue inevitable: salir del país.
Esta gira latinoamericana, que los trae por primera vez a Uruguay, representa para ellos el resultado de años de trabajo independiente y de una estrategia construida peldaño a peldaño.
Ahora el viaje continúa.
Después de pasar por Colombia y Perú, Dinastía Moon llega a Montevideo para encontrarse con Las Cobras, banda de Canelones con la que comparten una historia de escenarios y amistad, y con Flor Sakeo, quien abrirá la noche con un set acústico.
Y existe una pequeña coincidencia que transforma la fecha en algo todavía más especial: el 15 de agosto se cumple exactamente un año de la salida de Dimensional.
Ellos mismos se enteraron durante esta entrevista.
“Ni nosotros nos habíamos acordado de eso”, reconocieron entre risas.
Así que habrá cumpleaños.
Habrá canciones de Dimensional, temas de sus trabajos anteriores y también material nuevo que todavía ni siquiera fue grabado. Porque Dinastía Moon parece estar siempre un poco adelantada a sí misma.
Y mientras recorren Latinoamérica, registran también el sonido de ese recorrido. La banda está grabando sus presentaciones con la intención de construir un futuro disco en vivo de la gira. El estudio registra una versión. El escenario revela otra y quizás allí esté una de las claves para comprender a Dinastía Moon: su música no pretende solamente ser escuchada, quiere suceder.
Este sábado, en Bluzz Bar, el viaje será compartido.
“La psicodelia es un ejercicio de abrir puertas”
Ellos conversaron con Cooltivarte durante la gira latinoamericana de Dinastía Moon. Desde Perú, donde se encontraban trabajando en producción, hablaron sobre psicodelia, territorio, independencia, el desafío de hacer música desde Cartagena (de Chile) y el camino que los llevó hasta Uruguay.

¿Cómo definirían la propuesta musical de Dinastía Moon?
Carmelo War: “Siento que es un ejercicio de world music. Tener el sitar junto con las percusiones, las congas latinas, los amplificadores, las guitarras, todo esto, es una mezcla de continentes y culturas”.
Víctor Lazo: “Siempre lo hemos explicado como una música que te lleva para muchos lugares. Cuando hablamos de nuestra música o de nuestro concierto en vivo, hablamos de un viaje. Es un viaje en tu mente, en el espíritu, en la música, pero también se transforma en un viaje geográfico.
El sitar nos traslada inmediatamente a la India. Todo lo electrónico de la banda, la guitarra, el bajo, los sintetizadores, nos sitúa en Occidente, claramente, con todo lo que tiene que ver con el rock. Y la percusión latina, en este caso las congas, nos lleva inmediatamente a Latinoamérica o, en alguna medida, también a África.
Entonces se produce toda esta mezcla que no podemos encasillar en un solo estilo, más allá de lo que dice Carmelo: world music”.
En esa mezcla también aparece una forma distinta de entender la psicodelia. ¿Cómo la viven ustedes?
Carmelo War: “Creo que tiene que ver directamente con el concepto de psicodelia. Personalmente, la percibo como un ejercicio de abrir puertas más que de cerrar puertas. De abrir posibilidades sonoras, visuales, artísticas, más que estructurar y cerrar cosas.
En ese sentido, creo que el sitar viene a hacer un poco ese ejercicio. No sé si una persona, por ejemplo, un hindú ortodoxo del sitar estaría muy de acuerdo con cómo se utiliza con amplificación eléctrica, en medio de un bar con mucha gente bailando.
Entonces aparece la descontextualización de ciertos instrumentos para llevarlos a otro lugar. Y creo que es justamente en esa descontextualización donde aparece la psicodelia”.
¿Y qué sucede con el público frente a una música instrumental como la de ustedes?
Carmelo War: “La música instrumental invita a que cada uno, en base a sus propias búsquedas personales, ya sea a través de psicoactivos o simplemente de un viaje mental, pueda completar en su cabeza el total de lo que está recibiendo.
Nosotros, como emisores, tiramos la música y el receptor, que en este caso es el público, termina de armar su cuento en la cabeza”.
Cartagena aparece como un elemento muy fuerte en la identidad de la banda. ¿Cuánto de ese territorio está dentro de Dinastía Moon?
Carmelo War: “La banda se afiata y se conforma en Cartagena porque todos vivimos allá. Es una playa que en invierno es casi un pueblo fantasma y en verano está llenísima.
