
A pocos minutos de la hora pactada para el inicio del recorrido, -las 14 horas del domingo, ya que la actividad era el día anterior y por mal tiempo fue re agendada-, la gente seguía llegando.
Poco a poco, casi un centenar de personas comenzaba a organizarse y presentaba su documento de identidad para retirar una de las partes fundamentales de lo que después sería una experiencia inmersiva: la tecnología provista por Domo Silent.
Lentamente se fueron poniendo los auriculares, mientras quien los entregaba explicaba: “Este es el canal izquierdo, este el derecho y con este control se sube y baja el volumen”..
El lugar pactado era en una de las calles que desemboca en una de las entradas del Mercado del Puerto.
Algunas personas más se unieron a este centenar, adquirieron la correspondiente entrada en el lugar, ya que por curiosidad se fueron sumando, quizá por la propia aglomeración de personas.
Entre los asistentes, también estaban los organizadores del evento: Daniel Machín, curador y uno de los fundadores del proyecto primigenio, Montevideo Sonoro, que comenzó originalmente en la calle y hoy vuelve a ella; Sebastián Casafúa, encargado y responsable de Domo Silent, la empresa que reúne a todos en el mismo enlace; y Carlos Dopico, quien sería responsable de poner voz a las palabras que ilustran el recorrido, repasaba en su memoria el texto y las canciones seleccionadas para la ocasión, que en breve iban a ser presentadas a estos circunstanciales habitantes de una Ciudad Vieja, gris, plomiza, como se dice a veces que es Montevideo.

El proyecto en la calle
En territorio, Montevideo Sonoro se resignifica y traza un recorrido, uno de los varios, que tiene Ciudad Vieja. Una selección de 11 canciones guiará por calles, lugares, canciones e historias… Historias que están detrás de las canciones y canciones que disparan las propias historias que las inspiraron.
Carlos Dopico, autor de Hoy como ayer; Apuntes de colección 1968-2004, premio Graffiti al Mejor Libro de Música del año y Bartolomé Hidalgo, luego de iniciar este recorrido auditivo, hasta el momento, luego de dar inicio musical y con la historia correspondiente dice “vamos” y el centenar de personas inician su andar, son escasos metros, pero eso, se mueven.
El sonido, la música que acompaña las palabras es espectacular. La tecnología de Domo Silent cumple lo que promete y todas las personas escuchan al unísono con calidad de estudio. Esto, sumado a la narrativa de Dopico, va haciendo que poco a poco, las canciones se conviertan en anécdotas.
Mientras avanza, los integrantes de esta marea humana, se convierten en espectadores y a la vez espectáculo, los comensales de Sometimes Sunday, una de las variadas ofertas gastronómicas disponibles de la zona, son testigos privilegiados de esto.
Un silencio, una pausa y rompe en los oídos una canción de un grupo que fue puntal del rock a la salida de la dictadura militar en Uruguay. Una historia de amor con nombre de mujer, de un amor que no fue y que pudo haber sido.
Una de las personas que cumplen funciones de seguridad interrumpe por un escaso minuto el tránsito. Todos cruzan la calle, el grupo es uno y se nota. En los ojos de cada uno rompe la Escollera Sarandí, que está tan sola y Europa sigue tan lejos.
Casafúa, celular en mano, hace las veces de operador, sonidista y cada tanto acota con algún detalle lo que Dopico está contando.
Machín, un espectador más, pero del espectáculo que es ese grupo humano, a lo lejos toma fotos, registra momentos que luego, probablemente, ilustrarán en redes esa primera salida; un periodista haciendo su trabajo, que luego se volcará en contenidos de las redes del proyecto.
La guitarra de Gustavo Parodi acompaña la caminata y en la calle Washington se junta con un tango. En el fondo cantan unos pájaros, de los tantos que habitan en unas de las plazas del barrio; a lo lejos, o quizá no tanto, arranca un ómnibus, las cadenas de unas hamacas con niños jugando completan el paisaje sonoro de este circunstancial Montevideo.
En los oídos de todos, la música y voz de Jaime Roos, letra de Raúl Castro y el cuento de que se encontraban en uno de esos bares y ahí surgían las mejores cosas.
Un nuevo silencio, como una pausa, sostenida en segundos, una caja de fósforos que suena tímidamente en los auriculares, una voz particular del cancionero uruguayo canta, casi a capella, y las sonrisas se dibujan en varias caras al momento de reconocerlo.
Ahora murga, rock, voces rotas y una de las bandas icónicas hace que algunas y algunos, disimuladamente, ensayen unos pasos de arlequín y colombina.

Oferta alternativa
Los museos, que podrían estar recibiendo visitantes, están cerrados. La fuente de la plaza Matriz, donde por lo general los visitantes sacan y se sacan fotos, está en reformas. Ya no quedan vendedores de recuerdos a los despistados turistas que podrían haber pensado en esta zona como una opción de paseo dominical.
La campana de la Catedral Metropolitana repica y se cuela. En ese momento, Dopico hace referencia a ella, que tiene que ver con la canción que suena en ese preciso momento, algo que parecía estar guiado pero responde a la improvisación.
El viaje sigue y es momento de un homenaje a un músico que recientemente murió, al momento que un Fiat rojo atraviesa Bacacay para ingresar a uno de los subsuelos transformados en garaje, casi al borde de lo que antiguamente era la muralla que circundaba la ciudad, que antes era nueva y hace tiempo es vieja.
Al grupo lo acompaña un funcionario de la Asociación General de Autores del Uruguay, que le comenta a Machín: “Yo soy más del teatro; pensé que esto iba a ser todo música, pero hay más de teatro de lo que pensaba”.
El Teatro Solís espera, lugar de reuniones de la sociedad en su momento y ahora también, espectador de obras clásicas, aglutinador de la sociedad, espera a estos caminantes y los recibe con la última canción de las 11 canciones que formaron parte de este recorrido.
El ritmo de los temas se ajustó a la caminata, en una mágica evocación a los sentidos, mientras los latidos de la historia de la ciudad seguían resonando no solo en los oídos sino en el espíritu y el corazón de los caminantes.
Montevideo Sonoro :: Ciudad Vieja – Sábado 7 de Septiembre 2024 – Entradas en venta
Montevideo Sonoro :: Ciudad Vieja – Sábado 8 de Septiembre 2024 – Entradas en venta












































