Adriana Cabrera nació en 1955. Su adolescencia y juventud se vieron marcados por la dictadura. Se exilió primero en Buenos Aires donde fue detenido y desaparecido su padre, luego en Suecia y por último en Nicaragua. En Suecia se despertó su pasión por la fotografía y en suelo nicaragüense incursionó en el periodismo. Regresó a Uruguay en 1985 y como escritora publicó artículos periodísticos en diferentes medios, novelas de ficción para adolescentes y es redactora responsable de la revista trimestral Cuadernos de Compañero. Actualizó su formación fotográfica en el Taller Aquelarre y en el Fotoclub y expuso en dos muestras colectivas, la primera organizada por el Taller Aquelarre en el marco de la Feria del Libro de 2009 y la segunda “40X40” con cuarenta artistas plástico, diseñadores, ilustradores y fotógrafos por los 40 años del golpe de estado.
Con su hijo, Andrés Dean (también entrevistado por cooltivarte) presentó “Al borde”, su primera muestra juntos en 2013, y ya en el marco del Fotograma:13 expusieron “Lugar común”, ambos trabajos vinculados a la población en condiciones de pobreza. Este último proyecto nos acercó a ella, pero sin duda, aprovechamos su tiempo para consultarle sobre cuestiones más generales vinculadas a la fotografía.
“Los seres humanos ni miramos ni vemos lo mismo. Leemos las imágenes desde nuestra experiencia personal, nuestros valores, nuestros conocimientos. Cuando retratamos niños que viven en condiciones de pobreza sabemos que lo que movilizamos se puede traducir en irritación o molestia o por el contrario empatía y compromiso.”
-¿Cuándo empezaste a hacer fotografía?
-En 1977-78 aproximadamente.
-¿Qué es lo que más te entusiasma de la actividad?
-Que cuando tomo fotos, veo más.
-¿En qué piensas cuando estas encuadrando?
-Depende de lo que busque. Proximidad, movimiento. Conservo el reflejo analógico de dudar antes de disparar y me parece bueno. La fotografía analógica te obligaba a ser más racional, la digital te permite trabajar más cerca de la intuición.
-¿Qué destacas de la experiencia de estar participando en Fotograma 2013?
-El Fotograma se ha convertido en una movida de sensibilización sobre la buena fotografía valiosa e interesante. Al mismo tiempo viene a ocupar un espacio que estaba allí y desde entonces se ha desarrollado en un continuo. Ser parte de este pienso, de esta elaboración colectiva es muy bueno.
-¿Qué tan importante es ser objetivo en tu profesión?
-No creo que exista la objetividad. Como decía Bergamín, si fuera objeto sería objetiva pero soy sujeta. Esto no significa que no podamos desarrollar propuestas que incorporen un compromiso de adhesión a la realidad, pero sin la pretensión de la objetividad. Los seres humanos ni miramos ni vemos lo mismo. Leemos las imágenes desde nuestra experiencia personal, nuestros valores, nuestros conocimientos. Cuando retratamos niños que viven en condiciones de pobreza sabemos que lo que movilizamos se puede traducir en irritación o molestia o por el contrario empatía y compromiso. Ese dicho, “depende del lente con que se mire”, creo que es así.
-¿Cómo se te ocurren las ideas? ¿Tenés una libreta de apuntes?
No tengo una libreta. Uso lo que tengo a mano, la netbook, un papel, un block. Suelo agendar los temas en un postit, esas notas rápidas del escritorio de mi netbook. Como para que no se me escapen, nomás. Y ahí están hasta que los recojo.
-¿Cuántas tomas realizás hasta conseguir la imagen que querés?
-Las necesarias. A veces consigo lo que quiero con la primera o segunda toma, otras veces estoy un rato. A veces me quedo con las ganas de volver.
-¿Qué hace que una imagen llame más la atención que otra?
-Creo que depende del receptor. Algunos buscan nitidez, luminosidad. Otros se enfrentan a una imagen fotográfica como si estuvieran ante una obra de las vanguardias del siglo XX y el realismo les aburre. En lo personal, me atrae la fotografía documental y tengo una debilidad por los claroscuros. Esas son las fotografías que me llaman la atención sin embargo uso más la fotografía color.
¿Crees que los fotógrafos deben tener una filosofía para hacer un buen trabajo?
-No. Hay fotógrafos que ponen la técnica antes que la filosofía y son buenos. Si además de técnica hay una búsqueda o la convicción fundada de comunicar algo, mejor. Tiendo a pensar que la imagen polisémica es más rica, sin embargo, a veces la riqueza está en lo inequívoco o contundente del mensaje. Hay fotógrafos que son buenos técnicos, otros son comunicadores, otros son artistas pero no soy partidaria de que tenga que existir un deber ser. Está bien que cada uno haga lo que quiera y pueda. Lo que enriquece a la humanidad es la diversidad de miradas y esto surge de la pluralidad de perspectivas.