Esa misma soledad del invierno también nos permite encontrarnos, tocar y ver qué va saliendo.
Hace unos dos meses y medio estrenamos una sesión en vivo que grabamos en la Caleta San Pedro, en Cartagena. Es un lugar súper escondido para los turistas. Llega principalmente la gente que vive ahí.
También existe un ejercicio de rescatar el patrimonio de donde vivimos y mostrárselo al mundo”.
¿Sienten que vivir en la costa también modificó la manera de componer?
Carmelo War: “Sí. El vivir en la costa tiene una relación con la contemplación y con dejar ser a la música.
Nuestra interpretación en vivo, al principio, tenía canciones muy largas, de diez minutos, con mucha improvisación y bastante caos. Creo que eso también se da por estar en lugares más tranquilos, más aislados, con menos gente.
Después pudimos darle la vuelta: dejar de ser tan extendidos, pero condensar todo eso en algo parecido a una canción”.
El primer disco tenía una estructura más cercana a esas largas sesiones.
Carmelo War: “Sí. El primer disco, Coscoroba, tenía seis temas súper mántricos, largos y extendidos. De ahí sacamos dos singles, donde empezó a armarse un formato un poco más de canción.
Después vino un proceso de limpiar todo eso. En un momento éramos ocho tocando y finalmente quedamos cinco. Fue como pulir lo que teníamos, acotarlo en tiempo y generar una dinámica de canción instrumental, con una clave un poco más participativa.
Ya no era solamente una sesión de introspección, sino algo que también invitara a participar”.
¿Qué significa para ustedes que Cartagena de Chile empiece a aparecer en el mapa musical?
Carmelo War: “Creo que lo primero es que emerja el nombre de Cartagena, donde vivimos, en otros lugares de Chile y del mundo.
Nos ha pasado en las giras que la gente nos pregunta de dónde somos y dice: “¿Cartagena? ¿Cartagena de Colombia?”. Y tenemos que explicar que es Cartagena de Chile.
Creo que estamos en ese primer puntapié inicial. Sería poco honesto decir que estamos acarreando un montón de gente detrás para abrirle puertas porque nosotros mismos recién estamos abriendo esas puertas”.
Víctor Lazo: “Lo importante es que estamos haciendo sonar el nombre de Cartagena en otros lugares. Ya no solamente se está conociendo por la playa, por el balneario popular que es durante el verano, sino también como un espacio artístico que se está abriendo, por lo menos a nivel nacional”.
¿Cómo es hacer psicodelia y música de banda en el Chile actual?
Víctor Lazo: “La música hecha por bandas está bastante relegada al under, salvo algunas excepciones. Los estilos urbanos predominan en gran parte del país.
En ese sentido, no quedan muchas más formas que hacerlo de manera independiente”.
Carmelo War: “La industria musical independiente es súper pequeña. La música urbana y el reggaetón son lo que más prima en todos lados. Hay pocos lugares que programen bandas, sobre todo de psicodelia.
La movida psicodélica en Chile es pequeña, pero tiene grandes exponentes de distintas generaciones. Desde los sesenta hasta ahora.
Y sigue siendo un trabajo de tracción a sangre. No existe una gran industria. En Latinoamérica funciona un poco así.
Quizás en los noventa era distinto, cuando el rock podía tener grandes figuras, grandes hoteles, grandes producciones y estudios. Hoy es casi un ejercicio de resistencia estar en el under.
Puedes llenar un venue con 300, 400 o 500 personas y seguir estando en el under”.
Ustedes han elegido justamente ese camino.
Carmelo War: “Sí. Hemos girado durante tres o cuatro años por Chile. La gira más grande que hicimos fueron unas 21 fechas en un mes y medio, en 2025.
Nos dimos cuenta de que la banda tiene una propuesta sonora en disco, pero que tiene un show muy importante. La banda funciona en vivo. Es potente.
Mucha gente se enamora de la música y del show cuando ve la banda en vivo. Es totalmente distinto a grabar un disco.
Por eso giramos tanto. Es la única forma de ir generando audiencias.
Después de tres o cuatro años girando por Chile, pensamos: ya tenemos un público, tenemos un circuito, tenemos que apuntar a Latinoamérica. No podemos estar eternamente girando en Chile”.
Entonces esta gira tiene también algo de conquista territorial.
