The Chemical Brothers, Hot Chip y Daniel Anselmi - Primavera 0 - 2 de diciembre 2015 - Velódromo municipal - Foto © Fernanda Aramuni

PRIMAVERA 0 – Haciendo historia… a puro movimiento

The Chemical Brothers, Hot Chip y Daniel Anselmi

Ya pasadas unas cuantas horas de lo ocurrido el último martes en el Velódromo Municipal, en el cierre de esta edición 2015 de Primavera 0, uno recupera capacidad auditiva, pone sus sentidos en orden y ya ve las cosas con mucho más claridad. Y en lo que a mi refiere, alejándome de la objetividad, como un simple narrador de tal acontecimiento, de acá en mas, diré, gracias Primavera 0, gracias a todos los que forman parte de esto, considerando lo que significa armar fechas como estas, desde ya hace años, arriesgar quizás sin tener en cuenta la gran masividad de público, apostando más en la calidad de los artistas a convocar en cada edición (algunos deben de recordar aquel lluvioso día de noviembre de 2011, un Teatro de Verano para nada acorde en concurrencia en relación con lo que pasaba en escena, la gira regreso mundial de Faith No More a los escenarios, con escala en Montevideo).

Y esta oportunidad no fue la excepción, como ocurriera en Octubre con Belle And Sebastián en La Trastienda, el segundo plato traería consigo un menú exquisito.

Bajo una noche hermosa, de esas que uno está esperando durante meses y más después de una primavera seudo invernal como la que nos ha tocado en suerte este año, todo comenzó con Hot Chip. Desde Londres, Alexis Taylor, Joe Goddard, Al Doyle y Cia, se encuentran de gira por el mundo (la que los tendrá este jueves por Buenos Aires, luego Santiago, Colombia…) presentando su último (y excelente) disco “Why Make Sense?”, salido este año. Bajo una puntualidad inglesa, a las 21 hs. comenzaron un set de poco más de una hora, que incluiría temas de su nuevo disco, algunos de sus éxitos (“Ready for the floor”, “I feel better” y “Over and over” clap, clap, clap) y hasta algún cover (“All my friends” de LCD Sounsystem y “Dancing in the dark” de Bruce Springsteen). Un espectáculo para bailar de punta a punta, de uno de los grupos de todo mundo, que mejor entiende el concepto de fusionar lo disco, con lo electrónico sin olvidar las guitarras, las pistas grabadas o la potencia de una buena percusión (destacada labor de Sarah Jones en batería), sin adornos y sin irse por las ramas, repleto de grandes canciones y un sonido exquisito, un combo ideal para una noche tremenda, letal, en conjunción para lo que después vendría.

El tránsito de público, por la pista de baile en que se convirtió el Velódromo, ya era cada vez mayor. 22:15 llego el turno de Daniel Anselmi y su live set. Imagino que debe ser difícil para un DJ estar en escena mientras a pocos metros, se está armando ese monstruo – nave espacial, que será piloteada por quizás unos de los referentes más grandes del género a nivel mundial.
No es para cualquiera dicho cometido, Anselmi sabe un poco de esto, la gente lo entendió, bailó cada una de sus pistas y lo despidió entre merecidos aplausos.

Llegué a contar más de veinte operarios en escena armando lo que se estaba por venir.
Pasadas las 23 horas, las luces se apagaron, el humo comenzó a salir por todos lados y comenzaron los chillidos de esa bestia de la electrónica mundial, damas y caballeros, The Chemical Brothers, ya sonaban por primera vez en nuestro país, ante nosotros. La luces tomaron vida propia bajo los efectos hipnóticos de los sonidos y el clásico “Hey boy Hey girl” hizo estallar desde el inicio a la multitud presente a puro salto, baile y brazo extendido.

