
Lo que estábamos a punto de vivir luego de entrar a Bluzz Live, a media hora para las 23 (y que se anunciaba en el cartel de entrada como “Hoy Tributo a Iggy Pop”) no iba a significar simplemente una noche más.
Todo comenzó con Niñera Nueva Ola, ese gran proyecto que encabeza el incansable, auténtico y activista Gustavo Parodi, que como el nombre de la banda lo define, esto es algo así como: hagan caso niños, este es el camino.
Después fue el turno de Depresión Adolescente. Su actuación de esta noche significó el regreso de la banda de Santa Lucia a los escenarios luego de mucho tiempo, los mismos que supieron ser uno de los referentes de la escena hardcore montevideana en los años los 90 (todavía recuerdo sus graffitis estampados en los muros de esta ciudad, cuando la calle hablaba, nada más pura y sincera actitud), dejaron a un Bluzz repleto, eufórico y expectante para lo que se estaba por venir.
El combustible ya había hecho lo suyo y la Moto (Marcos, Leo Bianco, Walo Crespo y Juan Mitz, que venían de telonear en Buenos Aires a los enormes brasileños de Ratos de Porão hace un par de semanas), ya explotaba en mil pedazos.
Luego de los primeros acordes de “Holocausto” nada volvería a ser lo mismo.
Qué decir de Motosierra más que son la puta forma en que se encarna el rugido del Rock N ‘Roll más salvaje (de la mejor y más hermosa manera) para todo aquel que disfrute de ver en vivo por estos días en nuestra fucking ciudad a una banda que te tritura a base de tremendas canciones interpretadas con una actitud caóticamente ordenada e impredecible, como quien tiene ante si pólvora seca y sabe que ante la mínima chispa todo se va ir al carajo, y que esto suceda cada dos minutos, y es acumulativo como quien mide en una gráfica el bardo y el descontrol y la gráfica es hiper ascendente y al poco rato ya fue destruida por algún enfermito que salió del pogo y disfrutó de hacerlo. ¿Se entiende?.
Sonaron de esa joya que es “Life in Hell”, ese himno que es “Somebody to fuck”, “Scorpio” y “Andate a cagar”. Hubo tiempo para una versión del clásico de Alice Cooper “No More Mr Nice Guy” y “No le digas a mamá” con Fermín Solana de Hablan Por La Espalda como invitado, a quien se les sumo su hermano Martín en guitarra para “Fun Blues”. A esas alturas todo era perfecto. Bardo del bueno, Marcos en cuero, Fermín, Tuka y el público ya eran uno solo, comunión lograda.
El final llego con los hermanos Solana y Gustavo Parodi todos sobre el escenario rindiendo tributo a Los Estómagos con “La música está enferma”.
Que más agregar después de esto. ¿Reflexionar sobre si el Rock murió o si la escena local está en agonía?. Les soy sincero, cuando uno va abandonado un lugar como Bluzz el último sábado después de lo que acababa de vivir, se pregunta, ¿se puede asegurar que el Rock realmente está muerto mientras grupos como Motosierra sigan brindando veladas épicas como la que acabábamos de gozar esta noche? . La respuesta es obvia, No. Que el agujero negro que hay en nuestra escena la ha dejado casi huérfana de bandas de veinteañeros que hagan lo que vimos esta noche puede ser un buen comienzo para la reflexión.
Al conversar con el gran gordo Parodi apenas terminado el show y verlo cuestionarse “nunca se vendieron más guitarras mas que ahora, pero ¿donde están esas guitarras?, ¿qué es lo que hacen con esas guitarras?, ¿dónde está esa música?…”, muchas más preguntas se ponen en cuestión en cuanto al tema.
En lo que a mi refiere, puede que el Rock viva momentos difíciles en la actualidad, que lo de ahora pase por pantallitas pixeladas y cada vez menos esquina, manifestaciones más cercanas a la pose snob experimental o la berreta norma macromedia comercial de todos los días, pero, viviendo la Experiencia Motosierra, una vez mas solo me queda por decir, que estúpidos todos aquellos que pudiendo invertir en esta música, para que ellos graben discos y canciones (mas allá de gustos o estilos, es tremendo como suenan, no jodan, no por nada su música se edita en Europa , Japón) o para que recorran el país haciendo una Motopatria grandefuckingSierra tour gira (o algo así), no lo hacen y nunca lo terminan haciendo. De seguro son ellos los que van asesinando agónicamente (y siempre lo hicieron) esto que a todos tanto nos gusta, eso de que te lata el pecho viendo una banda tocando en frente tuyo sin entender que hay que entender, de celebrar la música de una manera tan sincera. Calculo que a los dueños del circo les sirve más que el rebaño no piense demasiado, para así venderle las pastillitas de colores de siempre y así tenerlos a todos bien atontaditos con miedo de moverse de la misma baldosita de 20×20 sobre la que están parados todos los días.
Y para todos los que tanto escupen bla bla bla sobre estos temas, si no fueron a ver a Motosierra, apaguen el casette, los quiero ver ahí. Saludable pensar sobre estas cuestiones, el futuro / no future está en juego.
Afortunados todos los que llenamos la esquina de Defensa y Daniel Muñoz esta histórica noche de junio, el tiempo le dará su verdadera transcendencia a lo que hemos vivido. Será hasta la próxima.
Imagen portada: Experiencia MOTOSIERRA – Bluzz Live – 18 de Junio – Foto © Fernanda Aramuni.
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