Carmelo War: “Sí. Ahora estamos entrando en festivales, abriendo para bandas internacionales. Esta gira, que es la primera gira latinoamericana de la banda, es como la primera gira que hicimos al sur de Chile hace cuatro años.
En el fondo, es promocionar la banda para que nos conozcan y después nos digan: “Por favor, vengan”.
Y llegan a Uruguay acompañados de amigos, además.
Carmelo War: “Tenemos muchas ganas de estar en Uruguay. Ya conocemos a Las Cobras y a Flor Sakeo. Han estado acá en Chile, han hablado bastante de Uruguay y nos tienen invitados hace más de un año.
También hemos construido un vínculo de amistad con ellos. Entonces es tocar, compartir con amigos y difundir la música que estamos haciendo”.
Víctor Lazo: “Nuestra expectativa como Dinastía Moon es recibir el cariño y la buena onda del público uruguayo que Las Cobras han generado en Chile cada vez que se han presentado.
Hemos coincidido con ellos en varios festivales. Somos amigos, hemos compartido mucho. Ellos han recibido muy buena aceptación y cariño.
Entonces ahora queremos ir a Uruguay, acompañados por ellos, y recibir esa mano de vuelta del público uruguayo con nuestra música”.
Y hay una coincidencia especial: el 15 de agosto se cumple un año de Dimensional.
Carmelo War: “Sí. Justo cumplimos un año del disco”.
Víctor Lazo: “Ni nosotros nos habíamos acordado de eso”.
Carmelo War: “Vamos a tener que celebrarlo entonces”.
¿Qué van a llevar al show de Montevideo?
Carmelo War: “Vamos a tocar canciones del disco, de los discos anteriores y un par de temas nuevos que todavía ni siquiera hemos grabado.
Estamos haciendo un mix de todo un poco. Y también depende del tiempo que tengamos para tocar. Tenemos un show de dos horas, uno de una hora, uno de 45 minutos, uno de media hora. Hay que adaptarlo dependiendo de los lugares”.
Víctor Lazo: “Traemos lo antiguo, lo actual, lo nuevo y lo futuro”.
Y mientras tanto están registrando la gira.
Carmelo War: “Sí. Esto se nos ocurrió en Bogotá. Como andamos con nuestro sonidista, empezamos a registrar los shows en audio para poder sacar un disco en vivo de la gira.
Estamos en ese proceso. De hecho, mientras trabajábamos en producción en Perú, Felipe y Pablo estuvieron revisando los tracks que se grabaron y mezclando un poco, viendo cómo avanzar”.
¿La idea es que sea un documento de la gira?
Carmelo War: “Sí. Algo como el Made in Japan de Deep Purple”.
Porque una cosa es escuchar Dinastía Moon y otra cosa es encontrarse con Dinastía Moon en un escenario.
Carmelo War: “Totalmente. Dentro de esta gira, el 9 de agosto, en Lima, también vamos a grabar una sesión en vivo con un sello que hace este tipo de sesiones. Nos invitaron y vamos a participar.
Estamos en ese proceso”.
Entonces Montevideo recibe a Dinastía Moon en un momento de tránsito: entre lo que ya hicieron, lo que están haciendo y lo que todavía no grabaron y justo cuando Dimensional cumple un año.
Carmelo War: “Sí. Ahora que nos lo recordaste, vamos a tener que hacer algo especial”.
El viaje continúa
Dinastía Moon llega a Montevideo con el equipaje de una banda que aprendió a construir su propio circuito antes de pretender conquistar otros mapas. Cartagena, los kilómetros recorridos, los pequeños escenarios, las sesiones improvisadas, los festivales, los amigos encontrados en el camino y una música que se niega a respetar fronteras forman parte de la misma historia.
Este sábado 15 de agosto, el viaje tendrá una nueva coordenada.
Bluzz Bar será el punto de encuentro para una noche en la que la psicodelia llegará desde Cartagena de Chile, atravesará el sitar, las guitarras, los sintetizadores y las congas de Dinastía Moon, se cruzará con el pulso kraut y latino de Las Cobras y comenzará, acústicamente, con Flor Sakeo.
El futuro, como ellos mismos dicen, ya está sonando aunque todavía no haya sido grabado.
Dinastía Moon se presenta este sábado 15 de agosto en Bluzz Bar junto a Las Cobras y Flor Sakeo.
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