Como expresar en palabras lo vivido de ahí en más. Un sonido aplanador que seguramente saco del eje terrestre a Montevideo por un par de horas (relatos de vecinos sobre los vidrios que temblaban en sus calmos hogares lo documentan, quienes contaban que nunca en años viviendo en las inmediaciones de la zona, sintieron algo así). En el medio de la escena, Tom Rowlands y Ed Simons, comandaban la banda sonora perfecta para una película repleta de efectos especiales (o espaciales) que ocurría alrededor de ellos. Fotos antiguas e imágenes surrealistas se proyectaban en la pantalla, y junto a los cientos de haces de luces que se movían siguiendo el ritmo de cada descarga que sonaba, construyeron un set que tuvo bastante de su nuevo disco “Born in the Echos” (EMI, 2015), en donde también hubo tiempo para recorrer un poco de su catálogo pasado, aunque este dúo tenga esa extraña habilidad de siempre sonar a futuro. Pasaron, “Do it again” (la cual genero un corte en la energía del escenario por unos minutos, como si tanta potencia no hubiera sido soportada y boom… algo fallo, para luego volver), siguieron “Go”, “Swoon”, “Star guitar”, “Sometimes i feel so deserted”, una tras otra. Entre “Setting sun”, “Saturate” y “Elektrobank” (en una excelente versión) llego el momento de los Robots gigantes, uno de cada lado del escenario (rojo y azul) bailaban (para variar), y proyectaban luces desde sus ojos, mientras parecían marchar, como confirmando el apocalipsis robótico que muchos pronosticaron hace tiempo, ante dantesca propuesta visual.

De la mano de “Don’t think”, “Under the influence”, “Music Response” y “Galvanize”, fuimos llegando a un tramo final siniestro.

El cierre vino de la mano de una explosiva y experimental versión del clásico “Block Rockin’ Beats”, donde literalmente el público deliro y con la poca energía que todos almacenaban en su cuerpo, luego de una noche a puro movimiento, pareció sentirse temblar el piso.

Luego de que el dúo ingles abandonara la escena, todos se miraron entre sí como entendiendo poco lo que había sucedido, como un tsunami o un terremoto que había pasado entre todos los presentes, o alguna una fuerza sobrenatural que mueve todos tus sentidos y que te deja sin reacción.

Es ahora cuando pienso en como dos jóvenes de Manchester, a comienzos de los años noventa, en algún sótano, garage o en un pequeño apartamento, comenzaron esto que vivimos con tanta intensidad algunos miles, una noche como la del martes, porque sin duda hoy tuvimos ante nosotros a dos protagonistas medulares de aquel fenómeno que revolucionó la música del siglo XXI, (Big Beat o como quieran definirlo), en donde los DJ ‘s salieron de los clubs para tocar para estadios repletos, culto solo reservado hasta ese momento para Pop o Rockstars. Parafraseando al gran Indio Solari, “El futuro ya llego … hace rato”, y hoy The Chemical Brothers lo dejaron bien en claro. Vanguardia y espíritus libres con talento, otra forma posible de salvar el arte, para después por inercia, poder salvar al mundo.

Gracias a todos los que hicieron esto posible, la historia dará verdadera magnitud a los acontecimientos vividos esta noche de diciembre. Sera hasta el año que viene.

Muchas gracias Ale, por la buena onda de siempre.

Principio

Final

Fe de erratas: Sepa entenderse alguna saturación en el audio de los videos, por razones lógicas y aplanadoras.

Imagen portada: The Chemical Brothers, Hot Chip y Daniel Anselmi – Primavera 0 – 2 de diciembre 2015 – Velódromo municipal – Foto © Fernanda Aramuni

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Alejandro Hoffmann

Alejandro Hoffmann

Estudio Psicología y Antropología en la Universidad de la República. En 2013 se recibió de Diseñador Web. Realizó talleres de periodismo y gestión cultural. La música siempre lo ha acompañado durante su vida (música la cual considera más grande y abarcativa que conceptos filosóficos como el amor o la libertad juntos, o cualquier otro) y el ancho de banda de sus gustos se ha extendido con el paso del tiempo, aunque quizás no tanto, porque considera (en estos tiempos de mega democratización de los medios de difusión, donde todo artista tiene un lugar para compartir su creación) es sencillo diferenciar lo bueno de lo no tanto, porque según él, lo perceptivo influye más para el entendimiento de la música que lo intelectualizante snob, como esa canción que marca la diferencia en cuanto a las otras en un disco, y es claramente notorio que se destaca. Hoy transita sus días esperando escuchar y ver cosas que no haya escuchado ni visto antes. Se une a cooltivarte en 2014. Escribe para moog.uy - indiehoy.com - acapasancosas.com.ar - la revista Efecto Metal de Argentina y Zona de Obras de España. Desde 2016 lleva adelante Sudtopia, proyecto con el cual intenta difundir bandas latinoamericanas que están por fuera del circuito comercial masivo. Su eje central se desarrolla con publicaciones semanales en el portal http://cooltivarte.com/portal/ y bimensuales en su segmento de la Revista Wop! de Montevideo.