
Y si… se festejó lindo. El marco adecuado, la sala llena, invitados, amigos, reconocimientos y la música, que por sobre todas las cosas, detonó el lugar.
La banda, integrada por Joel Capdeville y Martín Casal en violas, Mape Bossio batería, Mikael Boudakian bajo y Marcelo Fontanini voz y guitarra acústica, atravesó gran parte de la historia del grupo en el vuelo de veintidós canciones que los representan y distinguen.
Es que Snake brilla sobre el escenario en alas de su música, con la gente que los acompaña desde siempre, con el público nuevo. Tienen en su presencia el poder de las canciones, el funk, el rock, las baladas y los coros “beatlescos” (salú Danger Four). Desde el arranque palo y palo, a toda luz y energía. Luces y sonido impecables, los videos y proyecciones excelentes a modo de escenografía virtual. Un festejo esperado y a la altura.
Abrieron con “Cómodo”, del disco “Dejando marcas”, y de ahí en más todo fue en aumento. Las cabezas moviéndose, la gente cantando y haciendo la segunda, los teléfonos grabando y el sudor compartido, arriba y abajo, tema tras tema. Invitados de lujo, Bambino Coniberti en guitarra tocó “Ojos de serpientes” y se despachó con tremendo solo en “Dinosaurios”. Lalo se reencontró con sus compañeros y subió a darle palo a la batería en “Ya no hay tiempo” y “Magnéticos”, también se tomó su tiempo para agradecer (como todos los Snake) al público por el aguante de todos estos años. Otro invitado que aportó su sonido de viola fue Claudio Pintos en “Sola” y una terrible versión de “Sin mirar atrás” donde el escenario se incendió, mismo. Aplausos.
La lista de invitados se cerró con Mariano Martínez, que acompañó a la banda en “Suicida”, “Lo poco que te queda”. También tocaron “Arranca corazones” (Attaque 77), donde el público explotó emocionado y cantó a los gritos.
Fue una fiesta. Y es la fidelidad de la gente y el magnetismo de las letras que contagia, que transmiten las cosas que todos alguna vez sentimos o vivimos. Emociones. Pude ver a una madre abrazando a su hija adolescente y llorando al tiempo que cantaban “Sola”. Piel erizada. Ver a Lalo, que después de bajar del escenario, le regala los palos a un niño que miraba el concierto con su padre desde el fondo de la sala. O el delirio general cuando los solos de guitarra en “Lo poco que te queda” nos llevaban un poco más allá, mientras Mape y Mikael aguantaban el temporal de violas que levantaba el techos. Puff.
Una banda que suena muy bien, tienen la experiencia, tienen el fuego, saben a lo que apuntan y no fallan. Las violas entrecruzadas complementándose. Bases seguras, impenetrables, y Marcelo con su encare y timbre de voz le pone el sello distintivo. Un show divino, emotivo y super ajustado. Nada faltó. Nada sobró. Una fiesta. Flor de cumple.
Gracias Snake por la música.
Salú.
fino.
La lista: Cómodo- Adicción- Mordiendo la ciudad- Antídotos- La muralla- Dinosaurios- Ojos de Serpientes- Vampiro- Ya no hay tiempo- Magnéticos- Dejando marcas- Sola- Sin mirar atrás- Los años de guerra- Equis- Montevideo volvé- Fríos reptiles- Suicida- Arranca corazones- Lo poco que te queda- Ataque de pánico- Dos pasajes paramarte-Litium.












































