Hay algo muy valioso en Mamá está acá: se anima a hablar de la maternidad sin idealizarla. La nueva película de Claudia Abend y Adriana Loeff muestra el amor, la ternura y el sostén, pero también el agotamiento, el miedo, la frustración y la incertidumbre que muchas veces quedan fuera del relato más romántico sobre ser madre.
El documental sigue a cuatro mujeres artistas mientras trabajan juntas en la obra de teatro Hanami y atraviesan experiencias personales muy distintas. Una madre enfrenta el día a día junto a un hijo con una lesión cerebral; otra transita la adopción y la crianza en solitario; una pareja espera el nacimiento de su primera hija mientras lidia con todas las ansiedades y expectativas que aparecen alrededor de ese momento.
Lo interesante es que la película nunca busca dar lecciones ni construir grandes escenas dramáticas. Todo sucede desde un lugar muy íntimo y cercano. En los ensayos, en las conversaciones cotidianas, en el cansancio acumulado, en esos pequeños momentos donde alguien se quiebra o simplemente necesita que otro esté ahí.
Y justamente ahí aparece una de las ideas más lindas de la película: la importancia de las redes de apoyo. Mamá está acá habla de madres, sí, pero también habla de la gente que sostiene. De quienes acompañan incluso cuando no tienen respuestas.
Después de pasar por el Festival de Málaga y ganar el Premio del Público en el Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, la película confirma la sensibilidad que Claudia Abend y Adriana Loeff ya habían mostrado en trabajos anteriores como HIT y La flor de la vida.
Más que una película “sobre la maternidad”, Mamá está acá termina siendo una película sobre acompañarse. Y quizás por eso conecta tanto: porque muestra que incluso en los momentos más difíciles, hay algo profundamente humano en saber que alguien está cerca.
La pelicula está disponible en Cinemateca, Cine Life y Sala B.














