-¿Puedes contarnos tu proceso de edición?
-Hago una primera edición en la cámara y varias posteriores en la computadora. Tiendo a hacer en el photoshop lo mismo que hacía en el laboratorio analógico o sea poco.
-¿Qué opinión tenés de los programas de tratamiento de la fotografía?
-Me parecen maravillosos. Creo sí, que hay que saber cuándo y cómo usarlos. Si estamos ante una fotografía periodística, lo más importante es no distorsionar la realidad que queremos mostrar, si estamos ante una fotografía artística, cuanto más herramientas manejes, mejor.
¿Trabajas con metadatos en una fotografía? ¿Cuáles son los ítems con más relevancia y por qué?
-Creo que la fotografía documental es mejor si va acompañada de información adicional, el dónde, el cuándo, el cómo, no tanto el qué. El qué se tiene que ver. En lo que refiere a la fotografía como arte he visto cosas muy buenas, los haikus de Roberto Fernández Ibáñez por ejemplo. Me gusta mucho la combinación de lenguajes y de artes pero no he incursionado en eso.
Con la aparición de las cámaras digitales y la cantidad de disparos ¿se mira menos?
-No creo que dependa de las cámaras sino del fotógrafo. Es más, el disparo en ráfaga nos permite atrapar momentos increíbles a veces, más que el video incluso, y me parece que ha dado lugar a un tipo de fotografía que rompe con las formas tradicionales de composición y que comunica mucho.
-Hoy en día se maneja en cultura el concepto de prosumidor, donde todos somos productores y consumidores al mismo tiempo, ¿crees que esto es así? ¿se acentúa con la aparición por ejemplo de los smartphones, la invasión de imágenes y la velocidad de difusión?
-He visto hacer una distinción entre imagen y fotografía. Hay una verdadera polución de imágenes. No todas son fotografías en el sentido de que no todas suponen el conocimiento del arte o el oficio de dibujar con luz. Sin embargo creo que todos los seres humanos somos capaces de hacer arte con las herramientas que sean y he visto funcionar la intuición muy bien y con buenos resultados.
-Con el avance tecnológico las cámaras de fotos filman full hd, ¿qué opinas con respecto a que el mismo profesional realice trabajos fotográficos y de video? ¿Afecta eso a la profesión de fotógrafo?
-No me parece que afecte, más bien creo que enriquece. En lo personal, no sé por qué, pero hasta el momento no me atrae filmar. Sin embargo, gran parte de los conocimientos necesarios para filmar están en la fotografía, me parece una opción natural combinar ambos.
-¿Qué esperás de la gente al ver tus fotos?
-Que movilice algo. Algo que rompa con la indiferencia, con el afán consumista de pasar a la imagen siguiente, a la cosa siguiente, a la mujer o al hombre siguiente. Esa angustia existencial que lleva al ser humano a compensarse siempre consumiendo algo. Romper con la banalidad, el juicio superficial. Detenerse a observar como detenerse a leer es lo que permite al hombre analizar el mundo y crecer. Es la base del conocimiento. La fotografía aunque a veces se la ve como anacrónica implica eso. Detenerse en un instante, una mirada, un detalle que tuvimos ante nuestros ojos y pasó desapercibido. Conocer más el mundo en el que vivimos.
-¿Qué opinas del derecho de autor de la imagen y su relación con las redes sociales?
-Estoy a favor de las redes sociales pero también estoy a favor de los derechos de autor. Los autores son seres devaluados pero existen y lo que hacen implica trabajo y tiempo. Que sea lo que a uno le guste hacer no quiere decir que no tenga valor. Por otra parte los médicos o los abogados son lo que son porque les gusta y nadie les exige que trabajen gratis. He visto a veces un uso abusivo del trabajo que generosamente otros suben a Internet y eso no me gusta. Citar la fuente y consultar al autor es lo menos que se puede hacer. Tiene que ver con la honestidad. Otra cosa es la divulgación.
-¿Es posible vender fotografías en Uruguay?
-Dicen que sí. Yo no lo he hecho.
¿Qué te parece que hay que hacer para fomentar la fotografía en Uruguay?
-Se ha hecho y se está haciendo mucho, desde el Centro de Fotografía de la Intendencia de Montevideo, desde las escuelas de fotografía como el Fotoclub o Aquelarre por fomentar la buena fotografía.
-¿Se puede vivir acá de la fotografía?
-Algunos pueden.
-¿Qué consejo darías a un fotógrafo que recién empieza?
-Que sea leal a sí mismo.
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