
URBAN CORE Festival, en el Under Bar- Distorsión, barrio y convicción
Kaizen, El Jere y los Nadie y TK90, el under responde
El viernes 1° de agosto 2025, en la noche subterránea del Under Bar, se celebró el festival Urban Core. A eso de las 23:30, Kaizen fue la primera banda en subir al escenario y encender la mecha. El público, abundante y claramente de nicho, no estaba ahí de casualidad. Se notaba el compromiso, la energía y esa cosa de clan que se siente en los eventos donde cada quien sabe bien a lo que vino.
La banda ofreció un set contundente, con temas como; Avanzo más fuerte, Entender, Interludio (con DJ Neon), Fuego Negro, el Velo, Ojo y Kaizen. Ritmos tensos, letras cargadas y una excelente presencia escénica. La banda tiene su público y se notó, la respuesta fue inmediata, con pogo espontaneo y una energía circulante entre escenario y pista. Su propuesta tiene una impronta propia, con bases pregrabadas que además de sostener el sonido, dialogan con las canciones y refuerzan una identidad musical coherente con la integralidad de la propuesta.
Un arranque sólido, comprometido y de calidad. Buscando información en redes y portales, veo que la banda no tiene muchos antecedentes en la escena local, pero se mueven con la seguridad de quienes ya tienen rodaje. Su actitud transmite experiencia y ganas de quedarse.
La segunda banda de la noche fue El Jere y los Nadie. Con nombre de manifiesto, el proyecto ya se ganó un lugar en el circuito. Desde las entrañas del barrio, proponen canciones que cruzan hip hop, metal y funk, con letras que escarban en lo íntimo y lo colectivo. Los Nadie, desde el anonimato, tocaron con máscaras negras, pero su pulso no es desconocido, son los músicos que hacen rugir a Dr.Rocka, Pablito Soiza, Tote Fernández y Fede Valenzuela, con esa capacidad de desdoblarse y poner la magia sobre la mesa.
La lista incluyó temas como Malas costumbres, No es más de lo mismo, Cretino, Fantoche, Sin miedo y Libertad, pero la explosión fue con Fenomenal; celebrado a pleno, con pogo y coreando el estribillo que de por sí, es muy pegadizo. El Jere, fiel a su barrio y rodeado de familia, transmitió cercanía y energía sincera. Un artista cristalino, sencillo, con esa humildad que tienen los que no necesitan alardear porque su arte habla por ellos.
La banda encargada de cerrar el festival fue TK90, un proyecto de nu-metal/urban core formado en 2018. Me sorprendieron; crudos, intensos y sin filtro, mezclaron canciones propias con covers noventeros en un set pensado para los que crecimos viendo MTV y tarareando a Rage Against The Machine. Siempre por el lado urbano, en espacios autogestionados y con esa actitud de calle que no se negocia.
La formación —Gerónimo Mattos en la voz, con presencia, buen ida y vuelta con el público y una defensa clara del circuito under y la música urbana con convicción; Fernando Rivas en guitarra, tirando riffs conocidos y sumando en la comunicación con el público; Lucas Tejera en bajo, serio y concentrado, marcando el pulso; y Charly Rodríguez en batería, haciéndola sonar como exige el ADN de la banda— combina distorsión, bases groove, letras filosas y una puesta en escena cuidada.
Suenan a Limp Bizkit, RATM, Linkin Park, Korn… y hacen algunas canciones de estas bandas como tributo, una síntesis de hits de estas bandas con raíz barrial, que respira presente y corazón encendido. Generaron un tremendo pogo, tienen público cautivo, fiel. En la presentación hubo mucho ida y vuelta, regalaron CDs, animaron a cantar y se metieron a la gente en el bolsillo con una mezcla justa de carisma y seriedad.
TK90 sigue componiendo lo suyo. El viernes sonaron varias de sus composiciones propias, entre las que se destacaron Todo es Así, Animales de Instinto, Hoy No y Nadie Cree. Pero también dejaron claro que esas canciones que los marcaron —las de las bandas que los acompañaron desde siempre— son parte de su identidad. No las tocan como covers, las tocan como propias, porque forman parte del mismo mapa emocional. Su propuesta es directa: recuperar el código urbano, levantar la bandera del Urban Core y defenderlo con distorsión, actitud y letras afiladas.
El Urban Core Festival cerró bien alto: distorsión, pogo y canciones que van al grano. Las tres bandas mostraron propuestas sólidas, diferentes entre sí, pero unidas por la energía del circuito y la actitud sobre el escenario. Una fecha bien armada, con un público fiel que acompañó toda la noche. Música directa, barrio presente y un under que sigue activo y diciendo lo suyo.
Ver esta publicación en Instagram














































