Este texto de O´neill que se reitera de tanto en tanto en nuestra escena, es intrincado, difícil y siempre bienvenido. Por mis años, tuve la suerte de disfrutar tres puestas de esta obra (una memorable por la Comedia Nacional, protagonizada por Nelly Weisell) y otra en cine con nada más y nada menos que Katherine Hepburn en el rol principal. Pero siempre hay que tratar de borrar todo lo anterior para evitar comparaciones.
En este caso, todos los integrantes de este elenco en sus difíciles papeles, están coordinados entre sí. Pintándonos esa familia donde campea el alcoholismo, la tuberculosis, la mezquindad y todos regidos por una madre morfinómana. Reunidos en una casa de veraneo donde escenógrafo y vestuarista nos pintan la modestia (por no decir estrechez) en que los ha sumido, el apego excesivo al dinero de ese padre que supo ser actor y al que le aterra pasar una vejez ruinosa. Todos se complementan en su deliro (madre), borracheras y perversidad de los varones, diciendo el texto con responsabilidad y bien dirigidos por Varela. Hugo Millán en escenografía, y Soledad Capurro en vestuario, nos ayudan a entrar en ese turbulento núcleo familiar.
Teatro Circular – Sala 1
Dirección: María Varela.
Elenco Cecilia Baranda, Juan Graña, Alicia Restrepo, Guillermo Robales, y Moré.
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